La profundización del capitalismo se vuelve espacial

La idea de capitalismo, desde el principio de los tiempos, conlleva implicada la idea de población sobrante. La firme necesidad de la existencia de estos. Rotulando de sobrantes a una parte de la población, para la lógica de la conformación de una sociedad capitalista, son tan productivos como los empleados formales o informales, solo que con una función distinta: su capacidad involuntaria de crearles a los salarios una tendencia a la baja. El concepto de K. Marx de “ejército industrial de reserva” que explica estas cuestiones está aún bien vigente.

La población sobrante como eje articulador de la posibilidad de bajas remuneraciones por la mano de obra, no puede desaparecer. Pero solo tienen que existir, tan solo eso, otra cosa no es necesaria. Entonces, vivienda, salud, educación y alimentación tienen que tan solo alcanzar el mínimo necesario para que no muera en masa toda la población sobrante y eso obligue a aumentar los salarios en general.

Práctica usual dentro de esta lógica fue la expulsión de la población sobrante de las zonas centrales para su reubicación en territorios de descarte, con fines de formar cuasi-guetos. Así la cuestión del espacio es un permanente campo de lucha.

Hablando de la Argentina y situándonos en el presente, estamos frente a las consecuencias del reimpulso agro-inmobiliario que progresivamente convierte territorios de descartes en potenciales productivos, tanto para proyectos habitacionales lujosos como para producciones agricultoras. El establecimiento de la población sobrante en esas tierras ya no se entiende como necesario, ni hasta posible.

Y así estamos hoy. Los Qom sitiados en Catamarca por el intento de expansión de los cultivos de soja por sobre sus tierras. Los vecinos del barrio Rodrigo Bueno soñando pesadillas de desalojos inducidas por mega proyectos edilicios en esos mismo lugares donde ahora sus familias tienen su hogar. La profundización del capital ha agotado la expansión a nivel mundial que se nos presenta como globalización, y ha agotado la expansión en las ramas productivas a partir de que no hay producción que no esté mediada por el capital.

Donde hoy le queda camino por recorrer al capitalismo es en el ámbito micro de ir acaparando progresivamente todo el espacio con potencial productivo antes menospreciado. Y hacia allá estamos yendo, y hacia allá nos están llevando.