Noticias de ayer

Se trata de la historia del diario montonero “Noticias sobre todo lo que pasa en el mundo”. Nueve meses de un periodismo alejado de la simple propaganda política. Personajes eminentes reunidos en una redacción cerrada por la violencia de la Triple A y un decreto de Martínez de Perón.

Rodolfo Walsh, Paco Urondo, Juan Gelman, Miguel Bonasso y Horacio Verbitsky son periodistas que marcaron con su tinta la historia del periodismo en Argentina. Los cinco, además, en épocas en que la Revolución –de cualquier manera que se la entienda- no resultaba una quimera inalcanzable sino que aparecía casi a la vuelta de la esquina, militaban en Montoneros, una organización político-militar que creía en el peronismo como camino hacia la liberación. Esas dos condiciones, la de periodista y la de militante, coincidieron durante nueve meses dentro de una redacción, la del diario Noticias sobre todo lo que pasa en el mundo.

Se trató de un matutino que financió Montoneros entre noviembre del 73 y agosto del 74. Lejos de ser un periódico partidario, mantenía las estructuras tradicionales de cualquier diario, incluyendo las secciones de espectáculos, deportes y hasta turf. La intención no era una bajada de línea directa, como lo hacían otras publicaciones de la organización, sino una competencia con Crónica y Clarín, pero con su propia mirada. Durante esa aventura que duró menos de un año, su tirada diaria osciló entre los 30 mil y los 180 mil ejemplares. “Es bonito. Se parece a Crónica pero no chorrea sangre”, fue la primera evaluación, dicha por un obrero, que recibieron los montoneros del diario.

“La prensa es la usina del poder económico. Los medios están en manos de una ideología y una concepción de la realidad que no es la del campo popular. Para nosotros la importancia de tener un diario propio, o más bien un diario de carácter frentista, era acompañar el debate político que se deba en la Argentina en ese momento. Noticias cubría desde el peronismo una política ausente de los otros medios de comunicación. Siempre se destinó a la prensa un esfuerzo económico muy superior, proporcionalmente, al tema militar. El diario era un elemento de información y de organización del campo popular. Eso se reflejó en el presupuesto: Noticias fue una sangría de recursos y no vas a encontrar un debate político que lo cuestione”, es la explicación que da Frenando Vaca Narvaja, quien fue miembro de la Conducción Nacional de Montoneros, a la publicación de Noticias. “Hacer un medio que todos los días diga lo mismo que El Descamisado –cuenta Roberto Perdía, otro ex CN- con otro lenguaje, para acercarnos a otros sectores sociales. Teníamos recursos para hacerlo, capacidad técnica y periodistas. Así se armó: como un órgano de difusión de masas cotidiano, con una estética que se correspondía al movimiento de masas”.

Para Verbistky, el diario “se planteó como un medio de comunicación con una política popular, con la intención de llegar a abarcar a un sector más amplio de la sociedad, que no fueran sólo los sectores que compartieran la línea política de la Organización”. Cuando a Walsh le ofrecieron ser parte de la redacción, cuenta Lilia Ferreyra, su mujer y su compañera, contestó: “si el diario de la organización va a publicar sólo lo que ellos pensaban, no le servía al proyecto político ni a las causas de los trabajadores, y tampoco a él. Pero la concepción editorial fue precisamente la contraria, entonces se sumó”.

Así se fue armando Noticias sobre todo lo que pasa en el mundo, el nombre que tuvieron que adoptar ya que el sello Noticias ya estaba registrado. A la luz de la primavera camporista y de los primeros meses de romance con Perón, las plumas seguían llegando a Piedras 735, donde funcionaba la redacción. Carlos Ulanovsky, Martín Caparros, Alicia Ravoy y el ya radical Leopoldo Moreau son otros de los apellidos que integraron el plantel de Noticias.

