Fútbol social en Sociales

Los proyectos deportivos en las facultades cada vez son más. En este caso, Nos Digital fue a cubrir un entrenamiento de la Facultad de Sociales de la UBA. Allí, el director técnico del equipo e iniciador del proyecto, Gustavo Catalano, detalló los comienzos del emprendimiento y los valores sociales que defiende el equipo a través del fútbol.

Las facultades, como la pelota, se están moviendo. Hay avances, hay cambios, el panorama se abre y los proyectos surgen y progresan. Es el mismo deporte que se juega en innumerables y disímiles ámbitos. Es el fútbol en la facultad, en nuestra querida UBA, que se está jugando cada vez con más expectativa, organización, participación y también integración. Hoy es la Facultad de Sociales, como ayer fue la de Filosofía y Letras, y como mañana, seguramente, lo será otra. Evidentemente el preconcepto que interponía al deporte con la facultad y viceversa se esta desmigajando ante la ganas de los estudiantes y los proyectos que se plantean desde la institución y se afianzan y se potencian en la iniciativa de cada estudiante.

Es una linda mañana de verano y los estudiantes de la Facultad de Sociales ya arrancaron a entrenarse en Ciudad Universitaria. Sin siquiera haber empezado la cursada en la facultad, con el entrenador Gustavo Catalano dirigiendo la práctica, los pibes corren y juegan. Es el mismo DT quien se toma un extenso tiempo para explicar como nació y fue creciendo el proyecto a lo largo de los años: “Esto empezó en el 2006, antes de ese año FSoc (Facultad de Sociales) era la única facultad que no tenía equipo, no estaba representada en los torneos. A partir de allí propuse el proyecto a las autoridades junto a la ayuda de muchos colegas. Los comienzos fueron difíciles, al principio entrenábamos en los parques y plazas. Los estudiantes y los materiales no abundaban. Pero con el tiempo se fue abriendo y progresando, al punto de que hoy en día hay dos grupos de 35 estudiantes entrenando, cuatro equipos en competencia y un espacio en el campo de deportes de ciudad universitaria para entrenar dos veces a la semana y jugar los fines de semana. El progreso del proyecto fue notable y poco a poco se fue cumpliendo el objetivo primario del mismo: la integración. Por sobre todo se busca la identificación, el generar un espacio de pertenencia. Después sí, potenciar un equipo a nivel deportivo con ganas, responsabilidad y seriedad. Este proyecto es un lugar donde vienen a divertirse y a competir, porque la competencia es real, pero es un lugar de ellos, que hoy me toca coordinar a mí.”

Gustavo se muestra pensativo y entusiasmado narrando esta aventura que ya tiene más de 5 años. Bajo el sol de mediodía no se detiene un segundo y recalca la función de la UBA como institución y la participación e involucramiento de los estudiantes como protagonistas principales del proyecto: “En los 90 no se daba la relación entre la facultad y el deporte. Hoy está la clara intención de que el deporte sea una herramienta de inclusión social. Hay facultades que crecieron muchísimo a través de proyectos deportivos. Es una relación en pleno crecimiento. El deporte en las facultades ayuda muchísimo al desarrollo académico de cada estudiante. Es un espacio que motiva y que contiene a los estudiantes, esto sin duda influye en los estudios de cada uno. La clave está en tirar todos para el mismo lado, ir por el mismo camino para dejar un mensaje.  Si bien hay que rescatar un cambio muy significativo en la política deportiva de la UBA, todavía falta hacer un click en lo administrativo para que no haya tantas trabas para la participación. Que no se suspendan partidos, que no se retracen los campeonatos, que haya más torneos. En el caso del fútbol se basa en  garantizar la competencia. Es una cuestión de motivación y planificación. De esta manera, se asegura el compromiso de los estudiantes que, de hecho, cada día es mayor. Es por esto que el proyecto está completamente abierto a cambios, a propuestas de los estudiantes. Se están abriendo comisiones de organización dirigida por los propios chicos. Se los consulta, se los escucha. Hay consenso. El proyecto es institucional pero los chicos se hacen cargo y tienen voz y voto. Por suerte ellos también plantean alternativas y el proyecto avanza. Debe haber un debate plural previo y una supervisión y aprobación institucional. El proyecto no es mío, es de la facultad y, por ende, es de los alumnos. Hay iniciativa de los ellos contemplada por una contención institucional.”

