“Soy izquierdista: de pie, de fe y de cerebro”

 

Aquél tipo capaz de eludir a cuántos rivales se le crucen por el camino, el provocador de un sinfín de alegrías futbolísticas, el mejor de todos los tiempos en lo suyo, no sólo está ligado al deporte: su vida transita un camino netamente político. Desde apoyos y odios hacia presidentes de no tan buen gusto hasta relaciones conflictivas con importantes dirigentes, el pensamiento maradoniano pasó por muchas contradicciones, pero en un aspecto se mantuvo siempre firme y latente: su amor y devoción por Cuba y por Fidel Castro.

Soy completamente izquierdista: de pie, de fe y de cerebro” (1995)

Sería absurdo pensar a Diego Armando Maradona simplemente como el mejor jugador de fútbol del mundo y nada más. Sería ridículo no analizar cómo puede traspasar fronteras el pensamiento y las acciones de una persona tan importante e influyente como lo fue y es él. Por eso se vuelve inabarcable el intentar entenderlo. Sus acciones y dichos políticos se vuelven molestos para muchos sectores que no les gusta que un tipo con un tatuaje del Ché Guevara y de Fidel Castro opine, pero él lo dice igual, sin ningún miedo a nada, y sin importar lo que antes pudo haber dicho.

A Menem lo admiro mucho y lo quiero muchísimo” (1996)

Por los años 90, era sabido su apoyo hacia el ex presidente riojano Carlos Menem. Quedó evidenciado en su deseo de que continuara en el cargo en las elecciones de 1995, para que le pueda brindar un homenaje a su hijo fallecido en un accidente de helicóptero: “Voy a votarlo porque creo que, en su memoria, nos va a dar un país mejor. Es un gran presidente”, declaró semanas antes de que se habilitaran los comicios. Pero era otro Maradona. Era el que era el amigo de Cóppola, el que se peleaba y se amigaba con Bilardo y con Grondona, el que tenía problemas con su adicción a las drogas y el que pasaba por los sus últimos momentos profesionales dentro de la cancha.

Quizás su sustento fue vital para que se diera esa reelección fatídica. Ocupó durante ese mandato un cargo en la secretaría de deportes de la Nación y no dudaba en agradecerle lo que le daban, pero Maradona es Maradona y si tiene que criticar va a criticar. Sumado a las contradicciones propias de un ídolo y un año después que culminara el mandato del riojano, lo acusó severamente por otorgarle el indulto a los militares: “Lo que nunca le voy a perdonar a Menem es el indulto. Estoy a muerte con las madres de los chicos desaparecidos”, expresó en 2000.

“Tengo el orgullo de ser amigo de Fidel, que es el más grande de la historia viviente. No soy comunista, soy fidelista a morir”  (2000)

Pero en lo único en que se mantuvo siempre, pero siempre, con el mismo ideal, con la misma bandera siempre en alto, fue por su amor, su respeto, su devoción y su locura por Cuba. Ese sentimiento tan fuerte que genera el diez en la isla del caribe, como los mismos cubanos le provocan a él. Una relación que pudo haberse descubierto por casualidad- Su primera visita a Cuba fue para internarse en una clínica por abuso de drogas-, pero según sus propias palabras, desde el primer momento se enamoró de ese país y de esa cultura.

Por el 2005, cuando George Bush, ex presidente norteamericano, se presentó en Argentina para la Cumbre de Presidentes, las usuales protestas en su contra fueron dirigidas por un líder fuera de lo común: Diego Maradona. El pequeño genio les pidió a los argentinos que marcharan contra “la basura humana”, como lo llamó, y encabezó la famosa “contramarcha”, en donde realizó un viaje en tren hacia Mar del Plata con figuras políticas como Evo Morales, Hugo Chávez y los músicos Víctor Heredia y Emir Kusturica, ente otros.

Hoy las críticas a pelusa siguen vigentes. Hay ciertos sectores que no toleran esta buena relación con Fidel Castro y , por sobre todo, no soportan que sea amigo, fiel y seguidor de Hugo Chávez en Venezuela. Su reciente arribo a aquél país para el discurso en contra de Colombia y sus políticas pro estadounidenses, y su apoyo al movimiento chavista se hizo notar para darle un impulso cada vez mayor a las palabras del político. Esto generó que sea basureado por muchos que ocupan un gran lugar dentro del periodismo y que no lo toleran.

Su apoyo al Fútbol para Todos, al traspaso de la televisación privada a estatal, tampoco fue dejada pasar por estas mismas personas. Su presencia, junto a la presidenta de la Nación y a Julio Grondona, presidente de la AFA, en el momento en que se anunció este cambio abrupto a lo que se veía antes, fue aprovechada para que lo basurearan de arriba abajo, a lo que Maradona simplemente y con razón contestaba: “Estoy ahí por ser el DT de la selección, nada más”.

Fotos con un habano en la boca, con una boina con una estrella en su cabeza, con una remera del Ché, son muy comunes de visualizar en él. Maradona en relación a la política nunca se llevó bien con los grandes medios hegemónicos, porque ellos no compartían este parecer del diez. Esto le pasó antes, durante y después del mundial de Sudáfrica, esto le pasó cuando viajó en el tren de la contracumbre. Esto le pasó por ser Maradona, una persona inabarcable y única y que dice lo que tiene que decir.