“Soy actor y ciudadano, quiero opinar”

Eligió el camino de la expresión múltiple: actuó en cine, teatro y tele; dirigió el corto Causas, sobre la música afroperuana y su grupo Los Negros de Miércoles, donde recita y presenta. Habla de la ley de Medios y sus beneficios mientras critica: “Hay mucho silencio por parte de los actores”

 Juan Palomino abre las puertas de su casa, un tanto cansado por su reciente llegada de Misiones por el rodaje de una futura película. Se sienta en un sillón del living que posee una decoración por demás variada: una bandera de los pueblos originarios, una colección de cascos y algunos juguetes presumiblemente pertenecientes a alguno de sus hijos. Juan comenta acerca de su relación con Malena Dalessio, entrevistada en el número anterior quien canta en alguno de los temas de su atractiva banda afroperuana: Negros de Miércoles. Para entender la participación de Juan Palomino en este grupo es necesario partir de que él se considera de nacionalidad latinoamericana ya que nació en Argentina, se crió en Perú y tiene ambas nacionalidades.

 ¿Cómo llegaste a la banda, “énclave fundamental de la cuestión negra en Buenos Aires”?

 Cuando los vi por primera vez en el Espacio Ecléctico me dije: “Yo quiero estar ahí”. Hablé con los chicos y me incorporé. Estuvimos tocando y a los tres meses empecé a grabar un documental que se llama Causas, cuyos protagonistas son Los Negros de Miércoles y la música afroperuana en general.  En realidad es un ensayo sobre lo que es el aporte de esa cultura en esta Buenos Aires que está cada vez más latinoamericana, latinoafroamericana. No es un trabajo profundo sobre lo africano, simplemente una pincelada. Lo vamos a estrenar ahora en noviembre. Lo dirijo junto a Claudio Posse, se puede ver el trailer en Internet. (http://www.youtube.com/watch?v=oSP93oHFQbI)

 ¿En qué aspectos ves a Buenos Aires más latinoamericana?

 Se ha visibilizado más por el lado “legal” hace ocho años más o menos. Desde el uno a uno Buenos Aires empezó a recibir una gran influencia de inmigración peruana, boliviana y paraguaya. Fue más por el lado económico. Creo que una de las cosas que el neoliberalismo generó son las remesas de dinero de los países que no tenían el uno a uno. Además del deterioro de la economía argentina y del mundo. Creo que en esos años noventa se generó un gran aporte de Latinoamérica más allá de las circunstancias. Ser expulsado de sus países para venir a ganarse sustento a un país que tenía una moneda fuerte, un peso un dólar. Fue una de las motivaciones por las cuales vinieron, no es el caso de mi padre. Él vino en los años ´50 o mis tíos que vinieron en los ´40, porque Argentina tiene una educación muy progresista, fuerte y de fácil acceso; cosa que no sucede en Perú, donde yo me crié. Entonces es muy diferente la situación de los peruanos que vinieron en la década del ´40 de la de los que vinieron en la década del ´90. No todos, la gran mayoría vino por una cuestión económica, profesionales que trabajando de personal doméstico ganaban mucho más que de enfermeros o maestros en Perú. Los peruanos no tenemos buena prensa en general. Siempre nos ven involucrados con el narcotráfico, con la ocupación de viviendas, con el robo de carteras, con el tráfico de celulares o esas cosas. Por lo tanto el proyecto Negros de Miércoles que dirige Hubert Reyes, nos permite darle un marco cultural, intentar equilibrar la balanza con respecto a los medios de comunicación y que se sepa que somos muchos los peruanos que estamos acá.

 ¿Cómo te sentís realizando papeles en películas con un mensaje claramente político como en las que participaste con Héctor Olivera, con respecto a los personajes en series televisivas?

 No es una contradicción. La primera obra de teatro que estrené como actor es El jardín del infierno de Osvaldo Dragún que en ese momento, en el año 81, estaba prohibida porque trataba las realidades de las villas miserias. Las primeras obras de teatro que hice tuvieron un claro contenido político, porque el teatro es un hecho político, un hecho ideológico con una poética muy especial. Con Olivera trabajé en tres películas, me hubiera gustado estar en La Patagonia Rebelde y en No habrá mas penas ni olvido pero estuve En las noches de los lápices, El caso María Marta y El mural. 

