Las ideas mientras se corre

El verano llega, las temporadas van terminando, algunos con la copa bajo el brazo se jactan de sus engañosos laureles, otros cabizbajos sienten el rigor del amplio, generalizado e injusto término “fracaso”. Todos y cada uno de ellos terminaron,  las evaluaciones serán desde disímiles parámetros. Pero hay una cosa, hay algo que los une a todos: el volver a empezar. Las cartas vuelven al mazo, se mezclan, se incorporan algunas, se van otras, y todo vuelve. Se reparte nuevamente. La primera mano es, evidentemente, la pretemporada. Entonces la polémica retorna ¿Cómo son? ¿Para que sirven? ¿Son necesarias? ¿Hasta que punto? ¿Con pelota o sin pelota? En esta primera mano ya se notan los estilos, las diferencias, los indicios de los valores que luego en la cancha se hacen explícitos. De un lado y del otro, las miradas caen sobre un ítem tan ineludible como cuestionable: la preparación física. Algunas preguntas más: ¿Qué importancia tienen el juego mismo? ¿Qué rol cumple en función de la técnica o la táctica? ¿Es fundamental? ¿La figura del preparador físico donde adquiere relevancia y donde deja de tenerla? Para esto NOS habló con un verdadero profesional que encara su labor desde una mirada diferente al resto. Él es Fernando Signorini, preparador físico de la selección en Sudáfrica 2010.

Antes que nada, Fernando planta bandera y dice: “Yo soy de pensar como Cappa, Mourinho, Menotti, Guardiola. Basar el fútbol en la preparación física es un reduccionismo y un insulto a la inteligencia. Los libros escritos hace mucho tiempo están escritos y enfocados para otros objetivos. La formación física de un futbolista es mucho más compleja desde lo cognitivo, desde su capacidad para absorber la mayor cantidad de conocimientos conceptuales y jugarlos en determinadas circunstancias. Si fuera un entrenamiento en donde se entrena a atletas o velocistas donde su único problema es llegar primero que el otro, entonces el músculo pasa a posicionarse por sobre todos los demás objetos. Creo que muchos de los conceptos de la preparación física fueron sacados del atletismo y traspasados al fútbol lo que me parece una intoxicación conceptual. Como no había nada para el futbol se recogió el guante del atletismo. Se implantaron estos métodos que tienen muy poco que ver con el conocimiento y la sensibilidad. Realmente, me hacen acordar a los ejercicios que hacían en la Colimba, donde un tipo de 1,60 por tener un silbato hacía correr a tipos de dos metros, basando todo en la autoridad y en que “si yo lo digo, ustedes lo cumplen”, quitando la posibilidad de discernir y cuestionar para enriquecer lo que en definida es un trabajo grupal. Hay que reordenar el conocimiento porque es un factor determinante para optar por el método que se vaya a aplicar.”

Las miradas y los posicionamientos empiezan a diferenciarse. Las ideas son las mismas, el terreno de discusión es otro: las pretemporadas. Signorini explica su función: “La pretemporada sirve únicamente para preparar al equipo para entrenar todos los días. Es un concepto que se dio hace mucho tiempo, de tomar al campeonato como una guerra dividido en tantas batallas como partidos se jueguen. Se prepara al equipo para el primer combate y ponerlo en las mejores condiciones posibles para llegar a al último. Por eso me parece estúpido que cuando un equipo pierde los primeros partidos de la temporada diga que fue porque el equipo todavía “está duro” ¿Cómo es eso? ¿Y cuando ganás estás blando? Además si perdés los cuatros primeros partidos te echan, entonces  van a tener que cambiar. Lo otro tampoco tiene garantías pero si contempla edades tempranas en las épocas de aprendizaje. Es como dice Cruyff en su libro “¿Por qué me gusta el futbol?”  El tiempo que antes se usaba en desarrollar la técnica y el conocimiento ahora se utiliza para ir al gimnasio y levantar pesas. Tampoco soy un exegeta de él pero, simplemente creo que en general los mejores alumnos son productos de los mejores maestros.” En esta última frase el mejor argumento de quien expone su pensamiento es ni más ni menos que el Fútbol Club Barcelona.

