El otro Cristián Aldana, hacia la ley de música

Ese joven guitarrista y cantante de El Otro Yo que supo tocar “No me importa morir” y “Ailabiu”, habla como socio fundador de la UMI (Unión de Músicos Independientes) acerca de la Ley Nacional de la Música y de cómo es la vida de un músico independiente.

Hace mucho tiempo ya, los músicos independientes se enfrentan a condiciones adversas para desarrollarse. Hoy, se organizan en busca de una ley que los que los ampare e impulse para desarrollar el sueño de vivir de lo que aman, la música. Cristian Aldana en su condición de socio fundador y actual miembro de la comisión directiva de la UMI, habla de su carrera, su militancia, la Ley y aconseja a aquellos músicos con ganas de vivir de lo suyo.

-¿Cómo fue tu crecimiento como músico autogestionado?

-Comenzó de cero totalmente cuando empezamos a armar un grupo nosotros desde la inocencia: queríamos tener una banda y tocar, pero sin saber hacia donde íbamos. Después a medida que fue pasando el tiempo, fuimos viendo más claro que la música era nuestra vocación. Ahí empezamos a darnos cuenta de que en ese momento, el año ’88, no había lugares que te pudieran dar posibilidades de tener tu primer disco. Empezamos a hacer demos, nos dábamos cuenta que cada vez que hacíamos un demo no quedábamos conformes con las grabaciones porque siempre caíamos en estudios de grabación que se encargaban de grabar solamente grupos de folclore, de tango y bueno, nosotros teníamos guitarras distorsionadas y nunca quedaban bien los demos, siempre quedaban mal mezclados. Hicimos varios y siempre quedábamos disconformes, hasta que un día nosotros decidimos grabarnos a nosotros mismos viendo la experiencia de otro grupo llamado Salto al vacío, de quienes aprendimos a auto-grabarnos, y grabamos con 2 dec. Nos dimos cuenta que ahí lográbamos lo que nosotros queríamos escuchar, así fue como editamos el primer casete, que es Los hijos de Alien. Replicamos nuestros primeros cien casetes. Sabíamos que también necesitábamos un arte de tapa, entonces, mi primo Javier hizo un dibujo con una foto de una revista, una caricatura y decidimos que ése iba a ser la tapa del disco. Como en esa no había computadora tuvimos que hacer una reducción con una fotocopiadora color, porque averiguamos en una imprenta y salía carísimo hacer el arte gráfico de un casete. Entonces lo redujimos en una fotocopiadora color, que recién salía en esa época y era más barato hacer de a cinco en una plancha grande. Después las recortábamos y las armábamos. En la primera época los vendíamos en los shows y salía también con una mochila en cinco disquerías donde yo dejaba el material y todas las semanas pasaba y me fijaba cuántos casetes habíamos vendido. Siempre se vendían. Así, con el dinero que ingresaba de los casetes que vendíamos fabricábamos más, también remeras, pines, como que fuimos agrandando todo el merchandising que teníamos. A partir de ahí empezamos a crecer con el grupo.

¿Cómo fue tu relación con la UMI?

-Yo venía de una experiencia que se llamaba Día discográfica independientes argentinas que no funcionó. En el año 2000 más o menos me llamó para hacer una reunión de encuentro de músicos que se autogestionaban y a partir de ahí siendo nueve más o menos empezamos a charlar un poco de lo que nos pasaba como músicos autogestionados y nos dimos cuenta de que ninguno tenía tan claro de qué se trataba el derecho de autor, el derecho a intérprete… Algunos ya teníamos discos editados, yo tenía varios en ese momento, y los fabricamos en el mismo lugar. A algunos les cobraban al contado, otros le podían pagar en cuotas, unos tenían un precio más alto que otros, y nos dábamos cuenta que la fábrica no tenía una política clara con lo independiente. Ahí se generó la idea de crear la UMI, juntarnos todos, armar una asociación civil sin fines de lucro que trabajara para poder darle herramientas más dignas a los músicos que se autogestionan y para facilitar los procesos de fabricación, distribución y difusión de los grupos que deciden autogestionarse. Ese fue el motivo. Primero empezamos a asociar a músicos amigos, cuando llegábamos a los 300, ahí pudimos alquilar una sede propia y hoy en día ya son más de 4200 bandas las que están asociadas.

