Enio Iommi: El filo del espacio

La obra del escultor Enio Iommi atraviesa todo el siglo XX y hasta la fecha de la mano de la realidad del social y política del país. Con piezas que retratan el escenario nacional con una exactitud escalofriante, la retrospectiva que se está exponiendo en el Centro Cultural Recoleta es más que bienvenida. Una invitación a que el arte y la vida se imiten mutuamente.

“El arte está para pensar” postula Enio Iommi, que nació en Rosario allá por 1926. La  capacidad de transmitir un pensamiento a la humanidad es lo que define a un artista como tal. Fiel a ello, pensamientos son los que sobran en esta muestra de más de 60 piezas que ocupa la espaciosa Sala Cronopios del CC Recoleta.

Todo en la exhibición refiere a un artista transgresor, no sólo de los paradigmas estéticos tradicionales sino de su propia obra. Pero a pesar de la diversidad de materiales con las que desarrolla su obra y, a pesar de las distintas relaciones que el artista plantea con el espacio, algo siempre persiste: el pensamiento crítico.

 La obra de Enio Iommi se puede dividir en cinco etapas.

La primera se extiende entre los años 1945 y 1950. Este momento corresponde a la etapa del vanguardismo concreto, y se caracteriza por las esculturas direccionales y lineales de geometría arreferencial. Son construcciones plásticas, completamente ligeras e ingrávidas.

De este período la obra fundamental es “Direcciones opuestas”, la cual inaugura el proyecto utópico pero renovador del arte concreto que postula la experimentación y la adopción de materiales industriales en oposición a los preceptos escultóricos tradicionales.

La segunda etapa de producción del artista comprende desde los años 1951 y 1976. En este momento las esculturas presentan formas de especialidad continua, de geometría cursiva, que dan como resultado un barroquismo linear.

El tercer período se vincula con los años más oscuros de nuestra historia argentina, y esto intentó ser plasmado por el artista en sus obras. Hacia finales de los años ´70, Iommi comienza a trabajar la construcción y el espacio a partir de esculturas que consisten en objetos ensamblados, de naturaleza pobre, sórdida y escatológica. A través de ellos, Iommi busca expresar una fuerte crítica social y contextual acerca del país y los gobiernos de turno. En sus esculturas denuncia la violencia, el autoritarismo, las heridas sociales y la autodestrucción del hombre en una sociedad que naufraga en el consumismo y el materialismo.

En los ´90 el artista nuevamente explora las posibilidades de nuevos materiales. Así empieza a producir obra a partir de objetos cotidianos como: pavas, regaderas, cafeteras, lecheras, entre otras. Estos elementos existen en el mundo como bienes útiles. Pero Iommi en su proceso de configuración de la obra, logra conferirle a estos objetos una función alegórica. El artista libera a los objetos de su funcionalidad y éstos, transformados en escultura, pasan a cumplir con la función esencial de toda obra de arte: hablar de otra cosa.

En la última década del nuevo milenio, Iommi, con más de ochenta años de edad; continúa desempeñándose como escultor. Con las obras de esta quinta etapa, el artista dio por finalizado el período de la “complejidad escultórica” y comenzó a presentar obras de un rango aparentemente banal y vulgar, de humor paródico e irreverente.

Nuevamente, en este nuevo período Iommi trabaja con materiales atípicos como plásticos, mangueras, juguetes y muñecas de fuerte policromía. Así el escultor alcanza a manifestar la materialidad del útil cotidiano, sacándolos, nuevamente de su funcionalidad, pero a la vez, expresando un pensamiento. Iommi, señala en el prólogo del catálogo “El Filo del Espacio”, que siempre se sintió interesado acerca de la humanidad y, por ello, se volcó hacia una búsqueda de las cosas ya realizadas para convertirlas en una situación crítica de lo que pensamos y de lo que hacemos.

Una buena cantidad de las obras que desarrolló en cada uno de estos períodos de producción, se encuentran exhibidos en la muestra del Centro Cultural Recoleta. Esta es una excelente oportunidad para encontrarse con el corpus de obra de este escultor argentino, que nunca perdió la motivación de expresarse y lo hizo siempre en consonancia con la realidad social argentina.

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