En el contexto actual, cuando la prensa aparece señalada más que nunca como el cuarto poder, es interesante analizar cómo funcionaba un diario financiado por una organización político-militar. “Dio lugar a muchas tensiones, porque una cosa era el planteo de este equipo que conducía Paco Urondo y otra los planteos de la verticalidad organizativa que a menudo reclamaba mayor apego, no sólo a una misión política general, sino incluso a determinadas campañas y formas de expresar esos conceptos. Muchos roces, muchos choques. Si bien estábamos de acuerdo con el proyecto político, no estábamos de acuerdo como profesionales con la forma en que había que hacerlo”, explica Verbitsky. “Debíamos subordinarnos frente a la conducción, pero podíamos discutir –cuenta Bonasso- pese a que éramos como oficiales de bajo rango frente a generales. Eso se compensaba porque ellos no sabían nada periodismo y nosotros sí. Era un equipo muy sólido desde el punto de vista profesional. Nos mantuvimos unidos, por ejemplo, para que hubiera una sección de espectáculos muy movida o una sección deportiva excelente”. Desde el lado de la organización,  Mario Firmenich aclara que “Urondo, Gelman, Walsh, Verbitsky discutían la línea editorial como el consejo de redacción de cualquier diario. Pero a la vez conformaban un ámbito político, de debate sobre lo que sucedía. Desde luego, esa discusión política conectaba con la línea editorial. La relación de una organización político-militar con un intelectual siempre iba a ser conflictiva”. “El diario tenía un margen de independencia importante. Existía una orientación estratégica, pero después cada editor actuaba de acuerdo con su capacidad de interpretación”, argumenta Perdía. Caparrós, quien inició su carrera periodística en esa redacción, donde entró primero como cadete, grafica con un ejemplo cómo era esa inédita relación empleador-empleado: “¿Cómo presionar a una patronal que eran tus compañeros, con la que estabas dispuesto a compartir una trinchera? En esta maratón de la muerte de Perón algunos quisieron cobrar alguna hora extra, porque era laburo continuo. Eso levantó una ola de abucheo”.

Esa edición del 2 julio de 1974, la de la muerte del General, fue el número más vendido de Noticias. La tapa, por consenso, quedó a cargo de las finas manos de Rodolfo Walsh. “Dolor” fue el título catástrofe que eligió el autor de Operación Masacre, con una precisa bajada que decía “El General Perón, figura central de la política argentina de los últimos treinta años, murió ayer a las 13.15 horas. En la conciencia de millones de hombres y mujeres, la noticia tardará en volverse tolerable. Más allá de la lucha política que lo envolvió, la Argentina llora a un líder excepcional”. Crónica eligió titular “Murió”; La Nación, “Juan D. Perón dejó de existir ayer”. Lo de Walsh coincidió con el sentimiento de la mayoría del pueblo, por eso se agotó rápido.

A la par del alejamiento de Montoneros con el Gobierno, de que López Rega y la Triple A iban ganando terreno y de la violencia política creciente, la línea de Noticias se fue radicalizando. “Hubo un replanteo político general de la relación de Montoneros con el Gobierno, a partir de la pelea del 1º de mayo, a partir de la muerte de Perón, que fue determinante. Creo que hubo una estrategia de cambiar el eje del objetivo de Noticias, de un medio masivo a una expresión más del aparato Montonero”, cuenta Carlos Eichelbaum, otra de las plumas del matutino. Las medidas de seguridad también fueron volviéndose más rigurosas: los directores entraban y salían de la redacción custodiados por dos autos, los choferes de los remises andaban armados (“Iban en unos Renault 12 blancos –dice Caparros- y manejaban a 120. He pasado mucho miedo en esos coches”), Bonasso recibía amenazas telefónicas diarias departe de la Triple A.

Pero la tensión no duró mucho. Cuatro meses después de que Perón llamara imberbes a los Montoneros en la Plaza de Mayo, dos meses después de su muerte, y diez días antes de que la organización vuelva a entrar en la clandestinidad, una patota de las tres A irrumpió en la redacción. Se llevaron hasta los muebles y el archivo fotográfico, mientras preguntaban desesperados cuál era el escritorio de Walsh. Una semana después, el 27 de agosto del 74, salía el comunicado firmado por Estela Martínez que indicaba la clausura. Acusaba a Noticias sobre todo lo que pasa en el mundo de que “mediante sus titulares, notas gráficas, diagramación viene desarrollando una intensa campaña de exaltación de las actividades delictivas en el campo de la subversión”. Y advertía, por si hacía falta: “La Policía Federal adoptará las medidas necesarias para dar cumplimiento a los expuesto en el presente decreto”.

Fuentes:

Gabriela Esaquivada. “Noticias de los Montoneros”. La historia del diario que no pudo anunciar la revolución. Sudamericana.

http://tiempo.elargentino.com/notas/verbitsky-verbitsky

http://www.diasdehistoria.com.ar/content/la-historia-del-diario-noticias?page=1