La chancha muda: disfrutar, esa es la meta.

En esta entrevista, La Chancha Muda -banda de rock que reside en el barrio de Parque Chacabuco- cuenta sus inicios y comenta temas como la ley de minería y el después de Cromañón.

Hace ocho años un grupo de jóvenes comenzaba un nuevo camino. Martín  y el Tano tuvieron la idea, Diego y Gonzalo fueron los próximos, y de a poco con idas y vueltas, se unieron finalmente el Gordo, Jazmín y el Tama. Esta historia tiene un presente. Los une un estilo que mezcla el ska, el rock y el reggae, y se hacen llamar La Chancha Muda.

No siempre fueron los mismos, varios instrumentos y músicos pasaron hasta que finalmente la banda quedó formada por los guitarristas Martín Libonati y Fernando “el Tano” Sciammarella , el baterista Diego Chiaradia, la voz de Gonzalo Pascual, Jazmín Lescano en la trompeta, Gonzalo “el Gordo” Mammana en el bajo y Christian “el Tama”  Tamanaha en el saxo.

En el largo camino recorrido, este grupo de amigos  mostró un crecimiento tanto en la música como en sus letras, y esto sin duda se refleja en sus shows. “Antes tocábamos con cara de serios, muy nerviosos; ahora en cambio, nos divertimos muchísimo”, comenta Jazmín. “Claro, cuando comenzamos estábamos más preocupados, y eso se notaba. Hoy en día, tratamos de distendernos y lo disfrutamos al máximo; porque al fin y al cabo para eso tocamos”, agrega el cantante.

-Algunas de sus canciones tocan temas como la violencia o la impunidad política, ¿Tienen alguna ideología marcada como grupo?

Fernando: A pesar de existir una pluralidad grande de pensamientos, todos miramos para el mismo lugar, quizás de diferentes enfoques.

Martín: Creo que todos queremos que las cosas mejoren. Al fin y al cabo al escribir un tema y tocar una canción difundimos algo y no nos queremos alejar de la realidad.

Gonzalo Pascual: Claro, además uno ve tantas cosas que están mal que tenés para bajar línea por mil lugares. Siempre que tocamos algún tema social tenemos que estar todos de acuerdo, sino no se hace. Pero más que nada al ir creciendo como grupo y como personas nos damos cuenta de cosas que hacen también que escribamos algunas canciones de protesta.

Jazmín: No tenemos un canal político marcado, pero a la hora de hacer conciencia social estamos todos de acuerdo.

−¿Cómo surgió el nombre de la banda?

El Gordo: Surgió a partir de una anécdota (risas). Un día estábamos viendo la película de Sandro “Muchacho” en donde hay una parte que él está con una mujer y aparece en la habitación otra señora, entonces cubre con una frazada a la primera chica. La que entra última le pregunta qué había debajo porque se movía y Sandro le contesta que había una chancha, entonces la mujer le pregunta por qué no hacía ruido y el galán remata con la frase “porque la chancha es muda”. Y de ahí quedó nuestro nombre.

−El pasado 25 de mayo tocaron en un festival cordobés en contra de la ley de minería junto a Las Pastillas del Abuelo.

Gonzalo: Sí, estuvo muy bueno porque tocamos con ellos y otras bandas amigas, y había muchísima gente. Y más allá de la buena experiencia de tocar en un festival tan grande, conocimos más a fondo el tema de la ley de minerías y empezamos a abrir los ojos, a tomar un poco más de conciencia. Porque con la explotación minera contaminan la tierra y el agua. Y lo peor es que la mayoría de los habitantes no tenía idea de lo que les está pasando porque no hay tanta información al respecto. Entonces fuimos a hacer un poco más de fuerza para que esto pare y que la gente se movilice.

Jazmín: Lo que da más bronca es que las empresas tiran los desechos en el pueblo e intentan convencer a las personas a partir de que van a generar más fuente de trabajo y riqueza, cuando no es así. Porque el dinero se lo llevan ellos y dejan atrás montañas destruidas y el agua totalmente contaminada.

-Como banda de jóvenes, ¿cómo les llegó lo pasado en Cromañon?

El Gordo: Existe un vacío ahí que no terminó como debería haber terminado. Fue un ataque a la juventud en general. Cualquier pibe de esta edad que escucha una banda, asiste a sus shows y todos quedamos muy golpeados en ese sentido. Me da la sensación de que cuando uno habla con la gente se nota que esa tragedia en especial generó un vacío, una imperiosa necesidad de justicia.

Jazmín: Antes si se prendía una bengala en un recital no me importaba aunque el lugar fuera chico. Ahora eso cambió, y en la mayoría -aunque los fuegos artificiales se siguen usando- se generó un sentido de cuidado entre nosotros. También está el hecho de que si una persona tan conocida como lo es el Indio Solari no detiene un recital porque se prende una bengala las cosas tampoco van a cambiar. Porque estoy segura que sí el corta el show, las millones de personas que lo siguen nunca más van a volver a hacerlo.

Gonzalo: Lo que da mucha bronca es que no generó nada en cuanto a una justicia que se esperó y no sucedió. Creo que fue una de las cosas que más movilizó la cabeza de millones de pibes porque fue algo terrible y que tocó nos tocó a todos muy de cerca.

Diego: No nos olvidemos que nosotros frecuentábamos lugares así. La concientización que nosotros impartimos es que hoy a la hora de ir a tocar a un lugar es cuidarnos entre todos los que estamos allí. No prender bengalas, y si el público las enciende parar el recital. Y la otra parte también, es que no deberían morir 194 personas para que esto suceda y que encima no haya justicia.

–  Son una banda que toca hace mucho tiempo. Luego de la tragedia de Cromañón, ¿hubo un cambio a la hora de conseguir lugares para tocar?

Gonzalo: Sí, costó muchísimo. Hasta el día de hoy nos cuesta. Porque hay pocos lugares y tenés que pagar un montón. Son cosas que uno se acostumbra, pero no debería.

Diego: Vamos a lugares donde la gente consume y tenemos que pagar para ofrecer un show. Además, se cerraron muchos centros culturales donde solíamos tocar y todavía no sabemos por qué. No nos olvidemos que crear música también es arte.

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