El kuelgue paradise

El Kuelgue lleva más de seis largos años tocando pero recién acaba de editar su disco debut, “Beatriz”, y apenas días más tarde lanzó su primer videoclip. Los chicos se toman la música con calma, juran que no sueñan con llenar estadios y cuentan como es no hacer rock en Argentina.

 ¿Cómo fue que decidieron hacer un video en medio de la presentación del disco?

Julián: En verdad, como estamos hace seis años, lo raro es que el disco haya llegado tan tarde.

Santiago: Es que no hay ninguna empresa ayudándonos o marcando los tiempos. Tanto el disco como el video son producciones independientes, entonces si hay tiempo y ganas lo hacemos.

Julián: Además se nos facilita por los amigos que tenemos. Gracias a ellos tenemos acceso a dos o tres cámaras, a islas de edición…. y tenemos la suerte de que son muy talentosos. 

¿Cómo fue la experiencia de grabar su primer videoclip? 

Santiago: Teníamos ganas, no sabíamos de qué tema iba a ser, ni cuál de las ideas que estaban dando vueltas iba a resultar. Juan fue el que le puso pilas a fondo. Mientras, presentábamos el disco en Niceto. Estábamos con muchas cosas y sin embargo intentamos hacerlo todo junto, algo que yo pensaba que no iba a funcionar…y que funcionó muy bien (risas)

¿La producción es independiente?  

Julián: Sí, todo. Era un remolino de gente trabajando. Hablamos con Motion Ideas, una productora formada por un grupo de amigos, que hacen videoclips. Hay un circuito de gente que trabaja en publicidad, en vestuario, en diferentes cosas, y cada uno aportó. Es horrible el término, pero somos como una gran familia.

Puede ser un buen título…

No nos gusta pero somos una gran familia…como una gran y horrible familia.

¿Por qué tardó tanto el primer disco?

Julián: Creo que está bueno que haya sido así. No sé si me gustaría que lo que hacíamos seis años atrás estuviera grabado. Y también porque es un poco el camino inverso a la idea de la banda de rock. Grabar un disco, ir a tocar en vivo, que tus treinta amigos prendan una bengala, soñar con tener chicas y querer tocar en el Quilmes Rock. Lo nuestro es todo al revés. Quisimos dejar de lado la ambición ansiosa, y seguir como empezamos nosotros, tocando para divertirnos. Pasarla bien entre amigos, tomando cerveza y zapando, y que quedara algo.

Juan: No es que uno dijo: “Bueno, yo soy tecladista, vos hacés esto, él lo otro”. Se fue dando todo espontáneamente. Hoy sí, ya estamos en otra etapa en la que quizás hay que tomar decisiones más comerciales. Pero estamos tranquilos igual con la idea de no perder nuestras ganas. Se le puede decir que no a muchas cosas, hay que pensar un poco ese rumbo.

¿Tienen alguna postura en cuanto a la descarga directa?

Julián: El disco creo que ya está en Taringa. Hay muchos taringueros en la horrible familia, pero eso está bueno también. Y además hay todo un circuito que permite que en Japón estén consumiendo música de Argentina. Se meten en iTunes y bajan los temas… cosas que pasan.

Santiago: Somos hijos del MP3 y bienvenido. También nos pasó que tuvimos el master del disco mucho tiempo antes de que nos dieran todas las cajas, la imprenta, toda esa cosa. Y un poco por la ansiedad, antes de que estuviera en Taringa se puso online. Que se venda un poco antes y después ya fue, muchachos, súbanlo a todos lados, regálenlo, cópienlo. Es valioso ver cómo a mucha gente, teniendo la opción de tenerlo gratis le parezca justo comprarlo.

¿Ahora el plan es seguir tocando?

Julián: Hicimos la presentación oficial del disco en Niceto, y el sábado pasado terminamos en Castorera. Posiblemente en enero toquemos en Niceto nuevamente.

Santiago: Pero creo que hay más ganas de intentar salir por ahí a dar vueltas, fuera de capital, durante el verano. Y en marzo capaz hacer algo acá grande con algunos invitados.

¿Cómo componen las letras?

Julián: Van saliendo, nos ponemos a hacer música e improvisamos. Antes grabábamos todo, después lo escuchábamos y pasábamos en limpio lo poco lúcido que había. Por ahí habían pistas que duraban una hora y media.

Juan: Igual cambió un poco el sistema. Porque los temas son más complejos que antes y porque en una cadencia de tres mil acordes es difícil improvisar tanto. Pero igual no hay ninguna letra ensayada que alguno haya venido a decir: “Escribí esto pensando en Fito Páez, ¿a vos qué te parece?”. Sale un poco en conjunto con la música.

Ignacio: Durante los seis años la forma de componer cambió en cuanto al método, pero todo tiene parte de la misma esencia.

¿Cómo definirían el género musical que hacen?

Juan: Es raro, no sabemos bien qué es. Sí sabemos que no hacemos un solo género. Nos surge así. Ahora va un poco por ahí, lo ecléctico, el zapping, Internet, es probable que vaya para ese lado.

Juan: Aunque hagamos una parte de rock y toquemos con distorsión, personalmente, no me interesa sentirme rock. Es una herramienta entre otras muchas. Tocar en el Quilmes Rock no es una fantasía nuestra para nada. Antes de ser parte de esa lista chorizo de mil bandas, prefiero tocar en Niceto o hacer una Trastienda, algo más nuestro.

¿Cómo es el clima en los recitales con una mixtura tan grande de géneros?

Julián: Intentamos buscar una curva, donde termine bien enfiestado y arranque con temas que son más para prestarles atención.

Esperaron mucho tiempo para grabar el primer disco, ¿cuánto creen que va a pasar para el segundo?

Juan: Yo personalmente tengo muchas ganas. Estoy muy excitado con la idea de entrar a grabar el segundo disco. La pasé muy bien en el estudio. Además este disco tiene cosas muy viejas nuestras, que si bien las seguimos tocando no nos representan tanto.

Julián: Ya hay muchos temas para el segundo. De hecho jodíamos con que el primero iba a salir después del segundo (risas).

Juan: Haber pasado por la experiencia del primer disco nos hace estar más motivados y agilizados en la dinámica de grabar. Al principio quizás creíamos que en un mes lo teníamos pero nos llevó un año. Fue un proceso larguísimo: de escuchar, editar, mezclar y grabar todo. Pero ahora con la experiencia tal vez el segundo disco se nos haga más rápido. Al menos es la idea 

¿Por qué el nombre?

Julián: Es porque eso era el cuelgue musical, nos juntábamos los viernes a colgar tocando. Decíamos: “¿Colgamos hoy?”…

Todos los demás: ¡Noooooo! ¡Nunca! ¡Jamás dijimos eso!

Julián: Bueno, no. Pero era el cuelgue musical.

El kuelgue son:

Julian Kartun (voz)
Santiago Martínez (voz, teclado, melódica)
Nicolás Morone (guitarra, charango)
Juan Martin Mojoli (bajo, coros)
Ignacio Martínez (batería, flauta, coros)
Pablo Vidal (saxo tenor y alto)
Tomás Baillie (percusión)