Desde el cine las culturas del aguante

Las barras bravas, un mundo opulento, Julio Humberto Grondona y una mezcla interminable de variables se tratan de explicar en el documental Fútbol Violencia S.A. de Pablo Tesoriere que trata de realizar un dibujo general del panorama. ¿Hay esperanzas para apagar la maquinaria de los golpes brutales?

“El Sr. Julio Humberto Grondona (presidente de la Asociación del Fútbol Argentino) se negó a ser entrevistado para este documental”. La aclaración, en letras de molde, es parte del final de Fútbol Violencia S. A., documental escrito y dirigido por Pablo Tesoriere. El realizador piensa que Grondona sabe de la existencia del film. Pero interpreta que el silencio como respuesta es lógico. “La AFA, al igual que en las causas de violencia en el fútbol, está ausente en el documental y no me parece mal. Refleja una realidad”, dice. Más del 75% de las muertes vinculadas a los desmanes futboleros -con la excepción de la tragedia de Puerta 12, que mató a 71 hinchas de Boca- se produjeron durante su mandato, iniciado en 1979 con el apoyo clave de Carlos Lacoste, el marino con sumo poder sobre el mundo de la pelota en la última dictadura.

    Reducir el problema a la figura del veterano dirigente de 79 años, sin embargo, es un error. La mirada sociológica y abarcativa al inicio de Fútbol Violencia S. A. acerca un dibujo del panorama. Hay entrevistas a políticos, funcionarios encargados de la seguridad, científicos sociales, periodistas y madres con hijos víctimas de la violencia. Víctor Hugo Morales describe a los generadores: “Ir a un baño en una cancha y pagar por estacionar en la calle también es violencia”. El escritor Eduardo Galeano ilumina las sombras: “El barrabrava ofende al fútbol, como el borracho ofende al vino”. El abogado Marcelo Parrilli, fundador del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), aporta acaso la visión más lúcida. “Son grupos sin sustento político, ideológico, ni religioso. Si se acaba el dinero, su función desaparece, se acaba el grupo. Los barrabravas son militantes profesionales. Militantes del dinero”, asevera.

    El arduo y prolijo trabajo de edición se nutre con imágenes inéditas, cedidas por el Comité Provincial de Seguridad Deportiva (CoProSeDe) y por testigos de los hechos. “Generan estupor”, NOS marca Tesoriere. Un policía, entonces, cachiporrea a un hincha en la cabeza. Otro dispara a una tribuna colmada de espectadores. Sonríe. Se pavonea ante sus compañeros. “Pablo Tesoriere es al fútbol lo que Michael Moore es a la política económica y exterior norteamericana”, compara el crítico Ezequiel Boetti. Pero, escribe, la película “diluye su potencia cuando abandona el abordaje sociológico y analítico de la narración cerebral por otro más sentimental”. Tesoriere explica que el familiar lo descoló en los cuatro años de producción. Que esa es la parte real y la otra la objetiva. Incluye así el testimonio desgarrador de Familiares de las Víctimas del Fútbol Argentino (FaViFa). “LA AFA no existe, es un ente nefasto”, asegura Liliana García, presidenta de la organización y madre de Daniel García, asesinado a los 19 años en Paysandú, Uruguay, durante la Copa América 95.

  ¿Hay voluntad para apagar la maquinaria de la empresa Fútbol Violencia S. A.? La esperanza en el largometraje está depositada en los autoconvocados de Newell´s, que terminaron mediante las urnas con los 14 años del ex presidente Eduardo López, en la salida del fraudulento Pablo Scarabino de Central y en las palabras de Nicolás Martínez Dalke, un socio de Talleres de Córdoba en lucha contra su gerenciamiento, que invita a participar y a luchar para transformar la realidad. La violencia, está claro, va de la mano de la corrupción. La principal falla de transferir la solución inglesa a la Argentina radica en que los hooligans no tenían connivencia con el poder político. Muchos periodistas la ponen como ejemplo. Un hincha, en un comentario de un blog, pidió incluso que por favor no se tome esa resolución. Sabe que muchos serían excluidos a través de entradas costosas. Se reduciría a un público de elite y a la televisión. 

   Tesoriere, autor también de Puerta 12, planea para el futuro un documental relacionado a la inacción de la Justicia en los casos de muertes en torno a la violencia en el fútbol. “¿Qué pasa con la Justicia? ¿Por qué todo está tan estancado y las causas prescriben?”, se pregunta. De 1983 a 2008 se registraron 124 víctimas fatales. Sólo 16 lograron una condena. La ausencia de la AFA y el Estado encaminan las respuestas. “No manejan estadísticas ni creo que estén preocupados por el tema”, corrobora. Fútbol Violencia S. A. tiene como jefa de producción a Mónica Nizzardo, alma máter de Salvemos al Fútbol. La ONG, que lucha por un fútbol más justo y con memoria, carece de apoyo y está apremiada por deudas. La AFA, en cambio, ya no hace silencio. Se reúne con barras en la biblioteca del cuarto piso del edificio. A metros, una placa recuerda a las víctimas de la violencia en el fútbol. Está adelante de un monolito centenario de la AFA y frente al Palacio de Justicia. Puro simbolismo.

Comments are closed.