FM Boedo, una cooperativa en el dial

La radio sumó otra voz diferente que pretende acabar con la construcción del periodismo que se pretende objetivo y formar un espacio comunicacional que le dispute los receptores a los grandes medios, con una estética y tecnología de alto nivel para que los oyentes se enganchen a la mañana y recién apaguen la radio a la noche.

FM Boedo lanzó la programación 2011 completa el 28 de febrero. Después de un año saliendo por Internet (www.fmboedo.com.ar), consiguieron una antena y salieron al aire en el 88.3 del dial. La radio forma una red, junto con el Centro Cultural El Surco y la revista Despierta Buenos Aires, que propone, no una comunicación alternativa, sino una que se plante en otro lugar y le dispute oyentes y lectores a los hoy medios hegemónicos. Consciente de que llevará tiempo, Jonathan Thea, miembro de la Dirección General de FM Boedo, da su visión de la comunicación y comienza a destruir “la mentira del periodismo objetivo e independiente”.

-¿Qué relación tiene la radio con el barrio?

La idea de la radio es que sea masiva en toda la ciudad de Buenos Aires, no alternativa, sino que abarque todas las temáticas desde una estética novedosa, dinámica y ágil. Le prestamos mucha atención al contenido y a cómo lo presentamos. Creemos que para disputarle oyentes a las grandes radios, que transmiten un mensaje con el que no estamos de acuerdo y confrontamos, hay que darle bola a la estética. Tenemos que hacer una radio interesante entre cuyas temáticas haya una relación directa con el barrio. Todo el año pasado la relación no iba más allá del nombre, porque, al escucharse solo en Internet, llegaba potencialmente igual a Sydney que a San Juan y Boedo. A partir de hoy, con el dial, la relación va a ser distinta porque los vecinos tienen todavía la costumbre de escuchar la radio analógicamente. Nuestra tarea ahora es construir ese vínculo. Pero lo barrial como temática ocupa un espacio reducido en FM Boedo. Somos una radio como cualquier otra que intenta abordar todos los temas, pero le damos importancia al barrio.

-¿En qué se diferencia su mensaje del de las grandes radios?

Hay una situación comunicacional que no solo abarca a la radio, sino a toda la comunicación, que tiene que ver con la transmisión de un mensaje de confrontación política, de vivir diferente, de solidaridad y otros valores, que se distancia de la reproducción del capitalismo. Tal vez con mensajes más o menos sutiles. Tinelli no hace una apología del sistema, pero lo reproduce con su lógica. Nosotros construimos a la inversa: sirve discutir, todos somos políticos.

Es muy difícil porque la radio no lo transmite directamente. Quienes hacemos comunicación desde otra lógica, hemos avanzado en esta idea. Le buscamos la vuelta, aunque lleve mucho tiempo. Le damos una visión distinta a temáticas comunes. Todos los medios deberíamos ser conscientes de que es un trabajo muy lento. Debemos reconocerle a los medios hegemónicos que han ganado una batalla contundentemente.

-Cuando hicieron la convocatoria de la programación, ¿tuvieron eso en cuenta?

Nosotros consolidamos la lógica general de la radio para que los programas respeten la estética de la radio para que nuestros oyentes se enganchen a la mañana y nos dejen a la noche. Todos los programas están a tono con la idea.

-¿Es consciente la sociedad de esa reproducción que hacen los medios más poderosos del capitalismo?

No es que la sociedad se despertó y se dio cuenta, sino que se inició un camino. Desde antes de la Ley de Medios, la comunicación alternativa viene de muy larga data. Lo que nunca había pasado es que un gobierno confrontara tan abiertamente con un multimedios. Falta muchísimo, pero hay otra sensación. El Grupo Clarín es el más emblemático, pero hay otros. La gran mayoría de los medios construyen, y no está mal, en base a una idea política. No es ese el problema porque sería ingenuo pensar en el periodismo objetivo. Nosotros también planteamos una perspectiva política, pero diferente. El problema es que no se lo reconozca así. Además, no solo hay grupos económicos detrás, sino que también estuvieron ligados a dictaduras militares, con empresas que saquearon al Estado…

-¿Cuál es la diferencia que planteás entre FM Boedo y los medios alternativos?

Desde lo concreto, podría catalogársela como alternativa, pero le queremos dar una vuelta de rosca. Pararse como alternativo tiene más que ver con la resistencia, con lo marginal, que confrontan desde lo político, pero también desde lo estético. Todos los que construimos comunicación desde otra lógica, nos tenemos que hacer cargo de la tarea y tomar la posta. Le queremos disputar oyentes a cualquiera, a la Rock & Pop, a la Metro, que nos escuchen no solo nuestros amigos, sino todos. Nos la tenemos que creer. Desde lo comercial, eso es fundamental. Tenemos un objetivo, una perspectiva y una lógica que nos obligan a tomar responsabilidades para llegar a buen puerto y que nuestro fin no quede trunco.

-¿Cómo se financia la radio?

Con los aportes de los programas y publicidad de quienes no están en nuestras antípodas. Con respecto al Estado, creemos que tiene que ser garante de los medios de comunicación chicos que recién arrancan y funcionan de otra manera. Si no, la Ley de Medios es totalmente insuficiente. Si decimos que la comunicación es un derecho social, tiene que ser garantizado por el Estado.

-¿Así venga el Gobierno de la Ciudad con propaganda de la Unidad de Control del Espacio Público, por ejemplo?

El GCBA tiene una línea para otorgarle plata a medios barriales. Se le arrancó, durante la gestión de Ibarra, para que se les asegure una pauta publicitaria. En su mayoría están sostenidos por esa publicidad y eso les permite sobrevivir. Si el Estado no condiciona la línea editorial, tiene que ser una obligación.

-¿La Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual les permitió tener el espacio en el dial?

No. Lo tenemos ilegalmente porque esa parte de la Ley está trabada. Hace años que no hay otorgamientos de licencias. A lo que aspiramos es a que podamos tener el espacio legalmente porque somos una cooperativa y vamos a pelear por el tercio que nos corresponde.

-¿Qué significa que estén “lejos de los apuros de los grandes multimedios”?

El problema de Clarín, además de lo que dice, es que te obliga a opinar de lo que él quiere opinar. Uno sigue su agenda constantemente y termina acorralado. Nosotros queremos construir nuestro relato sin vivir en otro planeta. Como dice el nombre de uno de nuestros programas, la noticia no existe. La noticia, como el dato, es un recorte. Cada uno elige qué información levantar. Todo es una concepción. La objetividad y el periodismo independiente no existen. Nosotros nos hacemos cargo. Clarín, como nosotros, hace política, pero de manera opuesta. Construyeron exitosamente la mentira del periodismo independiente y objetivo, y se mantuvieron históricamente en el poder.

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