Hasta nunca, hijo de puta.

Murió el genocida Emilio Eduardo Massera. ¿Festejar? Logró gambetear el castigo, de nuevo. Esta vez no será escapando de la prisión domiciliaria y posando a pura risa para la foto en el barrio cerrado, pero si salvándose de una perpetua podredumbre entre rejas con sus colegas de muerte. El cadáver finalmente ha muerto, mientras todas sus víctimas no paran de renacer a través de los viejos surcos.

Redacción Sociedad.

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HASTA NUNCA*

Que se lleven tu nombre
basura
que se lleven tus restos
que los escondan
que los olviden.
Que no envenenen la tierra
sembrando tanto odio
de tu cuerpo.
Que no profanen
el santo templo de
las costas rioplatenses
sagradas de patriotas
ausentes.
Que no glorifiquen
tu sangre
si estás teñido
injustamente de
la de verdaderos
combatientes.
Que no te hagas el estúpido
pero ya es tarde.
Que no justifiques lo injustificable
pero ya es tarde.
Que no te mueras
que la sufras mucho, basura
pero no, ya es tarde
Massera asesino
bien muerto estás, hijo de puta.

*Del blog El Nudo