Y el fútbol… es una belleza

Mirando un poco más allá que los recorridos de la pelota. Pensando en lo puro y en lo impuro del deporte. Explicando su adhesión al Fútbol Para Todos. Hablando sobre literatura deportiva. Alejandro Apo charla con NOS y declara sobre su verdadero amor.

Habla de arte y de belleza, pero se emociona sólo con un nombre. Conversa de amores y de dolores con vehemencia, pero susurra con su voz grave cuando menciona el deporte que tanto disfruta. Nos lleva al teatro y a la literatura, pero todo lo hace en el ámbito que tanto le apasiona: el de de la pelota. Alejandro Apo reivindica a los intelectuales que todavía defienden la perfección y el buen trato de la redonda y explica, todo con afecto, su devoción por su mayor ídolo, el que para él representa a la cultura popular: Diego Armando Maradona.

Su mirada podría asustar a más de uno. Un gigante, un tipo que rondará por los dos metros, con una barba desprolija y unos pelos al viento, que se pone a discutir, con mucha pasión y locura, del deporte que tanto ama. Habla en plural al contestar cada pregunta. Se refiere a los defensores del buen juego, a los que lo acompañaron toda la vida. Y lo hace de la mejor manera. Con su voz inconfundible, esa que han disfrutado en más de 330 ciudades a lo largo y a lo ancho del país, donde deleita desde hace 11 años con su espectáculo teatral, ahora llamado la pelota un cuento y un abrazo y antes y el fútbol contó un cuento, junto con su compañero de toda la vida, el marpalatense Marcelo Sanjurjo.

Para él es fútbol, pero es poesía. Es poesía, pero es fútbol. La simbiosis de la literatura y el deporte, del deporte y el arte las encuentra casi inseparables. Demuestra que un encuentro deportivo no es solamente 22 jugadores adentro de un verde césped, que los periodistas no son sólo periodistas que cubren un partido de fútbol, sino que todo va mucho más allá. O por lo menos tiene esa intención. “Ver a un tipo eludir a cuatro rivales es belleza también”, comenta.

“Nosotros sostenemos que los futboleros no sólo somos personas que hablamos de fútbol, sino nos involucramos en la cultura popular”, menciona sin titubear tan siquiera un segundo Alejandro Apo. Alejo, como quiere que lo llamen. No le gusta ni un poco que el periodismo deportivo se dedique solamente a cubrir lo que sucede en el terreno, busca que cada palabra que se diga, tenga consecuencias positivas para los jóvenes que lo escuchan. “Al conversar de fútbol, hablamos de poesía, de los afectos, de las lealtades, de los amigos, de los amores. Lo peor que podemos hacer es dedicarnos solo a ver correr una pelota”, cierra.

Aunque hoy se lo vea en las trasmisiones que realiza Fútbol para Todos, que defendió desde el minuto cero, es un hombre ligado a la radio y a la literatura. Su programa Todo con Afecto marcó un antes y un después en los espacios de cuentos, relatos y poesías relacionados al fútbol, todo resaltado con la majestuosa voz que lo caracteriza. Hoy lo sigue realizando los sábados en Radio Nacional y también hace Dónde quiera que estés en la misma emisora estatal. “Hemos logrado en un mundo que no invita a leer, entusiasmar a muchos jóvenes que se desafían con historias de fútbol de Fontanarrosa, de Galeano, de Soriano, de Benedetti, de Sacheri, de Dolina. Una vez ahí se entusiasman y no salen más, porque la puerta de entrada es la pasión”.

Su llegada a la Televisión Pública la llevó junto con un compromiso político. “Tanto el FPT como la ley de medios representan una nuevo momento democrático que viene a mejorar nuestra sociedad, para abrir el juego, distribuir la palabra, generar y buscar nuevas voces que antes la tenían sólo los monopolios”, enfatiza. Y le agrega un detalle no menor: la relación del fútbol con la sociedad. “recuperamos el derecho natural que tiene la gente de ver un partido, porque es algo que es un acceso de un patrimonio cultural de los argentinos: el fútbol”.

Se considera de los pocos que revindican la belleza, el arte que existe en el deporte. “Existe un resabio de rechazo de los intelectuales del fútbol”, se escandaliza. Dice que es algo que se dio durante toda la vida, pero que se están empezando a dar cuenta que no lo pueden hacer más, porque se quedan afuera de la cultura popular. Muestra como sigue habiendo un desprecio por los verdaderos futboleros, cuando destacan las actitudes negativas y no exponen nunca los actos valorables, y lo que sienten ellos, de los que se siente muy parte, los que aman el deporte también por sus valores: “nos gusta la justicia, no nos gustan los olvidos y las injusticias”, afirma.

Todo esto lo relaciona con su máximo ídolo, con quien se emociona de sólo nombrarlo, con quien se le llenan los ojos de emoción de pensar en él. Él es él. Diego Armando Maradona. El único. “Hablamos mucho de pasión y de belleza, eso es Diego. La pasión, el amateurismo, el llorar por una derrota y belleza agregada a la contundencia para terminar con esa antinomia eterna que nos destruyó tanto en el fútbol. Diego juntó la belleza con la pasión. Porque fue el más amateur de todos, un hombre que jugó con el tobillo destrozado, que se cruzaba el mundo para jugar con la Selección. Ese amor de Diego no tiene nada que ver con millones de dólares ni con nada, sino por su pasión genuina”.

Todavía le queda la espina clavada en la espalda. Hace muy poco se conoció el respaldo hacia Sergio Batista para que siga siendo el DT argentino. A Apo le sigue doliendo la salida del astro que dirigió el último mundial. “Me dolió y mucho. Por él y porque lo ningunearon una vez más. Ganó 4 partidos, perdió uno. Lo dejó quinto, lo que sucede es que a Diego siempre le pedimos más. Con Diego hay que ser campeón, porque él es el hombre que nos llevó del potrero al mundial, de la esquina del barrio al mundo”.

El fútbol atraviesa su vida, sin lugar a duda. Dice que no podría concebir un día sin escuchar un relato memorable e histórico, sin ver alguna gambeta de Diego eludiendo a tantos rivales como podía, sin que la pelota lo acompañe a cada lugar que recorra. Pero fundamentalmente afirma que el fútbol no está sólo, mientras siga teniendo los valores, las actitudes que siempre lo acompañan a cada persona que lo apasiona. “Todo está vinculado. Uso el título de aquél magnífico libro de fútbol de Rodolfo Braceli, el escritor mendocino, para explicártelo: Del fútbol somos”.

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