Pablo y Lola: “usamos el escenario para transmitir un mensaje”

Pablo Garaffa y Dolores Torre se conocieron en la carrera de biología. Rápido formaron el Dúo Pablo y Lola que empezó a andar la ruta del folklore en el 2007, arriba de un Fiat 147. Conocer el Norte argentino les trajo aparejado un cambio musical: la trova que los identificaba perdió lugar ante el folklore. En todos sus recitales, el duo dedica un bloque a difundir los mega-desastres de la mega-corrupción mega-minera.

 Pablo Garaffa y Dolores Torre se conocieron en el 2007 en la Facultad de Exactas, donde estudiaban biología y la orientación ecológica. Se reunieron para ensayar trovas que más tarde cambiarían por las zambas y chacareras que costearon su viaje al Norte argentino en enero de 2010. 

¿Aplican la biología a la música?

Pablo: En cada recital hacemos un bloque sobre la megaminería. Estamos bastante formados sobre ese tema, asíque lo tratamos de mezclar con nuestra música. En los viajes fuimos conociendo las asambleas autoconvocadas, charlamos con la gente y decidimos expresarlo a través de la música. Compuse un tema, “A cielo abierto”, en alusión al modo de explotación minera. “Denuncia el pueblo a la minera y su extracción/ tierra sagrada, amparo del poder/ solo un camino para resolver./ Se van/Un cerro libre, una ilusión/ de aquellos pibes que con su canción/ vuelven cantando diciendo al pasar: ‘se van’”. Tocamos una samba de un amigo de Córdoba, Alejandro Lubre, que le dedicó a la minera Bajo la Alumbrera, de Andalgalá y refleja poéticamente la cuestión de la contaminación, de cómo la minera arrasó con el pueblo, y tomó prestado… no prestado, sino que robó el nombre del valle. Y también Zamba de los mineros, del Cuchi Leguizamón y Jaime Dávalos, que habla de Hualfín, un pueblo catamarqueño que se dedicaba históricamente a la vinicultura y a partir de la llegada de la mina, perdió esa cultura. Es muy interesante su letra: “Morir el sueño del oro, vivir el sueño del vino”, dice el estribillo. Algunos siguen haciendo vinicultura. Al final del bloque explicamos la problemática porque acá mucho no se sabe.

Lola: Tratamos de usar el escenario para transmitir un mensaje sobre lo que nosotros encontramos en nuestro camino, además de disfrutar de la música y bailar un rato.

Pablo: La música es una vía de sensibilización muy importante. Creo que también tiene todos los matices que tiene una persona: amor, nostalgia y los problemas de la sociedad. Nosotros tratamos de ponerle un oído al pueblo y reflejarlo

¿Cuándo arrancaron a viajar?

Pablo: Yo fui como siete veces. Una vez, en un viaje de vacaciones, solo para recorrer, nos contactamos con la gente de Chilecito. Con mi otro grupo, El intervalo, decidimos llevar nuestra música hacia otros lugares. Agarramos mi Fiat 147, metimos adentro todas las cosas y nos fuimos para allá con un solo arregla para tocar en un bar dos días. Fuimos consiguiendo lugares… La experiencia estuvo buenísima, estuvimos como dos meses y medio.

Lola: Fuimos hasta Jujuy y después nos quedamos solamente nosotros para recorrer Salta, Tucumán, Córdoba. Así… Golpeando la puerta con la guitarra y el bombo en la mano para ver si podíamos tocar. Con la gente de las provincias es diferente, te reciben como si fueras de la familia.

Pablo: Más allá de lo musical, conocimos gente muy linda. Nos encariñamos mucho con algunas familias que seguimos viendo. Nos reciben, nos dan de comer.

¿Ven diferencias en el público también?

Lola: Lo que pasa es que nosotros aprovechamos las épocas que son turísticas. Acá no hay tantos lugares para que vayas y te vea gente que no conocés. Cuando tocamos acá invitamos a la gente que conocimos en el Norte. La gente de Jujuy no va a los lugares en que tocamos allá. Quizás gente de Salta o Tucumán que está de vacaciones. En realidad, en el verano va mucha gente joven que sale por primera vez, y nosotros fuimos su primer golpe folklórico. Uno tiene la idea de folklore aburrido de escuela, pero hay todo un mundo musical atrás con innovación y experimentación. Ahora vienen a la peña y todos saben bailar, se divierten y conocen toda la movida que hay.

Pablo: A partir de este viaje, organizamos nuestras peñas. Disfrutamos mucho de esos espacios porque no hay rangos de edad para disfrutar. Hay gente desde muy joven hasta muy viejita. Todos compartiendo un rato de música.

Lola: Estamos recuperando eso que, si te ponés a pensar, no existe en otro espacio. No hay lugares donde el más chiquito se divierta con el adolescente y el adulto.

¿Está creciendo el folklore en Buenos Aires?

Pablo: En los últimos tres años, hubo un crecimiento muy importante.
Lola: Se puso de moda. La verdad es esa. Pero está bueno porque, esta vez no hace un grupo sectario sino que en el folklore escuchás lo mismo que escuchaba tu abuela. Había nenitas de cinco años bailando chacareras… Eso en otros géneros musicales no pasa.

¿Por qué creen que está de moda?

Pablo: Surgieron muchos músicos jóvenes que se hicieron muy conocidos. Por ejemplo Rally Barrionuevo, Bruno Arias. Empezaron a hacer un tipo de folklore diferente. Con otro aire. Quizás eso hizo que la juventud se sintiera identificada.

Lola: Pero sigue siendo folklore que es de tu país y que forma parte de tu identidad. Son bastante de vanguardia. Se ocupan de lo que pasa, critica.

¿Puede ser que el folklore le esté quitando terreno al rock?

Lola: Empezó con Arbolito, que abrió una puerta. Divididos también, o Aznar. Son como grupos intermedios que hacen que un pibe piense: “¡ah! ¡Se puede escuchar esto!”.

Pablo: Mucha gente llegó así. De hecho, el folklore no era mi estilo predilecto. Yo, de hecho, escuchaba más trova. Con León Gieco me acerqué, investigué y me metí de lleno.

¿Sienten que en su música se cuele algo de su “porteñidad”?

Pablo: Sentimos que se mezclan las cosas. Yo no puedo tocar la guitarra igual que un salteño o un santiagueño. Todo el bagaje cultural y musical que mamamos y el estilo de vida de la ciudad se ve reflejado en la música que hacemos. Nuestra música folklórica no es para nada tradiconal. Tenemos arreglos particulares que tienen que ver con nuestra identidad.

Lola: Nuestro objetivo es no cantar lo mismo que escuchamos. Para reproducir, pasás el disco y listo. Nosotros somos esto. Nacimos acá, crecimos acá. No lo queremos tapar. 

¿Cuál es su próximo viaje?

Pablo: En noviembre nos estamos yendo de gira con el autito para Ushuaia, El Chaltén, El Calafate.

Lola: Pero vamos, como la primera vez, a probar. A ver si alguien nos da un lugar para dormir.

Pablo: También queremos ampliar nuestro abanico musical. Empaparnos de otra música y mostrar la nuestra. Eso sucede. Vas a un lugar, te contactás con músicos e incorporás nuevos ritmos, nuevas ideas.

Para escuchar online: www.myspace.com/pabloylola