“En mi ABC, la A está acá”

Pampa Yakuza viene desde hace nueve años tocando y sacando discos. La banda que, con una formación populosa, hace rato dejó de ser “la que una vez tocó con Capusotto”, viene ganando en seguridad y público sin detenerse. En proceso de grabación su quinto disco, la voz de Pampa, Hernán Saravia, habla de cómo es autofinanciarse y ser fieles consigo mismos.

¿Cómo se ponen de acuerdo respecto de decisiones musicales, financieras, de traslado y de convivencia nueve personas?

¡Es imposible! (risas) somos nueve tipos que vamos en un rango de edades desde los 26 hasta los 37. Entonces tenemos distintas formas de ver un montón de cosas, además de lo que es la historia personal de cada uno. Hay gente que está casada, gente que tiene pibes, algunos con mucho tiempo libre, otros separados. Un poco de todo. Hay un crisol de estados particulares. Algunas cosas tratamos de delegarlas en una parte del grupo que es más lucida para esa cuestión. Y otros son mejores en otras cosas. Descansás en que, al que le toque cumplir determinada función, la haga de la mejor manera y lo más pesado lo ponemos a votación de todos. Somos bastante pluralistas en eso, tratamos de consensuar.

 ¿Cómo lidian con un laburo de día y además todo el tiempo que lleva la banda?

 La realidad es que no está bueno. Es difícil muchas veces porque tenés ganas de dedicarle más tiempo. Pero todavía no nos deja un dinero como para vivir de esto. Sino tendrías que vivir con mamá para que te pague la comida y eso ya no da.

Lo que sí tratamos es que el trabajo no interfiera mucho con la banda. O sea, tenemos laburos en los que nos podemos dar ciertos permisos. Si tenemos que hacer una nota o ir a dar un acústico a una radio a las doce del mediodía, bueno… nos vamos.

 ¿Cómo es el proceso de financiar una banda?

 De nuestros laburos no tocamos nada. La banda se autogestiona. Todo lo que venimos haciendo está relacionado con tocar o los discos, las remeras, los pines… todo lo que pueda sumar es lo que permite que mantengamos la sala y que podamos grabar un nuevo disco. Este disco que viene ahora, que lo vamos a hacer con Oscar Righi y Pepe Céspedes (ambos integrantes de la Bersuit Vergarabat), lo vamos a pagar nosotros.

 ¿Qué tiempos manejas con el disco nuevo?

 Estamos en la etapa de preproducción desde Mayo, componiendo canciones. Es la recta final antes de entrar a laburar con Righi y Céspedes con los temas.  La idea es juntarnos con ellos en Noviembre y entrar a grabarlo entre Dicembre y Enero. Esta es la primera vez en siete años que no nos vamos de gira por la costa para poder trabajar en esto. Todo no se puede. Pero es un lindo motivo.

 ¿Qué fue cambiando a partir de Carnaval para tu desconsuelo (2003) y Orilla (2005) hasta Únicoysentido (2007)?

 El primer en disco nos agarró buscando qué hacer. O sea, teníamos un puñado de canciones pero no teníamos una cohesión de banda como para decir “estamos recontra seguros de lo que queremos hacer y como lo vamos a plasmar en un disco”. Apareció la oportunidad de hacerlo. Que es decir: apareció un tipo con una plata, el primer Mecenas de la banda como decimos siempre, y confió en esto. Entonces dijimos: “tenemos la guita acá ¿qué vamos a hacer? ¿la vamos a delirar? No, vamos a grabar un disco” .Teníamos catorce canciones y metimos doce en el primer disco. Metimos todo lo que había porque no había más. Los shows eran cortitos (risas) ¡Teníamos menos de veinte presentaciones como banda antes del primer disco!

Algo de magia igual debía haber porque esos temas los siguen pidiendo. Había buena materia prima. La gente atesora las canciones del primer disco.

 Con Orilla, estábamos mucho más cancheros. Estábamos más seguro, tocábamos un montón en esa época. Para veinte o treinta personas, no importaba. Tocamos mucho y mejoramos las interpretaciones bastante.

 Y ni hablar con Únicoysentido donde ya teníamos otra cabeza, otra dinámica de trabajo. Yo creo que crecimos mucho como banda, como grupo incluso y la forma de conectarnos internamente. Nos empezamos a entender mucho mejor y a respetar las ideas musicales de cada uno. Es el disco que mejor encierra lo que Pampa propone artísticamente. Esperemos superarlo con el que viene.

 ¿El futuro de la música es la mezcla de géneros?

 Sí, no pasaba eso hace diez años. La cosa no estaba tan abierta como ahora. Yo creo que en eso influyeron los festivales, donde tocan un montón de bandas y hay mucha gente distinta conviviendo y no hay bardo. Antes era mucho más territorial. Una especie de “ghetto” donde era Los Redondos o Soda Stereo. Me parece que hoy por hoy al más fanático de Los Redondos le da por las bolas que esté Cerati postrado. Creo que eso habla bien de nuestro país. Estamos más abiertos y menos estancos. Creo que las bandas mismas, que antes eran “encasillantes”, ahora transitan por los géneros con más soltura y sin el prejuicio de “yo no puedo tocar esto”. Eso está buenísimo. Además, nos pasa a todos que nos cansamos de tocar siempre lo mismo. Cuando vas a ver un recital de una banda que hace lo mismo, pensás “por acá ya pasamos, yo esto ya lo escuché”. Es como que se están auto-afanando. La música también es diversión.

 ¿Cómo fue el proceso de grabar un CD y DVD? ¿Estar tocando en vivo pensando “esto va a quedar grabado”?

