Talleres, percusión y militancia; Tumba la Tá.

Palpitando el carnaval hablamos con Tumba la Tá, la agrupación percusiva que lleva sus talleres por todos lados. Formadores de músicos de gran sensibilidad, los profesores Pablo Martinez y Fernando Aguirre cuentan cómo es tocar con contenido.

 ¿Cómo surge Tumba La Tá (TLT)?

Los directores nos conocimos militando en partido MST (Movimiento Socialista de los Trabajadores). Pero eso es historia del pasado. El 9 de julio de 2002 hubo un problema de seguridad en una marcha, y nosotros agarramos los tambores. A partir de ahí nos empezamos a juntar a tocar. Igual ya estábamos un poco involucrados en la percusión y a raíz de eso nos empezamos a juntar. Y cuando nos fuimos del partido seguimos. Aunque recién lo bautizamos en 2003 cuando surgió una fecha con una banda uruguaya y tuvimos que ponerle un nombre (risas).

 ¿La idea de hacer talleres fue paralela a la de la banda, o fue algo que surgió después?

 Primero surgió el agrupamiento, juntarnos a tocar. Y a medida que surgieron otros espacios, apareció también la necesidad de dar clases, talleres y demás. Era lo que sabíamos nosotros, que también aprendíamos. Primero fue el taller de tambores, después el de danza afro, y de ahí para adelante.

 ¿Qué experiencia tienen de los talleres? ¿Sus alumnos terminan tocando en Tumba La Tá?

 A veces, es como un semillero para la banda. Los talleres nacieron desde nosotros como alumnos, no como profesores. La idea fue contratar a un tercero para que nos enseñara cosas, lo que nos intrigaba en ese momento. Después fue un proceso de años, de ser ayudantes de los profesores, hasta terminar siendo docentes.

 ¿Pueden financiarse a partir de los talleres?

 Son un punto fuerte en la financiación de la banda. Al ser un grupo tan grande, las fechas nos sirven más que nada para terminar empatados y poco más. Entre bailarines, músicos y sonido somos cuarenta personas.

Claramente no es un proyecto encarado desde lo comercial porque no cierra. Va más por el lado del desarrollo de una búsqueda cultural que te da otra clase de beneficios.

 Lo comercial no parece ser algo que les interese…

 Nosotros como músicos trabajamos en bandas, en eventos, hacemos shows privados como TLT, en los que sí se paga lo que corresponde. Pero el trabajo de la banda tiene un beneficio más bien cultural, algo que no se comercializa. Por lo menos nuestra intención tiene que ver con eso. Más allá de los productores, que vienen con la guita y con su idea. Pensamos que la producción tiene que ser independiente.

 Además de dar nuestros talleres, también hemos dado clases en comedores, participamos en movilizaciones. Más allá de que ya no militemos, nuestras ideas siguen siendo las mismas.

 ¿Cómo es la difusión de Tumba La Tá?

 Al principio fue fomentar tocar, todos nuestros conocidos invitados, a los talleres y a los recitales.

Ahora hay una lógica en la que cada vez es más complicado tocar y a la vez es más necesario tener esas herramientas. Nosotros vamos un poco en contra de eso.

 ¿Por qué?

 Primero por una cuestión de la banda en sí: somos cuarenta personas, para grabar es complicado. Necesitás determinada infraestructura que lo vuelve complicado por los precios que hay ahora. Para los músicos, la música tiene que ser escuchada a través de discos, MP3, Internet, lo que sea. Nosotros aprovechamos bastante Internet por los videos, hoy para TLT en un punto es más importante YouTube que un disco.

 ¿Qué creen que podría hacerse para cambiar este escenario desfavorable?

 Tiene que haber una subvención oficial, los gobiernos tienen que estar de acuerdo con poner a la música, a las artes en general, en un lugar de mayor importancia. Creemos que la cultura tiene que estar al servicio de todos, cosa que hoy no pasa.

El artista es un “laburante”. A la mayoría de los lugares donde se tocan, se llena de gente y todo está subvencionado menos el artista. No se entiende el concepto de músico como un trabajador del arte. Y a partir de eso parece que a los músicos darles un espacio para tocar es hacerles un favor. Nosotros tenemos instrumentos, un montón de cosas que son un sacrificio. Todo eso es una inversión que al bolichero no le importa. Le importa que haya música, que la gente escabie, terminar y llevarse la plata.

 ¿Tienen dificultades para tocar?

Sí, por los espacios. Hay una barrera que es el bolichero, que ya le pone un precio, que te está cobrando directa o indirectamente lo que estás haciendo. En ese sentido queremos hacer una diferenciación bien clara de lo que somos nosotros, y lo que es un tipo que tiene un local porque tiene plata y lo quiere explotar. Nosotros tenemos un trabajo que no tiene precio, que no se puede tocar, que te queda en la cabeza o en el corazón, que es la música y lo que esa música te genera. Pero también es un trabajo. Que no lo hagamos por una cuestión comercial no significa que no tenga valor.

 ¿Qué significa para ustedes Tumba La Tá?

Representa nuestras vidas, es nuestro sueño y tratamos de que cada uno de los que participan participe también en eso. Hay un montón de gente en TLT, que viene de España, de Uruguay, de Puerto Rico, de Cuba, una diversidad cultural importantísima en la banda. Ellos nos transmiten sus experiencias y nosotros queremos transmitirla para afuera. Eso es lo que TLT es hoy, la danza, la percusión, la conciencia social, la música. No es sólo la música. Si vos te sentás en tu casa a escuchar TLT te perdés más 70% de lo que está pasando.

 ¿Piensan que la música contemporánea es la fusión?

Es lo que nos gusta también. A nosotros nos gusta el folclore, el jazz, la samba, el funk. Respetamos la tradición pero no nos vamos al extremo de cegarnos a todo  lo nuevo. No está bueno ser fundamentalista. La música va evolucionando.

 ¿La música es su militancia?

 Sí, cada uno hace lo que le gusta como una forma de superarse como individuo. Hasta hace dos años trabajaba en una empresa constructora, e igualmente Tumba La Tá era mi punto de superación. Más allá de militar por la revolución o por el cambio social o por la democracia o por lo que venga. Me parece que militar significa superarse, buscar una superación del individuo, de la sociedad. Creemos que hay cierta responsabilidad. Tratamos de aportar, no para que la gente piense lo que nosotros queremos que piense, sin que se abra más la cabeza y se puedan tener distintas opiniones, criterios. Cuanto más sabemos, menos esclavos somos.

Para estar al tanto:

 www.tumbalataweb.com.ar

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