Presencias, todo es memoria

Florece el arte de la memoria, y la persecución al olvido. Los pasos perdidos, los llantos sin remitente, y los gritos mudos. Una Madre de Plaza de Mayo Línea Fundadora recorre la ex Esma, en el Centro Cultural Haroldo Conti, donde se presenta la exposición fotográfica “Ausencias”, de Gustavo Germano. Taty Almeida, resignifica el nombre de la muestra: “Ellos lo están diciendo todo, están presentes”.


Por las amplias salas del Centro Cultural Haroldo Conti todavía se escuchan los pasos perdidos, los gritos mudos, los llantos sin remitente. Bajo sus altos techos, hoy blancos y llenos de luz, florece el arte de la memoria, la persecución al olvido. Blanco, todo blanco, si no fuera por la luz hasta parecería gélido, pero el sol lo llena de brillo y las sonrisas de los allí presentes, de color. En la ex-ESMA, donde estuvo uno de los más grandes Centros Clandestinos de Detención, se presenta la exposición fotográfica “Ausencias”, de Gustavo Germano. La muestra es sencilla, una serie de fotos contrastadas, una antes de la última dictadura militar argentina, otra después. Es en la segunda donde quienes faltan se hacen más presentes, en ese espacio vacío que deberían ocupar, espacio cargado de lágrimas, de dolor, de impotencia; cargado de tantos valores y de tanta lucha que hasta casi se ve el contorno del ausente. Una madre sin hijo, un hijo sin padres, un hermano sin hermano, un amigo solo, una playa desolada. El tiempo hizo lo suyo con los que quedaron; la imaginación reaviva ese “¿y qué hubiese pasado si seguían con nosotros?”. Tantas sendas truncas: “Si alguien supiera que es su última foto, de seguro su gesto cambiaría”, reza una frase en la exposición, pero no, nadie lo sabe y así se los ve retratados: felices, en familia, con amigos. Con cuerpo y alma en una foto, presentes siempre.

El centro cultural es solo una parte del enorme predio recuperado el 31 de diciembre de 2004. Su nombre –Haroldo Conti- recuerda al escritor desaparecido el 5 de mayo de 1976. La fachada que conserva la ex ESMA es la misma que tenía durante la dictadura. El cambio está dentro: el interior se saneó, se limpió de tanto odio, tanta saña, tanta injusticia, y se llenó de memoria y cultura. Las habitaciones enormes amplifican cada paso, cada murmullo, generando un constante susurro que da la impresión de estar escuchando los ecos de aquellas épocas, aquellos gritos y aquella música que se usó para taparlos.

Para llegar hasta el Haroldo Conti hay que caminar un tramo largo por el predio.

El acceso principal, de amplias puertas de vidrio, conectan con el interior del pabellón. A unos diez metros de la puerta se ve un escritorio con una secretaria.

-¿Cuánto cuesta la entrada?

-Es gratis, no se cobra- contesta la joven, sonriendo, como si fuera una obviedad.

No hay puertas, sólo aberturas enormes y escaleras que conectan salas. La primera y la más grande es también la más vacía. Lo primero que se ve, es una moto, muy parecida a La Poderosa del Che, desarmada y sostenida sus partes con palillos. Sin autor, sin nombre. Al fondo, una escalera conduce a otra sala; a la izquierda se accede a la exposición “Ausencias”. Allí está concentrada la mayor cantidad de personas. La sala de la muestra no es un apéndice del pabellón principal, sino que es un pasillo por el que se entra, se recorre y se sale, por otra abertura, de nuevo al pabellón. Las fotos, muy grandes, se emplazan una en cada pared. Durante el recorrido de la muestra no se habla, se intercambian susurros, todo es contemplación.

Entre los presentes, caminaba, con una foto de una desaparecida entre sus manos, Gustavo Germano, autor de la muestra, hermano de Eduardo, desaparecido a los 18 años, un 17 de diciembre de 1976. La familia Germano, partida, refleja en una de las fotos la cruenta dictadura militar. Los cuatro hermanos Germano, de un lado. Del otro, tan sólo tres. El 9 de diciembre pasado, otro de sus hermanos, Guillermo, compañero de vida y militancia, murió luego de un año de luchar contra una enfermedad.

En el pabellón central una madre está rodeada de personas. Es una madre con un pañuelo blanco que reluce dignidad. Taty Almeida, Madre de Plaza de Mayo Línea Fundadora, forma parte de la multitud congregada, en ronda, cerca de la entrada principal.

-¿Qué significa para vos la exposición?

-Es muy importante, porque son esas ausencias de 30mil que de alguna manera están siempre presentes. Vos ves las últimas fotos, las más actuales, y notás que son de la edad que tendrían nuestros hijos. Es una muestra maravillosa pero no es un golpe bajo. Es importantísimo porque es memoria, todo es memoria.

-¿Y cómo percibís las ausencias en las fotos?

-Ellos lo están diciendo todo, están presentes.