Corrientes en veredas opuestas

Contraposiciones. Entre lo burdo y aquello que le exige pensar al espectador. Dos espectáculos, dos teatros. Dos realidades divididas por una Avenida

Se detiene la Avenida Corrientes. Gritos, fotografías y desesperación invaden la puerta del teatro. Una multitud de personas esperan entre vallas la llegada del fenómeno del momento. Lamentable fenómeno. Todo parece tener su precio, en un país capitalista donde la Fortuna vale más que el arte.

Gente conocida por su estética y dinero camina de un lado al otro del escenario del teatro Premier. Con un guión lamentable, que difunde la promiscuidad, la riqueza, la publicidad de los chocolates y que, por sobre todas las cosas, difunde la degradación total de la mujer. No hace falta ni nombrarlo, ya todos los medios se encargaron de darle su lugar en el mundo de la farándula.

A pesar de tener un libreto vulgar con bailes del caño y donde los aplausos no son para la mejor actuación, sino para el cuerpo de la actriz; el encargado de prensa del teatro Premier, Hernán Ranieri responde: “Es una comedia para la familia. La sexualidad casi ni se toca”. Y asegura que no se sorprende del recibimiento por parte del público: “La verdad que esperábamos eso. Es terrible el cariño de la gente con Ricardo. Todos los días a la salida y a la entrada del teatro.”

Sin embargo, lo más penoso de este costoso show -que se podría resumir en una frase misma de la obra: “la mujer perfecta es una combinación de ellas. Lo mejor es tener una mujer para cada ocasión”- es que al cruzar la avenida uno se encuentra con puestas en escena de gran calidad a las que pocos hacen mención.

En la vereda de enfrente se encuentra el Teatro General San Martín, el cual recibe por su 50ª aniversario el tristísimo regalo de pasar desapercibido. Un lugar donde se presentan importantes obras a bajo precio y que además, realiza un ciclo con una serie de encuentros de reflexión y propuestas sobre el Complejo Teatral de Buenos Aires y sobre la actividad escénica en la ciudad.

La vida es sueño es una adaptación del distinguido director Calixto Bieito que cuenta con la interpretación de virtuosos actores como: Joaquín Furriel, Muriel Santa Ana, Patricio Contreras y Osvaldo Santoro; entre otros. Esta producción que llena de espectadores la sala Martín Coronado es la versión contemporánea de la obra de Pedro Calderón de la Barca, que vislumbra la fragilidad de la condición humana y la libertad del mismo frente al destino. Esta presentación, gracias a la gran labor actoral, conmueve al auditorio con su complejo guión de estilo barroco y logra ocupar cada una de las butacas del gran teatro.

Sin embargo, nadie detiene las actividades de la Avenida Corrientes. No se ven largas filas en la vereda, ni griteríos en la salida de los actores.

Parece que el público elige lo fácil y mundano frente a lo reflexivo y trascendente. El margen a elección es poco, la divulgación de uno y de otro es opuesta y la incentivación a los espectadores cada vez tiende más hacia una misma vereda.