Novedades de Sahara Occidental

Los atropellos continúan en el norte de África aunque no lo escuchemos a diario, Marruecos reprime los embates de libertad de todo un pueblo. Te acercamos las noticias desde donde no dejan llegar noticias.

Lejos, bien lejos del calor del Sahara Occidental, en Nueva York, la ONU intentaba sentar en un mismo escritorio a representantes de Marruecos y del Frente Polisario para, una vez más, como lo viene haciendo en los últimos veinte años, tratar el referéndum que resuelva la soberanía en ese territorio. En El Aaiún, la capital de la República Saharaui, fuerzas ocupantes marroquíes comenzaban un brutal ataque al campamento de Gdeim Izik, donde más de 20.000 saharauis habían instalado sus jaimas (tiendas) para reivindicar sus derechos. El alto el fuego había cesado. La limpieza étnica volvía a la carga.

65 camiones cisternas antidisturbios repletos de soldados, helicópteros que sobrevolaban el campamento lanzando gases lacrimógenos, agua caliente y bengalas explosivas que atemorizaban a la población; tractores que derrumban las puertas de las casas saharauis para poder llevarse a la gente y colonos marroquíes que se suman a las fuerzas represivas: esas fueron algunas de las escenas dramáticas que se vivieron en el campamento de El Aaiún. A más de 15 días del ataque, la ciudad sigue bajo el estado de sitio, rige el toque de queda y allí mandan las fuerzas ocupantes. “Se ha generado una situación de catástrofe a consecuencia de la represión y la violencia con la que Marruecos ha reprimido. Cada vez hay mayor incertidumbre porque no hay cifras oficiales de muertos ni de detenidos. La población Saharaui en esa ciudad está en estado de shock. Hay personas desaparecidas que se piensa que se pueden haber perdido en el desierto, o que están en cárceles sin identificar, o han sido asesinados. Calculamos no menos de 40 muertos”, cuenta a Nos Digital Hash Hamed, el ministro encargado de las relaciones con países latinoamericanos del Frente Polisario.

La única versión que llega es la de las fuerzas ocupantes. Los saharauis que se deben encargar del relevamiento de datos, de la difusión, de la localización de las personas asesinadas, desparecidas o detenidas son los mismos que han sido asesinados o están desaparecidos o detenidos. Y los que tuvieron suerte al momento de la represión, ahora no pueden salir de sus casas por el miedo. Tampoco pueden llegar periodistas extranjeros, porque Marruecos no los deja entrar, al igual que a algunos integrantes del parlamento europeo que se acercaron hasta la zona. No quiere testigos. Tampoco dejaron que los cascos azules salgan del cuartel de paz que tienen en el territorio, como quisieron hacerlo apenas se escucharon las primeras explosiones y los primeros gritos. Recién el 20 de noviembre, a casi dos semanas del ataque, una vez que ya se limpió la escena del crimen, pudieron ingresar dos periodistas españoles.

Según un parte oficial del estado marroquí, han muerto durante la ocupación del campamento de El Aaiún 11 efectivos de su policía. ¿Cuántas víctimas, entonces, habrá entre esos 20 mil pobladores del jaimas que, infedensos, desarmados, sufrieron el ataque marroquí? Aun se desconoce la cifra oficial.

¿Qué es Sahara Occidental? Es un pequeño país africano, frente a las Islas Canarias españolas, que en 1976 se emancipó de España. Pero apareció otro colonizador. No era europeo, sino su vecino Marruecos. El Frente Polisario proclamó la independencia saharaui hace más de 30 años, y creó el estado de la República Árabe Saharaui Democrática -reconocida por tan sólo 85 países-, que sigue bajo ocupación marroquí.  El Frente nació en 1973 y durante más de una década utilizó la vía armada para la emancipación de su pueblo de la conquista extranjera, ya sea española o marroquí. Hace dos décadas aceptó el alto el fuego que propuso la ONU como parte de un arreglo que incluía un referéndum en el que la población iba a definir la soberanía del territorio, lo que marcaría el fin de la ocupación de Marruecos. 20 años después, el referéndum aún no se concretó. El alto el fuego, después del reciente y terrible ataque marroquí, tampoco. Por eso la situación es crítica. Así lo reconoce Hash Hamed: “Llevamos 20 años confiando en la misión de paz de las Naciones Unidas, que ha venido posponiendo una consulta popular. Creemos que no cumplieron por la alianza estratégica de Francia con Marruecos. Después de esta catástrofe humanitaria, de este silencio sospechoso de la comunidad internacional, no se descarta que ante la más mínima chispa vuelva la tensión y el acuerdo se desarme”.

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