Yo considero una gran responsabilidad ser actor o ser alguien que se relaciona con el arte. No solamente somos entretenedores considero sino de alguna manera formadores de determinada opinión. Si alguien pone un micrófono, yo no puedo hablar solamente de banalidades que tienen que ver con mi ego, que lo tengo. El arte es una lectura de la realidad es conveniente para poder por lo menos seguir construyendo personajes o eligiendo obras de teatro, menos los programas de televisión. Creando… no sé si conciencia pero por lo menos demostrando que los artistas -no me gusta la palabra-, cualquiera de los que hemos elegido el camino de la expresión, también somos ciudadanos, también vamos al baño, también vamos a hacer las compras, también tenemos mujeres y también nos preguntamos cosas. Con la ventaja de que me invitan a programas de televisión, entonces yo no puedo hacerme el boludo y mirarme el ombligo. Son elecciones individuales. Yo elegí ser actor para crear un mundo paralelo que me permitan crear una poética y luego para ser o intentar ser un instrumento de la gente que no tiene voz.

 ¿Qué tiene que tener un proyecto para que decidas aceptarlo?

 Depende, el teatro es diferente al cine, la televisión es muy plana salvo algunas cosas, televisión por la identidad o los unitarios de Doria. Yo detuve en la televisión con los unitarios de Doria, extraño esa televisión. Me encantó hacer Televisión por la Identidad, un programa que muchos creían que no podía marcar nada de rating, pero marcó muchísimo. Eso habla muy bien de los televidentes, que no todo es lo que está sucediendo ahora con la televisión, espero que se pueda revertir. A la hora de elegir en la tele…. No he podido elegir mucho. ¿Cuánto hay? ¿Cómo es?  ¿Qué es? Vamos a hacerlo lo más dignamente posible, vamos a pasarla bien. Intentar corregir algunas cosas o aportar algunas cosas para no pasarla tan mal. A mi me gusta mucho actuar, disfruto del vínculo con mis compañeros, con los técnicos, con los actores. Ahora, en el teatro, obviamente tiene mucho que ver el contenido ideológico. Como en La tentación, donde interpreto el papel de Manuel Dorrego junto a Raúl Rizzo que hace del embajador Ponsomby.

 Tuvieron problemas con esa obra….

 Con la obra no. Tuvimos problemas por decir lo que pensábamos, en pleno conflicto agrario, en pleno conflicto con esos sectores de la Argentina  que tienen pensamientos muy individualistas, un pensamiento que pasa por su porción de tierra…

 ¿Cómo viviste el escrache?

 Lo viví como una gran aventura. Eso ocurre cuando uno opina. Nos acusaron de comunistas, de montonero, de pagados por el gobierno, hijos de puta… todo. ¡Pagados por el gobierno! A mi el gobierno no me dio ni un solo sope, ni aceptaría ningún tipo de prebenda. No puede decir “sueltitos de cuerpo” una persona, en este caso Nestor Roulet, presidente de la Confederación Rural Argentina (CRA) en un discurso en Venado Tuerto. Más o menos dijo que había que refundar el país en base a tres pilares: el ejército, la iglesia y el campo. ¡No tenés memoria! La sociedad rural subsidió los golpes de estado en este país. Las armas del ejército argentino permitieron cumplir. Hay que ser muy hijo de piiiii…ta como para decir eso. Nosotros le decíamos: “ustedes los de la federación agraria van con codo a codo con sus enemigos de toda la vida… la sociedad rural”. “Pasa que nos une el espanto” contestaban. Entonces es problema de ustedes. A nosotros nos querían censurar, quisieron impedirnos la función dentro de la sala pero el público no permitió que levantaran la obra. Sacaron a esa gente, continuamos con la obra, nos tuvieron que sacar en autos de la policía, nos dejaron en un pueblo, nos persiguieron en camionetas 4×4 muy grandes. Fue una aventura producto de la intolerancia.

 Vos perteneces a un grupo de actores que en este último tiempo se manifestaron en cuestiones políticas. ¿Cómo lo vivís teniendo en cuenta dichos como los de Mirta Legrand acusando Ester Goris de recibir plata del gobierno?

