Paisaje e intervención tricotera

Artistas provenientes de diferentes disciplinas plásticas, bautizadas con el nombre de Tricoteras, intervienen espacios naturales uniendo el hecho de la creación estética con el paisaje. Arte, denuncia, ecología, estética, historias de pueblo conviven en sus intervenciones. Dos de sus integrantes, la grabadora Irene Serra y la escultora Mariana Brihuega nos invitan a su taller para contarnos de sus acciones artísticas.

 ¿Cómo arranca el proyecto?

 Irene: En el 2009, Mariana había participado en un encuentro llamado Land Art en Francia, ella viene acá con una idea y nos convoca a un grupo de conocidas a participar y armar un evento haciendo algo parecido acá. Todas veníamos de lugares diferentes, desde el grabado, de la escultura, de la pintura y de la cerámica; así que fue un grupo que por disciplina fue bastante diverso en el armado de los primeros encuentros. El primer encuentro que se hizo fue en Unquillo, en el Museo Guido Buffo y específicamente ahí empezamos a trabajar con esto de la trama, de la urdimbre, del tejido por eso Tricot, que tiene que ver con el tejido a dos agujas, tiene que ver con esto de “enlazar”.  Pero no solamente con la obra sino con redes y tramas socioculturales. Comentaba el otro día que cada lugar te da una información y un bagaje diferente. No es que uno va con una obra ya pensada o elaborada, tenés un criterio o un eje desde el que te basás para el trabajo pero después cuando te ponés a investigar sobre el lugar, lo que pasó y esta pasando, inevitablemente esto influye en como termina desarrollando el trabajo.

 Y esta idea de intervenir en los lugares, ¿Cómo se fue forjando?

Mariana: La idea era salir del taller, una propuesta completamente diferente a lo que cada una venía desarrollando y utilizar el paisaje como soporte. El grabador usa una hoja o una chapa, el escultor una madera o un volumen y el espacio en realidad te ofrece cantidad de posibilidades. Vos podés trabajar en un plano bidimensional o podés trabajar en el espacio. Precisamente, a medida que fuimos haciendo los encuentros y lo que nos fue interesando, fue esto de hacer obras que se puedan recorrer. O sea, que para tener la concepción general de lo que vos hiciste, la tenés que caminar, se trata de caminar la obra. Es un nuevo desafío y es otra cosa que es completamente diferente a la práctica que cada una puede tener.

 ¿Y ustedes buscan otro tipo de relación entre las obras y el público?

 M: Sí, la gente cuando viene a los encuentros es raro lo que pasa. Generalmente es gente que no va a una galería de arte o a un museo, es gente que va a este espacio natural a pasar el día y se encuentra con esto, con propuestas estéticas. Entonces, charlas de una manera muy diferente al público que se acerca a vos en un museo o en una galería, te hablan de otras cosas. Algo muy típico que te pasa en las galerías es que te preguntan: “¿Qué quisiste decir?” o “¿Qué quisiste hacer?”, eso no pasa cuando hacés una obra en el espacio natural, así sea totalmente abstracta, es como que hay algo concreto que salta a la vista. Estás ahí haciendo algo.

 ¿Qué les parece que es lo que le llama la atención a la gente que se acerca?

 M: Es una propuesta totalmente diferente a lo que se entiende comúnmente como arte. Por ahí a veces lo relacionan más al paisajismo pero básicamente es diferente. También a veces las cosas con las que trabajás son distintas.

 ¿Cómo creen que es la recepción del público frente a sus intervenciones?

 I: Es muy buena. La gente se acerca a preguntar a partir de lo que siente. No es que viene desde un lugar distante.

M: A veces lo entiende como un regalo. Se nos acercan y nos dicen “que lindo  que vienen acá a hacer esto, lo vamos a cuidar”. Empieza a surgir otro tipo de opiniones o compromisos. Le dan un valor a la acción.

I: Para ellos es un regalo eso que hiciste en un lugar que estaba abandonado y lo “hermoseas”.

M: Cuando estuvimos en el 5° Encuentro de Escultoras en Hasenkamp, las obras son emplazadas en una antigua estación ferroviaria. Detrás de las vía había todo un terreno que era todo pajales altísimos. Y dijimos “ahí vamos”. Emplazamos las obras ahí. Ese proyecto estaba en relación al eje temático elegido con el que trabajamos todo el año, agua. Armamos todas estructuras en base a ese tema. Lo primero que hicimos fue marcar el piso con formas de gota. El primer día la gente pasaba desde lejos y ya veía nuestro diseño. Al segundo día la gente ya salía del recorrido establecido y se acercaba a ver. Después por una calle lateral, donde generalmente no pasaba nadie, a la tarde la gente que hacía su típica vuelta alrededor de la ciudad daba una vuelta por el camino de atrás para ver la obra. Eso fue increíble.