La UMI se presenta como una institución inédita. ¿Ustedes tenían algún modelo en el mundo o a algo para seguir?

-No, después nos fuimos dando cuenta que éramos algo inédito. La visión fuerte de algo que ya se había hecho era mía, Músicos Independientes Argentinos, ese era el lugar que teníamos como referente de acá en Argentina. No conocíamos otra asociación que hiciera lo mismo en el mundo.

-¿Cómo se mantiene la UMI?

-La UMI se mantiene con una cuota que pagan los socios, hoy en día sale quince pesos. Es autogestión pura, el músico paga la cuota y a partir de ahí accede a los convenios que armamos la comisión directiva de la cual formo parte, también soy miembro fundador de la UMI. Además hay cuatro empleados que se encargan de organizar toda la estructura, de dar las charlas, de contarles a los socios nuevos de qué se trata la UMI y también sumamos gente nueva para que trabajen en la comisión directiva.

-¿Cuáles son los datos básicos que tiene que conocer un músico?

-Un músico que se va a autogestionar hay tiene que tener varios datos en cuenta. Primero, registrar el nombre del grupo que es fundamental porque si no, trabajás y después al año vas a registrarlo y te das cuenta que ya hay un grupo que lo registró, tenés que cambiar el nombre. Después bueno, registrar las canciones, hacerse socio, registrar los álbumes, tener las herramientas básicas para poder armar un show, como para poder autogestionar un disco, saber que hay que grabarlo y masterizarlo lo mejor posible. Lo básico para poder desarrollar algo que esté bueno.

-Vos decías que cuando formaste la banda tenías una mirada un poco inocente. ¿Creés que hoy los músicos tienden a buscar más información?

Algunos no, pasa que por perder la inocencia no perdés el talento tampoco. Me parece que es mejor un músico que esté bien informado y que sepa cuáles son sus derechos para poder defenderlos y para poder generar derechos nuevos. En la UMI una de las cosas que se fue dando con el tiempo fue que también empezamos a democratizar la información. Aparte de armar los convenios, también se dan charlas de derecho de autor, derecho a intérprete; para que los músicos entiendan bien de qué se trata y puedan defender bien esos derechos. Por más que el derecho exista, si los músicos no los conocemos, nunca los vamos a poder defender. Entonces, lo que tratamos de hacer es generar un nuevo modelo de músico, una nueva generación de músicos que conozca sus derechos, que sepa cómo armar una carrera autogestionada. A partir de ahí, cualquier cosa que te ofrezcan de afuera ya empieza a tener otro valor.
Durante muchos años, los músicos de la Argentina se presentaban en la UMI con contratos terribles donde al músico nunca le quedaba nada. Hoy en día, cualquier propuesta que venga de afuera ya tiene que superar lo que vos podés hacer por tus propios medios. Eso me parece que es fundamental.

-¿En qué estado se encuentra la Ley Nacional de la Música?

-Se presentó el jueves 22 de julio a través del senado de la nación, con la firma de Pichetto, Fernandez, Filmus…

-¿Cómo trabajaron ustedes el proyecto?