¿Te das cuenta? En estos tiempos nadie cree que existe gente que lo hace por convicciones. Incluso en la gente del gobierno. Debe haber mucho de estos que mientras uno hace cosas, el otro hace hoteles. Eso es un grano en el orto. Pero bueno, es la que nos toca o la que me toca. Moriré pobre seguramente porque a veces quedás en el medio.

Aclaro, yo vengo haciéndolo hace mucho, pero no soy mediático. Siempre he mantenido una línea. Yo tomé el puente Pueyrredón después de que mataron a Maxi y a Darío. Yo en el 2003 sabía de qué lado estaba. Conozco a todos: a los del Partido Obrero, a Vilma, al huevo Ceballos, a los de Aníbal Verón. A todos. Ahí el enemigo era muy claro, después todo se fue polarizando. No es que se me ocurrió ahora bancar al gobierno, pero reconozco que este gobierno hizo cosas muy importantes.

 ¿Notas que te influye en algo claro el hecho de que te manifiestes en esta etapa de tanta polarización política?                                                                                                                              

 No. Noté que por ejemplo en Clarín ya no me hacen notas pero no es un problema demasiado grande, por ahora. Cuando lo sea va a ser demasiado tarde. Son las reglas de juego. No podés jugar a ser Sean Pen y que encima te contraten por millones de dólares, es un sistema capitalista y sabés que te van a cortar la cabeza o no. Si sos estratégico golpeás y te retirás, si vas de frente estás en el horno.

 ¿Sentís que faltó apoyo de actores para la ley de medios?

 Sí, loco. El actor es una persona muy egoísta. No puede ser que una misma revista entreviste a dos actores de la misma generación y uno opine de la  ley de medios y el otro diga: “No sé qué es la ley de medios”. ¡Mauricio Dayub!, ¡mi hermano! Yo sé que sabe pero no quiere opinar porque es política. Otra vez un boludazo me dijo: “¿Y para qué te metés en política?”. Soy actor, y ciudadano, quiero opinar. Hay mucho silencio por parte de actores, a mí me sorprendió gratamente lo de Florencia Peña. Hay gente que lo hace por convicciones, pasa que es más fácil acusar y decir que no existen los ideales, que todos tenemos un precio.

 ¿Creés que la audiencia va a apoyar la nueva grilla televisiva?

 La audiencia lo va a agradecer. Que la ficción la hagan los mendocinos quizá con actores de Buenos Aires para empezar y hagamos coproducción. Que la hagan los jujeños, tiene que ser un proceso. ¿Por qué todos los actores somos de Buenos Aires? Uno de Tilcara que ve Todo noticias (TN) o Campeones de la vida no tienen nada que ver con la idiosincrasia que se propone. Con esta ley de medios se van a instrumentar los mecanismos para generar ficción con personas e historias que representan a cada una de las regiones del país.

 ¿Se puede hacer ficción en televisión saliendo de ciertos estandartes que aseguran un rédito económico como pueden ser las producciones de Cris Morena?

 Lo de Cris Morena me parece terrible, Chiquititas es terrible. Artísticamente no lo juzgo, ideológicamente me parece terrible. La malformación que ha producido. Y no soy sociólogo, pero los referentes son terribles. Todos son rubios de ojos celestes, divinos, que van a colegios ingleses… ¡me parece una mierda!  Todo el mundo quiere ser eso, esos son los referentes.

 Existe una imposilidad de hacer algo diferente….

 ¿Por qué el bacalao lo cortan Polka, Villarruel y Cris Morena Group?  Porque marcan una forma ideológica de lo que es la televisión. Por eso es tan importante la ley de medios. Que yo pueda tener en una productora chica con contenidos,  que todos podamos generar contenidos. Es utópico lo que digo. Habría que trabajar más en Internet pero no es fácil.  

Lo que empiezó siendo una  entrevista transmuta hacia una conversación de múltiples temáticas. Muerte de Romina Yan, el caso Matías Berardi, la decisión de transformarse en actor dejando atrás la idea de ser médico. Finalmente hace una reflexión del artista: “Yo no creo en esta cosa que dice Pinti, los gobiernos pasan los artistas quedan. Los artistas quedan siempre y cuando cierren el orto, los oídos, los ojos y no digas nada. Que sólo entretengan. Sino, preguntale a Hugo del Carril”

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