Mundo pensión

El camino de un juvenil hasta llegar a debutar en primera puede ser realmente complicado. Las pensiones de los clubes son un lugar desde donde se trabajan todo tipo de aspectos emocionales y de preparación. Acá, el caso de Racing: un club que en los últimos años ha mejorado mucho.

Lo voz del estadio anuncia la entrada del debutante, sus ojos se iluminan, la hinchada lo alienta, los padres lloran desde la platea al ver que su hijo está cumpliendo “el sueño del pibe”

La postal suele ser repetitivamente emotiva, quedará grabada por las miles de cámaras, se repetirá muchas veces en el futuro. ¿Por qué es tan emotiva? ¿Que pasó detrás de esa linda postal? ¿Cuál fue el esfuerzo realizado en tantos años? Los jugadores de fútbol, para llegar a ser tales, pasan distintas etapas de formación. Una de ellas es vivir en los pensiones.

Lugar tan anhelado y rechazado a la vez. Estar en una pensión de un club significa muchas cosas, conlleva muchos claroscuros. Implica irse de un pueblo, de una casa, para ir a la gran ciudad  a cumplir un sueño, un desarraigo siempre traumático en un momento de la vida tan especial como la adolescencia. Pero, sin dudas, quedar seleccionado para vivir en la pensión del club significa tener facilidades y privilegios, estar un pasito más cerca del sueño de llegar a primera. Para estudiar este mundo tan contradictorio y paradójico NOS fue a investigar la situación en Racing Club de Avellaneda, donde la pensión es elogiada por muchos y puesta como una de las mejores del país en la actualidad.

Hermosa, prolija y moderna es la pensión de la Acadé, coordinada por Fabián, desde que el maldito gerenciamiento (manejado por Blanquiceleste S.A.) quebró, quien nos cuenta la historia y las bases de este proceso que él construye: “La pensión surgió con la llegada de Blanquiceleste y desde allí, con muchos altibajos, funciona con reglas definidas. Los chicos tienen derechos y obligaciones. Tanto futbolísticas como educacionales. Deben estudiar: todos van al secundario y lo tienen que terminar. Luego están las reglas de convivencia, horarios, salidas. La idea es cuidarlos a todo nivel, tanto en el régimen de salidas como en los aspectos sociales, tenemos el trabajo en conjunto de una psicóloga, de una asistente social y de la nutricionista”.

A primera vista, la pensión de Racing, en la actualidad, es muy buena. Tiene capacidad para 60 personas, pero por costos económicos hay 43 camas ocupadas. Estar en la pensión implica no tener ningún gasto, de todo se hace cargo el club. “La elección de los que van a quedarse en acá es netamente futbolística. A nosotros nos dicen los coordinadores de fútbol quiénes quedaron seleccionados y la elección es futbolística. No es lógico invertir en un chico que se sabe que no tienen buena proyección”. Es más cruel que lógico, pero estas son “las reglas de juego”.

Los chicos que viven allí son aquellos que nacieron y vivieron en el interior del país que, por razones lógicas, debieron abandonar sus hogares en pos de su sueño. Están los que, por ser promesas, obtienen el beneficio de la pensión y, también están, los que deben rebuscárselas por si solos en una pensión paga, en la casa de algún familiar.

Para esos 43 muchachos es un golazo vivir allí. Uno de los puntos fuertes es la contención que el club ha brindado a sus juveniles. Tener un equipo de trabajo en el que esté una psicóloga, una asistente social y una nutricionista no es algo para desmerecer. Cecilia, la psicóloga de los juveniles, cuenta que las cosas están funcionando muy bien: “El apoyo profesional es para todos los chicos. Los privilegios de la pensión se limitan a cuestiones económicas y a comodidades del vivir diario como lavarse la ropa. Nuestro trabajo, que es en conjunto con las otras dos profesionales, es para todos los chicos de juveniles y todos están contendidos por igual. Intentamos que sufran lo menos posible el desarraigo conteniéndolos, haciéndoles entender que el deseo de llegar a primera es más fuerte que todo. En base a ese deseo que ellos sienten  es como atraviesan toda esta etapa”.

