La lucha por la reconstrucción

Enrique Fukman, ex detenido desaparecido, y Gabriela Jaime, integrante de la producción del documental “ESMA: memorias de la resistencia”, cuentan su experiencia durante la filmación y la intencionalidad del mismo.

El séptimo arte también moviliza. “Esma: memorias de la resistencia” es un documental que se estrenó el pasado mes de julio,  y que narra las historias de supervivencia de las personas desaparecidas durante la última dictadura militar en el centro clandestino que funcionaba en la Escuela de la Armada.

La película, producida por el grupo Boedo Films y TV/PTS, cuenta con la participación de la abogada Myriam Bregman del Centro de Profesionales por los Derechos Humanos (CeProDH), y con los testimonios de los integrantes de la Asociación Ex-Detenidos Desaparecidos (AEDD): Enrique Cachito Fukman, Andrea Bello, Osvaldo Barros y Carlos Lordkipanidse . “Participamos aquellos que nos planteamos hacer la película”, asegura Fukman. La cual no tiene guión, ya que las historias relatadas surgen a partir de entrevistas realizadas por la doctora Bregman.

A diferencia de otros documentales, ESMA: memorias de la resistencia no recurre a imágenes desgarradoras, sino que por el contrario, moviliza desde la conversación. “La idea fue que se contaran historias que marcaron la resistencia,  y que generara ganas de seguir luchando. Hicimos varias entrevistas, y estuvimos en la Escuela de la Armada varias veces. Para algunos es difícil volver a entrar, pero para Cachito no, entonces fuimos con él. Creo que ir al lugar es también una forma de exorcizar esos miedos”, informa Gabriela Jaime, integrante de Boedo Films y TV/PTS. “Esto empezó a mediados de agosto del año pasado, y en menos de un año lo pudimos hacer. Era importante que se estrenara ahora ya que se están realizando los juicios, pero la verdad es que lo grabamos en muy poco tiempo. A medida que íbamos haciendo las entrevistas, fuimos creando una estructura. Quisimos trabajar el adentro y el afuera. Ese sentimiento de reclusión adentro y marcar que afuera no pasaba nada. Eso es lo que intentamos mostrar también con el material de archivo. Que en la calle todo estaba igual”, continúa Gabriela.

“Nuestro relato paraliza, entonces buscamos la forma de poder contar nuestra historia sin inmovilizar; sino que al contrario, generemos bronca y acción. El marco obviamente sigue siendo el secuestro y las torturas, pero las historias se transforman en el tema central de la película. El martirio deja de ser el elemento más fuerte, y toma su lugar la resistencia, agrega Fukman.

Ni el trabajo esclavo, ni los meses que estuvieron encapuchados, ni ninguna otra tortura ejecutada pudo con el pacto realizado entre los jóvenes detenidos. Las obligaciones impartidas eran terribles, pero el límite de oponerse residía en perjudicar a otro. Ese pacto, significaba a veces hasta poner en riesgo la propia vida, con tal de impedir que caiga un compañero.

“Esta película es el primer paso para empezar a hablar, no con el lenguaje que nos dejaron los represores, sino con un lenguaje que es nuestro, que es el de la resistencia. Ya que esta palabra esta implícitamente metida dentro del pueblo argentino. Por eso quisimos contar la historia con el lenguaje del pueblo”, continúa Enrique.

Recorriendo el film, es notable la figura de Jorge Julio López a través de un cuadro. “Quisimos darle presencia a Julio. Aparecerlo. Nosotros siempre decimos que a Julio lo desaparecieron tres veces. La primera durante la dictadura. Luego desapareció durante el juicio, y después desapareció de los medios de comunicación. Lo desaparecieron de todos lados. Y nosotros lo que queremos es hacerlo aparecer de alguna manera. Porque no nos olvidamos de Julio y seguimos reclamando por su aparición”, explica Gabriela Jaime.

Durante la dictadura resonaban en las paredes de las casas argentinas la lamentable frase “algo habrán hecho”. Sí, algo hicieron, y fue luchar por nuestro país. Luego, la gente parecía no entender, y tras la liberación de algunos desaparecidos volvieron a surgir ecos que infectaron nuevamente la sociedad y repetían: “por algo los habrán liberado”. Este mito manchó y denigró la imagen de aquellos que sobrevivieron a aquel triste calvario. Sin embargo, gracias a la lucha diaria las cosas cambiaron. La sala del cine Gaumont que exhibía el documental se llenó. Se pudo ver gente sentada en el suelo a la espera de estas historias; a la espera de una verdad. Se incrementó, también, notablemente el número de jóvenes que asiste cada 24 de marzo, en busca de la Memoria. “Esto quiere decir que hay una parte de nuestro pueblo que esta esperando que le planteemos cosas. Y me parece que todo lo que hagamos para comunicarnos es valido”, aclara Fukman.

“Para nosotros es importante la película como una forma de reconstrucción de la memoria. Las nuevas generaciones van a pelear por esa sociedad que quisieron destruir los militares. Pero para que puedan hacerlo necesitan su historia. Si nosotros logramos mantener por lo menos dos eslabones unidos, habremos triunfado porque la cadena de transmisión de la historia del pueblo se ha mantenido. Y ese es nuestro deber, soldar esa cadena”, finaliza Cachito.

El DVD se puede comprar en el Instituto del Pensamiento Socialista que queda en Riobamba 144, CABA, de lunes a viernes de 18 a 21 hs. Y el costo es de 20 pesos.

Todos los domingos de agosto se va a pasar en el Arte Cinema: Salta 1620,
Constitución CABA, Argentina