Empezamos a pensarlo en Octubre de 2008.  Nos habíamos planteado para 2009 hacer algo distinto. Podía ser un disco nuevo en estudio pero no había tantos temas todavía. Entonces pensamos en un disco en vivo y nos convenció. Y surgió de hacer un DVD con el disco.

Pensamos qué cosas queríamos mostrar y cómo lo queríamos hacer. Metimos la gira por la costa, los arreglos de las canciones para el show y  el show en sí mismo. Son muchas cosas para considerar: las luces, la ambientación, la ropa, las tomas. Además queríamos que tuviera un lugar importante la gente. Queríamos contarle un poco, para quien no conoce la banda, cómo es nuestro público.

Desde un mes antes del show ensayábamos todo el show todos los días y eso nos permitió disfrutarlo porque estábamos muy tranquilos. Había adrenalina pero teníamos mucha confianza. Fue todo un aprendizaje.

 El número pasado entrevistando a Juan Palomino, que tiene la banda Negros de Miércoles, nos decía: “soy actor pero antes soy ciudadano y quiero opinar”. ¿A ustedes les pasa eso?

 Lo que pasa con las notas es vienen muy guionadas a veces: ya saben lo que te tienen que preguntar. Yo creo que los músicos tienen una situación escénica por un determinado momento y eso hay que aprovecharlo para bien y sacarle el jugo. Puede ser para contar una historia en formato canción o una realidad en tres minutos y medio. Pero que lo que digas sea interesante. Está bueno que ir a ver una banda no sea sólo un pasatiempo sino que funcione algo en la cabeza, que te deje algo más. Hoy si ponés la radio escuchás muchas cosas pero no escuchas nada, la tenés de “matasilencio” nomás.

En un show no pasa eso, la gente está más conectada con lo que está pasando. Y esa oportunidad de conectarte con la gente no la querés dejar pasar. La mejor manera es componer con recursos que embellezcan las canciones y tener algo para decir que no sea tan pasatista…

 Con letras como Tirando, por ejemplo…

 Sí. Yo no digo que soy el poeta del siglo XXI pero dentro de mis virtudes trato de sacar lo máximo que pueda. No para que los demás digan “mirá este pibe qué bien que escribe” sino para demostrarme a mí que no dejé pasar la oportunidad de contar algo bien, algo interesante y llegar a la gente. Lo mismo pasa con las canciones nuestras. No son elaboradísimas pero hay una búsqueda más allá de lo superficial de tres acordes.

 En ese tema tocan con Capusotto ¿cómo surgió la posibilidad y cómo fue tocar con él?

 Cuando escuchó Tirando, el productor de Orilla nos decía, “yo esto lo siento como un recitado”. Capusotto en ese entonces no era Pomelo, no era el superstar de ahora, estamos hablando de 2005. Conseguimos un teléfono no sé cómo y lo llamé. Me preguntó dónde, cuándo y se apareció en el estudio. Le contamos cómo era más o menos lo que queríamos. Hizo dos tomas y nosotros, que ya no queríamos romperle las bolas con nada, le estábamos dando las gracias por venir. Aplausos, gracias de nuevo y nada más. ¡Pero se quedó tomando mate y hablando dos horas! Hablamos de peronismo y de Racing. Tenés que estar atento para seguirle el tren porque es una máquina. Cuando se fue nos quedamos pensando “che, le podríamos haber pedido que grabe dos o tres temas más”. Para nosotros le puso un plus de categoría al tema.

 Además nos pasó algo muy lindo con él. El día que grabó le regalamos una remera de la banda y cuando hizo la publicidad de su programa la tenía puesta. La gente nos decía “che, está Capusotto con una remera de ustedes en la calle”. Al final, un día venía en el auto y lo veo en un afiche gigante. Me bajé para arrancarlo. Pensaba “soy un mogólico tengo mas de 30 años y estoy arrancando un afiche en la calle”. Lo tenemos guardado.

 ¿Qué es lo mejor que les dio la música?

 Lo que más disfrutamos, suena cursi pero es así, es lo que la gente nos devuelve. Son cosas que decís: “¿esto lo generamos nosotros?” pero no es pecar de humildad, es que no lo podés creer. Uno se divierte haciendo canciones y le gusta mostrarlas porque te llama estar arriba de un escenario pero lo que pasa con la gente es muy fuerte.

Otra cosa que tiene la música es que conocés gente o llegás a lugares que de otra forma no hubieras llegado nunca. Gente de lados muy distintos que te escribe desde Paraguay, Uruguay, Chile. Gente que nunca vio la banda. O la vió por You Tube o por My Space. O te escriben de México preguntándote cuándo vas para allá y la verdad es que nos cuesta llegar a Rosario. Son cosas que si se dan, que nosotros confiamos que van a pasar, nos vamos a pellizcar.

A veces nos planteamos de jugárnosla y quemar naves. Algún día va a ver que hacer eso, tampoco podemos esperar toda la vida. Pero yo creo que se va a dar naturalmente ese proceso.

 ¿Cómo imaginás el futuro de la banda?

 Creo que nos va a ir bien con el próximo disco, que nos va a seguir abriendo puertas. Mientras que sigamos componiendo, hagamos canciones que fundamentalmente nos gusten y podamos trasmitirle ese gusto a la gente, eso les va a llegar. Tratamos de construir a través de los años una carrera que sea sólida sustentada en los pilares de hacer canciones que nos gusten y que nos sintamos cómodos tocándolas. Si el día de mañana dejamos de pensar en comunicar y empezamos a pensar en meter un hit en la radio, estamos meando afuera del tarro.  Si después alguna canción nuestra la pega, bárbaro. Pero esperamos que todo lo que esté atrás de esa canción esté igual de bueno o más. Yo creo que se nos va dar.

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