Hijas del candombe

Iya Kereré es el nombre de una cuerda de tambores compuesta por 40 mujeres. Llevan juntas casi 4 años. Agustina Martinez, su coordinadora musical, habla de cómo se organiza el grupo y del presente del candombe en nuestro país.

 Antes de empezar, Martínez aclara: “Llamadas hay durante todo el año. Llamada es en realidad el concepto de que los tambores salen a la calle. Se llama así porque originalmente los tambores salían de un mismo lugar, el conventillo, e iban por la calle llamando a las otras para que se unieran al desfile de candombe”. Lo que se viene este fin de semana en el barrio de San Telmo es la primera llamada porteña del año.

 ¿Cómo se viven los días previos a la llamada?

Hay mucha ansiedad. Para nosotros es muy importante la llamada de capital porque es donde somos locales y donde participamos más de la organización.

 ¿Cómo la organizan?

Este ya es el segundo año que la organizamos de manera independiente. Hace 10 años aproximadamente que se hacen llamadas en capital pero siempre intermediaba el gobierno de la ciudad, asociaciones de comerciantes o la Asociación de Residentes Uruguayos en Buenos Aires. A partir del año pasado por problemas con el gobierno de la ciudad decidimos hacerla de manera independiente. Hubo un replanteo de lo que necesitábamos para hacer una llamada y consideramos nos estaban dando bastante poco para el esfuerzo que nosotros ponemos. A nivel organizativo no había agua, ni un corte de calle serio, ni vallas, ni viáticos, ni comida, ni un espacio para que se quede la gente que venia del interior, ni micros: nada. Entonces se hizo una carta a Cultura del GCBA (Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires) solicitando estas necesidades y la verdad es que no pudieron garantizar nada y ahí decidimos hacerlas de manera independiente.

Este año, sabiendo desde Marzo que no había chance de participar en la llamada del gobierno de la ciudad mientras las cosas siguieran de la misma manera, se organizó esta llamada independiente en la ya están confirmados 15 grupos. Para ello consiguieron canales de comunicación alternativos como la radio comunitaria La Colectiva, Antena Negra Tv que va a cubrir el evento y la revista independiente Quilombo. Como si fuera poco con el apoyo del Centro de Movimientos Populares consiguieron a través del Ministerio de Cultura de la Nación, declararlo de interés cultural. Ah, además consiguieron micros para la gente del interior. “Este año venimos muy bien organizados”, aclara Martínez como si hiciera falta

¿Cómo es la dinámica con más de 40 personas dentro del grupo?

Nos manejamos de manera horizontal. Cada grupo tiene sus formas. Nosotras discutimos todo en asamblea los sábados cuando nos juntamos. Además funcionamos en comisiones según lo que cada una pueda aportar: vestuario, plástica, difusión… Para mí es muy importante esto de la horizontalidad, que se construya entre todos (risas)… en este caso, entre todas. Es mucho más rico. Yo estuve en los dos espacios y me parece mejor la construcción colectiva.

¿Armar una cuerda sólo de mujeres fue una necesidad o un gusto?

Para mí fue más un gusto. Yo ya tocaba desde antes en una comparsa mixta donde había mayoría de hombres como suele ser. En este último tiempo el candombe se esta feminizando de a poco, se ven mas mujeres en todos los grupos. Porque el tambor pesa 10 kilos, porque hay que pegarle fuerte y porque cuando te acercabas a una comparsa te invitaban a bailar elegantemente. Aunque tuvieras ganas de tocar se te complicaba.

¿Entonces?

Pensamos que había pocas mujeres tocando y nos preguntamos “¿qué pasa si probamos tocar con mujeres?”. Empezó como una incógnita y la verdad había una gran necesidad. Hicimos una primer convocatoria y, llovía me acuerdo, eramos 15. El sábado siguiente éramos 20, al otro 40. Había algo latente en las mujeres que querían tocar candombe.

¿Qué sentís que tiene de particular este espacio?

Lo que tiene de característico es que es un espacio de mujeres pero además como nos manejamos, como construimos entre todas. Es un espacio de contención de pertenencia, es un espacio de encuentro. A parte de juntarnos a tocar tomamos mate, charlamos. Se van tejiendo lazos. Termina siendo una gran familia.

¿Qué diferencias notas en el candombe entre Argentina y Uruguay?

A nivel musical cada vez hay menos diferencia, porque muchos uruguayos vienen acá a enseñar y además muchos argentinos toman clases en Uruguay. Eso hace que se vayan acercando cada vez más. La gran diferencia para mi es que allá las llamadas son como un concurso, que maneja la intendencia de Montevideo con una organización de comparsas. Cambia un montón cuando estás compitiendo. Acá no es así. Está bueno que la llamada sea más para juntarse y compartir. Poder mirar y aprender del otro para que te sirva. 

¿Cuál es su mensaje?

La cabeza del candombe es bastante conservador. Nosotras tratamos de transmitir que las mujeres podemos. Podemos llevar adelante un grupo, podemos sostener y tocar el tambor… En realidad, simbolizamos eso para que en el futuro no tenga que haber una comparsa de mujeres sino que las mujeres puedan tocar donde quiera y a nadie le digan que tiene que ir a bailar en una comparsa porque es mujer.