Temporada a temporada vemos una progresiva mitificación de las estructuras establecidas en el fútbol como lo son las pretemporadas. No es extraño escuchar en un jugador “Lo que pasa es que me sume tarde al grupo. Me hace falta una buena pretemporada”. Estas frases que al hincha le hacen ruido, que molestan y que, inevitablemente, se establecen como excusas validas, Fernando las remueve: “Lo más importante es que el jugador esté sano. Es más importante su salud física que su preparación. Después aunque un jugador no sepa jugar, por más pretemporada que haga no lo va a cambiar. Son excusas para explicar lo inexplicable. Si no sabes jugar, no sabes y listo. Entrenar del modo tradicional, como el atleta, es mucho más fácil que discernir e integrar. Poder lograr con el conocimiento desentrañar los misterios del juego, el jugador, de esa manera, crece como futbolista, porque con la simple preparación física los defectos se mantienen a través de los años. Falta espíritu crítico.” Esa falta de crítica de la que habla es acaso el mejor terreno para que los mitos y los preceptos se establezcan. Un ejemplo claro de esta mitificación que genera debate entre los preparadores físicos es la utilización de las cargas. El especialista opina: “Siempre que los jugadores estén normalmente desarrollados no es necesario. Poner cargas cada vez más pesadas logra arriesgar la salud física únicamente. Durante millones de años el ser humano se desarrolló físicamente sin cargas y empezar a jugar a esta altura con cosas tan importantes como las lesiones es incoherente. Se están generando lesiones espantosas, hay que tener cuidado. Son lesiones que si te pasan en la pretemporada te marcan el resto del año. Yo creo que es mucho más importante el conocimiento del jugador que su fuerza. En todo caso la fuerza que más debería obtener el jugador en su carrera es la fuerza del conocimiento. Por ejemplo cuando los guerreros cubanos los hicieron pedazos a los norteamericanos para vencer el régimen de Batista. La fuerza que los impulsaba era muchísimo más poderosa, la fuerza de las convicciones  apoyada en la fuerza del conocimiento” A los conocimientos e ideales demostrados la pelota parece quedar chica.

Por último Fernando no solo critica, sino que propone y se la juega: “Hay que integrar. La disociación de la técnica, lo táctico y lo físico no se quien la impuso. Si vos lees el libro de Mourinho, y lo nombro a él porque tuvo muchos éxitos y para que después no se diga “Si, pero ¿con ese método quien ganó?”. Podría nombrar a Guardiola o a Cappa, pero dirían que es una excepción, lo cual es una farsa porque lo que está basado en el ensayo y en el conocimiento nunca es una casualidad. Mourinho también dice que el no logra disociar  la preparación física, de la técnica, de la psicológica. Dice que el no tendría  trabajo para darle a un preparador físico convencional. Acá usamos métodos que ya no tienen nada que ver, como cuando en las Malvinas se tiraban bombas que los europeos ya habían descartado. Algún día cuando se invente otra cosa y esto quede en desuso porque, evidentemente, el deporte va cambiando, entonces nosotros recién nos anudaremos a revisar conceptos y a darnos cuenta que nos estábamos equivocando. Por eso nunca hay que olvidarse de cual es la idea y de cual es el objetivo, ni siquiera en la pretemporada. En ninguna circunstancia de la vida. Es por eso que desde el primer día hay que empezar a desarrollar la idea específica que vos tenés. Adoptar una idea y desarrollarla.  Hay que trabajar lo futbolístico desde el primer día. Por eso Menotti acierta cuando dice: “Cuando más trabaja el preparador físico es porque menos capacitado está el técnico.” Yo concuerdo completamente”.