I: Cambiamos el recorrido.

 ¿Cómo eligen los lugares en donde hacen las intervenciones?

 I: Los espacios nos van llegando. El primero que fue elegido fue Buffo que conocía porque había expuesto ahí. A partir de ahí vino gente de “Hilando la Sierra”, grupo que hace eventos artísticos en Río Ceballos. Nos invitaron a un encuentro de escultoras a hacer una intervención ahí.

M: Generalmente es alguien que concurre al lugar donde hacemos la intervención y nos propone llevar un proyecto en tal lugar.

 ¿Cómo es su metodología de trabajo para las intervenciones?

 M: Tratamos de documentarnos a través de Internet y las historias que nos van contando la gente del lugar. Vemos donde vamos a hacer la intervención, en qué condiciones está, los materiales que hay. Vemos qué tipo de plantas hay, nosotras trabajamos con elementos naturales. Las últimas intervenciones tratamos de que ya esté el acopio del material, que éste ya esté cortado, seleccionado, listo para hacer la obra. A veces contamos con muy poco tiempo.

 ¿Cómo fue la intervención en el Río Paraná?

 M: Cuando hacemos la propuesta tenemos un eje temático. El año pasado trabajamos con el tema agua. Durante todo el año trabajamos con el mismo tema haciendo diferentes propuestas en cada lugar. En el caso del Paraná trabajamos a partir de la molécula de agua, con el tetraedro. Este era el módulo con el que todos los artistas debían hacer su obra. En Paraná se presentaron once proyectos que literalmente o conceptualmente se relacionaban con esta forma. Por ejemplo, Noelia Toscano, una de las artistas que participó del evento, hizo un acopio de ramas. Talló en ellas frases del libro “Las venas abiertas de América Latina” y con eso armó tres balsas que fueron tiradas desde tres puntos de la isla formando virtualmente el tetraedro.

 Hace poco participaron de la Semana de Arte Contemporáneo en Mar del Plata, ahí tomaron como eje temático la isla…

 M: Volvimos a repetir la temática que habíamos trabajado en Chile pero con un concepto diferente. Se relaciona con esto de los humedales de la vegetación. En Mar del Plata las playas están totalmente urbanizadas. Ni siquiera en las piedras había musgos, eso es oxígeno, es vida. Va tanta gente a la playa y no permite que crezca esa forma mínima de vida que serviría para hacer más saludable el ambiente. Nos costó mucho trabajo conseguir material autóctono. Tuvimos que ir a los pantanos y llevar los materiales a la playa. Trasplantamos uña de gato, planta típica de ahí, armando islas.

 ¿Por qué la decisión de trabajar con elementos naturales?

 I: Nos vamos acercando a eso, no empezamos así. Pero está relacionado con que vos te vas del lugar pero la obra queda. La idea es que la obra se pueda ver sin dañar el entorno.

M: la idea siempre es esta, de preservar el ambiente natural. Vos hacés algo y hacés un señalamiento. “Esto merece ser preservado, esto es bello”. A veces la gente no repara en la vegetación más simple, la que sostiene los suelos, la que da más oxígeno. En Chile es terrible, se exportan los humedales para hacer paredes vegetales. Los humedales están conformados por musgos, pequeños helechos que no necesitan mucho suelo para agarrarse. Pero juntan la tierra y permiten que otra planta se entierre allí.

I: El grosor de ese musgo que se extrae tarda 120 años en volver a crecer.

 ¿Y ahora que tienen pensado?

 M: Ahora se viene la muestra. Vamos a hacer una exhibición con fotos y un video, en el Museo de Bellas Artes de Paraná. Invitamos a los artistas que colaboraron en cada uno de los eventos a que envíen obra en pequeño formato que sea representativa de su corpus de obra. Esta gente nos acompaño y hace esto.

I: A veces lo que hacen en el espacio no tiene nada que ver con el resto de su obra. Cuando estás en la naturaleza te encontrás con posibilidades totalmente distintas que el taller. Te das permisos que por ahí en el taller no.

M: Inevitablemente cuando tenés una experiencia de trabajo en el espacio, te cambia la forma, vuelven todos diciendo “Quiero hacer esto”. Se te abren muchísimas posibilidades y tenés que resolver otros problemas: el clima, la distancia, de dónde sacar las fotos, cuál es el recorrido habitual que hace la gente, hay muchas otras cosas que tenés que tener en cuenta, todo eso te produce una apertura. Te corre de vos.

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