-El proyecto no fue solamente de la UMI. Somos más de 5000 músicos en todo el país, montón de músicos conocidos, organizaciones de todo el país que trabajamos en la ley. La ley se empezó a gestar por otra ley que venía trabajando el SAdeM (Sindicato Argentino de Músicos) que era la ley del ejecutante musical. No estábamos de acuerdo, era una ley del año 58 que no representa esta realidad que estamos viviendo de que la mayoría de la música se autogestiona, era una ley en la cual te daban una matrícula, te tomaban un examen de idoneidad, había que pagar 100 pesos mensuales. Se iba a generar una caja recaudadora. Encima de que el SAdeM no representa a la mayoría de los músicos, porque muchos de los que están no son músicos entonces de alguna forma no termina de representarnos. Además de que solamente abarca la parte Capital de Buenos Aires, no es de todo el país. Se empezó a trabajar en eso, para voltear esa ley porque no era conveniente. Ahí se armó una organización que se llama Músicos Convocados, que fuimos los que nos juntamos en el año 2006 en el Bauen, éramos más de 1500 músicos, estuvo Mercedes Sosa, la mona Jiménez, Spinetta, Babasónicos, Miranda, un montón. Se trabajó para derogar esa ley. En ese año, tuvimos una reunión con el presidente de ese momento, Nestor Kirchner, que pidió disculpas, derogó la ley y lo comprometimos para trabajar en una ley nueva. Se empezó a trabajar con los músicos que se habían juntado en el Bauen, se armaron grupos de trabajo para crear una ley, se trabajó con leyes de todo el mundo. Así fue como surgió esta ley que les da herramientas a los músicos para difundirnos, les da lugares y crea un Instituto Nacional de la Música así como tiene el cine y el teatro. Así va a haber lugares amparados y subsidiados por el instituto para que los grupos no tengan que pagar para tocar, no sólo de rock sino de todos los estilos.

-¿Cómo es la relación entre músico y el militante?

-Me encuentro en una situación que se fue dando naturalmente pero lo que mas me gusta es tocar en vivo y hacer discos. Estamos en esta situación porque sino no hubiera habido ningún cambio de nada. No es lo mismo antes cuando no existía la UMI que ahora. No es lo mismo ahora que está la posibilidad que salga una ley nacional de la música y se trabaje en un instituto que antes cuando no estaba esa posibilidad. Me parece que aparte de ser músico y tener letras que hablen de la realidad, también es necesario jugársela y trabajar por los ideales que uno tiene. Yo siempre de chico pensaba en que quería cambiar el mundo y sigo pensando en que eso se puede hacer y lo hago todos los días. Una forma de cambiar mi mundo es ayudar a la música porque es lo que yo amo con todo mi corazón y me hace feliz. Entonces trabajar en la UMI y hacer cosas por la música es algo que haces con el corazón. Por ejemplo en la comisión directiva ninguno cobra sueldo, solamente los empleados son los que cobran. Venimos y ponemos nuestro tiempo porque queremos cambiar la realidad.

-¿Qué consejos les darías a las bandas que empiezan?

-Les diría que se acerquen a la UMI, por lo menos para la primera charla. Si se quieren hacer socios buenísimo pero sino se hacen socios la primer charla de la UMI está buena porque te aclara un montón el panorama con respecto a registrar el nombre del grupo, las canciones… Es una forma de llevarte un panorama amplio de cómo deberías hacer las cosas para hacerlas bien.

PRINCIPALES PUNTOS DE LA LEY:

1.La creación del Instituto Nacional de la Música., como principal órgano de fomento.
2.El otorgamiento de herramientas que solucionen una parte del proceso productivo de un proyecto musical (vales para fabricar discos, para grabar, para pasterizar, para imprimir gráfica, para difusión, para diseño y mantenimiento de mantenimiento de soportes digitales)
3.La participación, en las distintas regiones culturales, de las organizaciones de músicos independientes en la distribución de parte de los beneficios otorgados.
4.La creación de un circuito estable de música en vivo en cada región cultural.
5.La posibilidad de mejorar la difusión de música nacional en los medios de comunicación.
6.La creación de un circuito cultural social para acercar el arte musical a sectores de escaso o nulo acceso a esta manifestación.