Cecilia se muestra muy conforme con el trabajo realizado y afirma que desde que Blanquiceleste se fundió las cosas repuntaron y “han mejorado mucho”. La pensión de Racing es una gran familia, así lo cuentan los grandes que dicen tener “43 hijos varones”.  Con esta contención se busca que las múltiples presiones que los juveniles tienen sean más llevaderas. Una de ellas es el miedo a no rendir en la cancha y que por esto pierdan la pensión o se queden libres: “Los chicos tienen que entender que las cosas dependen de ellos mismos. Se las ganaron ellos y depende, exclusivamente, de su rendimiento, de nada más. Al juvenil que queda libre se lo sigue conteniendo si el quiere, extraoficialmente, yo mantengo relación con algunos que se fueron por que se generó un lindo vínculo y quieren seguir hablando”. El privilegio de vivir allí es frágil, nadie la tiene asegurada. Marca dos mundos diferentes divididos por una línea subjetiva y cambiante: su rendimiento deportivo.

Para terminar de interpretar y entender qué es la pensión hay que conocer a los protagonistas, a los héroes de la postal. Tres historias diferentes, tres muchachos que llegaron desde distintas provincias están en la sala de informática y se dan conocer, ellos son: El Ruso,  El Karateka y Johny.

General Pico vio nacer al Ruso hace 19 años y luego de muchas idas y vueltas, de rechazos y acercamientos, quedó fichado en Racing: “Estoy acá hace casi un año. Estamos muy bien, sinceramente. Extrañé a mi familia al principio, pero después me acostumbré. Está bueno que haya una psicóloga, sirve mucho, en especial para los más chiquitos que son los que más sufren”. El Pampa, como también le dicen, admite que más de una vez pensó en largar todo y volver a General Pico: “A veces cuando no te citan a los partidos tenés ganas de dejar, pero son momentos. Estar lejos de tu familia y sacrificar salidas con tus amigos son cosas que no me gustan de esta vida., pero la meta esta bien definida y tengo en claro mi futuro.”

Leandro, otro héroe, viene de Arroyito Córdoba, está hace tres años en la pensión de Racing, pasó por la de Banfield y por San Lorenzo: “Si me tengo que quedar con una, sin dudas, es la de Racing. Es la mejor”. Resalta el apoyo de la familia como un aspecto fundamental en la vida del futbolista, una vida que le sienta bien, aunque en su niñez probó con el karate: “Hice Karate hasta que empecé a jugar al fútbol, ojo que llegué hasta cinturón marrón. Juego de cuatro, algunos dicen que soy karateka, pero es todo mentira, soy lírico”. El Karateka ya está en cuarta división y su sueño cada vez está mas cerca.

Por último, está el testimonio de Jonhy, arquero de 20 años, que refleja fielmente los vaivenes de la pensión: “Llegué a los 12 años, desde Corrientes. En estos ocho años las cosas cambiaron. Cuando llegué era todo un lujo, pero de repente, se dejó estar todo, se vino abajo. Cuando se rompía algo nadie venía a arreglarlo, los psicólogos o los asistentes sociales no venían nunca. A veces llegábamos de entrenar y no había ni comida. El cocinero ponía plata de su bolsillo para que nosotros comiéramos. Racing estaba muy mal, pero nosotros no decíamos nada, con la cama nos conformábamos. Por un lado, nos queríamos ir y por el otro nos apoyábamos para quedarnos y no aflojar. Ahora, es otra cosa, estamos muy tranquilos. No nos podemos quejar. Pero en su momento fue difícil, la verdad que no ayudaba, pero hace un año-cuando Racing volvió a ser de su gente- las cosas mejoraron muchísimo.”

Las historias iluminan lo que fue Racing en los últimos años. El gerenciamiento tuvo dos etapas: la primera a cargo de Fernando Marín, donde la pensión “era un lujo” y la segunda con Fernando de Tomasso donde se vino abajo. Con la vuelta democrática de Racing las cosas mejoraron y eso se nota. El caso de Jonathan es paradigmático: muestra como una pensión puede ser una ayuda o un obstáculo, según las condiciones de la misma.

La pensión de Racing funciona bárbaro y los elogios son merecidos. Pero el Mundo Pensión no termina ni empieza allí. Numerosas  pensiones de todos los clubes de las divisiones del fútbol argentino funcionan actualmente. No todas son como ésta, algunas hacen el camino un poco más difícil. Ese camino largo y sinuoso por el que debe atravesar un pibe para abrir la puerta y llegar a ser el héroe de la postal.

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