Las promesas y después

A casi tres meses de muertos, loteos, represión, disparos, y muchos intereses políticos jugando con la crisis habitacional de Buenos Aires, volvemos al Parque Indoamericano a contar lo que hoy pasa y lo que no.

Nuestra visita al Parque Indoamericano arrojó una primera inesperada noticia: El domingo 27 de febrero, 10 de la mañana, una asociación de vecinos inauguró el “Paseo las Malvinas”, un recorte verde del gigantesco Parque Indoamericano. Se izó una bandera argentina en recuerdo del día “en que se creó la bandera”, y en símbolo de “mejorar el espacio público”, según  palabras de la asociación.

En el facebook que crearon como Asociación vecinal J.J Náguera, dicen: “si no empezamos a utilizar NOSOTROS VECINOS el parque INDOAMERICANO despues no nos quejemos, VOLVAMOS a caminarlo el PASEO DE LAS MALVINAS aun no esta totalmente arreglado pero…… tiene el cesped cortado y hay vigilancia”.

No se duda de las buenas intenciones de estos vecinos de Lugano, pero el banderazo y las palabras en mayúscula nos están diciendo algo…

¿Qué significa izar una bandera argentina en el lugar donde fueron desalojados cientos de familias bolivianas? …donde se discriminó y corrieron a tiros al grito de “vuelvan a su país”… ¿Son esos mismos vecinos indignados que sacaron “por cuenta propia” a los ocupantes?…Donde mataron a un boliviano…

El Paseo las Malvinas, efectivamente, tiene cortado el pasto y está vigilado por unos cuatro perros que ladran a quien se acerque. Dentro pueden verse unos senderos llamativamente numerados (¿Por qué?), unos pocos árboles que nada cuidan del sol y unas callecitas por las que, en casi tres horas, vimos pasar tres ancianos (¿Son esos los vecinos autoconvocados?).

(El pesimismo de este cronista no logra superar la tristeza del Paseo las Malvinas, juro). Hay también bancos y flores y rejas. No es todo más de media manzana de un Parque Indoamericano de casi diez.

Sobre las rejas de afuera, sobre Escalada, un vecino que elonga está seguro que el Indoamericano tiene  canchas de fútbol, juegos y todo lo que un parque. Nunca entró. “El 27 de febrero van a inaugurar todo”, dice y es verdad a medias, porque a inauguraron nada. Muchos tienen el buzón de “que algo se hizo y está haciendo”, y lo cierto es que lo poco depende de esos vecinos organizados que cortaron el pasto y pusieron de vigilancia (A tres perritos).
El facebook de la asociación vecinal también cuenta que la administración del Parque cambió de manos a raíz del conflicto: pasó de La corporación Sur al propio Ministerio de Ambiente y Espacio Público de la Ciudad.

Otra vigilancia, esta vez de un coqueto centro de “Información y formación ambiental” que el gobierno porteño tiene dentro del parque, dice que se hará un estacionamiento y canchas de fútbol.

¿Cuándo?

Todos hablan y repiten que habrá, que se hará, que vendrá un Parque Indoamericano renovado, con juegos, fútbol, estacionamiento propio…

Está por ahora enrejado en su perímetro, y nada más. Ah, cierto: ¡cómo olvidar el gran Paseo las Malvinas! Pero aquí la gracia no tiene lugar. Estamos en Lugano, rodeados de cientos de monoblocks, de la vía, de Soldati, de la Villa 20. De un innegable problema de viviendas, y de vida. (Ya desde el premetro, a un costado de las vías, las familias se protegen del sol con sus cartones, sus maderas, su casa).

Y sobre esto operan Los Oportunistas. Uno de los vecinos que por allí pasaba, comenta la teoría: que hubo gente que ocupo el terreno para lotear y después vender, es decir, para hacerse un par de pesos. Esto no es nuevo, es cierto, y seríamos ingenuos de creer que no puede pasar. Quizá haya sido el lugar, la nacionalidad o las elecciones por venir lo que hicieron de una ocupación (porque ocupaciones las hay, y seríamos ingenuos de creer que no pasara), un desalojo violento,  xenofobia y muerte. (Sigo leyendo el facebook de la Asociación vecinal. Ahora auguran un ¡Paseo de los Derechos Humanos! Y en cada post hablan de “la vigilancia…”): “el proyecto se divide en etapas, la primera es la instalacion de juegos infantiles en el area de Castañares, el PASEO DE MALVINAS Y EL DE LOS DERECHOS HUMANOS, y porsupuesto la seguridad del parque, las reuniones se seguiran realizando en forma periodica seguiremos informando por esta medio”.

Entonces: el Parque Indoamericano es un gigantesco predio verde, sin árboles, juegos, canchas ni uso. “Antes, cada tanto, se armaban unos partidos con bolsos que tiraban por ahí”, cuenta la vigilancia de otro insólito hallazgo dentro del parque: detrás, al fondo y en límite con las vías y Villa Soldati, un cartel del gobierno de Ibarra (naranja, borroneado) promete la construcción de 600 viviendas en un plazo de 180 días.

Hay entonces 6 edificaciones a medio terminar (sin ventanas, puertas ni pintura) que según el mismo vigilante “avanzan a pasos tortuguescos”. El cartel también aclara montos y contratistas: la obra está a cargo de Las madres de Plaza de Mayo y tasada en más de 32 millones de pesos.

No sé qué quiere decir todo esto. Pero algo retumba cuando el mismo parque que fue ocupado, promete 600 viviendas hace casi 2 gobiernos porteños.

Ahora volvemos, solos y a pleno sol, por una calle infinita que nos saca del Indoamericano.

Fue todo y fue nada.

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