Luego de dar innumerables indicaciones y explicar diversos ejercicios a los jóvenes estudiantes/deportistas Gustavo se toma una pausa, piensa detenidamente y expresa cual es el sentimiento verdadero del espacio que él dirige, esa fuerza que hizo que el proyecto avanzara y hoy se encuentre donde está: “Jugar en Sociales es lo más importante, el pertenecer al proyecto. Después si jugás en la A o en la B, o si entrenas de día o de noche, pasa a un segundo plano porque la camiseta de sociales es lo más relevante de todo. Por eso no se le cierran las puertas a ningún estudiante de la facultad, sin importar sus aptitudes futbolísticas. Basta con sentir esta camiseta como propia, bancar al proyecto y defender la idea de que el deporte social es la permanente contención. El deporte es una herramienta importante para un montón de cosas que tienen que ver con el desarrollo del país. Hay un cambio, se está ampliando, hay más espacios a nivel país y a nivel UBA. Se mira para atrás y se notan las diferencias. Hay que aprovechar este momento para profundizar la integración y contención, el deporte social puede hacer mucho. Por eso en este proyecto se intenta contemplar la cuestión social por sobre la mera competencia. Por ejemplo, el año pasado se propusieron actividades para participar en torneos de  las Madres de plaza de Mayo. Son actividades que los pibes quieren hacer y se hacen por ellos, por sus ganas. Esas mismas ganas que le garantizan la presencia en el proyecto a cualquier estudiante de la facultad de sociales.”

Catalano no sólo es un Director Técnico, su trabajo no termina en una cancha de fútbol ni en un vestuario, dirige un proyecto al que el césped de once le queda chico. Evidencia que cuando se habla de fútbol no sólo se habla de una pelota, sino de innumerables situaciones, contextos y variables, que giran alrededor de una pelota inmóvil, desde donde se puede construir espacios que dan cuenta de la existencia de algo diferente. Sin embargo todo nace desde allí, desde la impredecible pelota que ofrece miles de maneras e ideas de jugarla, pero en Sociales se elige una: “Hay que entender que desde el fútbol se transmite un mensaje como se puede hacer desde el teatro, el cine o la literatura. Se forman grupos que tienen valores. Esos valores se muestran en el juego. La idea de juego es lo más importante. A mi me gusta apostar al aprendizaje. Aprender una idea de juego, no importa si se cometen errores.  No voy a armar un equipo a partir del temor, a sacarla afuera para que no te metan goles. Porque eso no sólo es fútbol, son ideales de la vida. Prefiero que 4 chicos aprendan mucho de fútbol y salir en la mitad de tabla,  que salir campeón y tirar todas las pelotas afuera. Si no salís campeón, mañana el bondi va a pasar por la misma parada. Además, ningún método te asegura nada.” Con la misma sencillez que expresa sus ideas, Gustavo Catalano da por terminada la práctica después de una intensa mañana de trabajo.

Por último, llegan ellos. Cansados y sedientos. Son los dueños, los protagonistas del proyecto y de la facultad. Allí vienen los estudiantes que pertenecen a un espacio valioso y que luchan por él en cada entrenamiento y en cada aula de la universidad. En este caso son Emanuel y Javier que alternadamente dicen lo que significa para ellos la posibilidad de practicar un deporte en el marco de la facultad: “Esto es muy bueno, tenemos que aprovecharlo ya que es un espacio muy valorable. De todas maneras esto es una idea fantástica, poder esta acá y formar un grupo es muy importante porque es motivador y además te sentís representado. Defendés la camiseta de la facultad y afianzas lazos con personas, está bueno. Estamos todos en la misma, y nos sentimos muy identificados para llevar el proyecto adelante.” Finalmente, hermanados por una misma idea dan un mensaje a todos sus pares: “El estudiante de sociales debe cuidar esto que tenemos. Y, por sobre todo, venir a participar. Que vengan a probar, los esperamos a todos los jueves a las 8:00 o los viernes a las 18:30 en el campo de deportes  de Ciudad Universitaria. Es venir a divertirse y a formar parte de un grupo. Que participen de esto porque acá nadie es más que otro. La clave está en que muchos chicos de la facultad se unan a otros deportes, cualquier deporte. Es vital apoyar este vínculo y derribar  los prejuicios que enfrentan  al deporte con los estudios, demostrar que son falsos. El deporte y el estudio van de la mano y esta es la prueba empírica de que esos preconceptos son falsos.”

La invitación está hecha. Los estudiantes ya no sólo estudian, sino que se mueven, participan y transforman.