Cinco visiones: la pareja, en cuestión.

Las películas catalogadas como románticas siguen una línea: la pareja cuando está unida tiene que estar feliz, más allá de los problemas que estén a su alrededor. Acá, una selección de películas dónde se profundiza y se trata de una manera más compleja a la relación dentro de la historia.

Acostumbrados a películas románticas donde la relación se imposibilita por cuestiones de clase social, una familia que se opone o algún elemento fantástico que busca imposibilitar ese amor tan estético. La pareja en sí, nunca en discusión.

Existen películas que van más allá, que van a la profundidad de la pareja. Quizá sin Julia Roberts ni un beso final que logra los aplausos de la gente que se encuentra alrededor. Acá, una selección de cinco películas recomendadas, historias de distintos lugares, épocas, autores y masividad. No consideradas películas románticas, pero sin duda, de romance.

 Amor minimalista.

 Gigante (2009) Dirección: Adrián Biniez.

 Jara es un empleado de seguridad en un supermercado, encargado de supervisar en el horario nocturno. Sumergido en una vida rutinaria y de bajas ambiciones, le empieza a llamar la atención una empleada de limpieza llamada Julieta. Así, este personaje sensible, rockero y opuesto a la figura del clásico galán; comienza a seguirla mediante las cámaras de seguridad y más allá de eso, en su vida cotidiana y a todo lugar que vaya. El pudor le impide un real acercamiento y su intriga por ella le imposibilita pensar en cualquier otra cosa. Una relación nula pero de gran intensidad lo lleva a dar regalos anónimos, conocer todas sus actividades y hasta perder un empleo. Un desafío simple: lograr conocerla.

 Visión inversa del ciclo natural.

 Vida en pareja (2004) Dirección: François Ozon.

De la mano de este genial director francés se cuenta de una manera muy original la historia de Marion y Gilles. Lo particular de esta gran película es que se cuenta la historia de la pareja en sentido inverso, es decir, del final hacia los comienzos, constando así de cinco actos: el divorcio acompañado de una despedida sexual, una cena con una pareja gay amiga que muestra la convivencia, el nacimiento de su único hijo, el casamiento y como comenzó la relación.¿Qué pasó en el medio? La historia cuenta algunos indicios de los posibles causantes de la separación pero el espectador se ve exigido a imaginar.

 El miedo al compromiso

El último beso (2001) Dirección: Gabrielle Muccino.

Carlo es un hombre de treinta años que espera un hijo y planea casarse con Giulia. Paralelamente, él junto con cuatro amigos más se plantean y resuelven de diversas maneras una misma dicotomía: la seguridad de vivir con una mujer formando una familia o vivir sin compromisos buscando así ser libre. La película juega constantemente con esta duda, mostrando las diferentes formas de afrontarla y cómo Carlo cae en la tentación con una joven angelical y de amor utópico. Es notable en esta película el ritmo tan acelerado y entretenido mientras logra desarrollar tanta cantidad de personajes tan necesarios, particulares y de una notable semejanza con la realidad.

 Paranoia y exceso de razonamiento

 Annie Hall (1977) Dirección: Woody Allen.

Woody Allen encarna el personaje Alvy Singer, un judío humorista híper paranoico, bastante parecido a la gran mayoría de los papeles desarrollados como actor a lo largo de su carrera. Esta vez narra la historia de su amor con Annie Hall representada por Diane Keaton. A lo largo del film se muestra las grandes exigencias de Alvy hacia Annie, mostrando todo tipo de miedos, paranoias y disgustos con la vida. Las diferentes exigencias, desarrollo del psicoanálisis y todo tipo de roturas con la película clásica (escenas animadas, diálogo con la cámara, introducción de personajes de la vida real como tales, Alvy intrometido en sus recuerdos, subtítulos secundarios que muestran pensamientos mientras los actores hablan); hacen a los traspiés de la pareja en cuestión. La originalidad por parte del director y protagonista a la hora de mostrar sus miedos y represiones  promueven las risas y generan alguna identificación con el protagonista.

 Un amor para renacer

 La tregua (1974) Dirección: Sergio Renán.

Primera película argentina nominada al Oscar con un Héctor Alterio que realiza uno de sus mejores personajes. La película narra la historia de Martín Santomé, administrativo hace 30 años y viudo hace 15. Sus tres jóvenes hijos eligen distintos futuros y su trabajo lo agobia, por lo que planea dejarlo. De esa manera, consolidó una vida triste y de bajas expectativas. Costosamente olvidaría a su difunta esposa. En ese momento aparece Laura Avellaneda (Ana María Picchio), una joven de gran belleza que comienza a trabajar con él en su oficina. Martín Santomé forma un nuevo amor y esperanza para con la vida transmitiéndole a sus hijos está nueva visión y la gran posibilidad de tener una vida diferente a la de su padre.

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