“El exitismo es una cultura equivocada”

 Pablo Pécora es psicólogo y se especializa en el trato de deportistas de alto nivel. Nos recibió en su oficina de Ácumen, el primer centro de entrenamiento físico-mental del país, para explicarnos cómo influye el estado mental en el físico de un tenista, el miedo a perder, el costo-beneficio al que se someten, las reacciones ante situaciones tensas y la importancia de mantener siempre la concentración.

¿Existen diferencias en el tratamiento de un tenista y en el los otros pacientes?

 – Si, existen. Igualmente no es tanta la diferencia porque la persona normal, común y corriente por decirlo de algún modo, también tiene que obtener resultados en la vida, de la misma forma que lo tienen que hacer los deportistas profesionales. Nosotros hacemos terapia para seguir creciendo, para seguir adelante o conseguir un trabajo. Ellos tienen que lograr distintos objetivos, pero tienen un nivel de exposición mucho más grande, son personas públicas y tienen que armar una vida que es muy demandante y que les dura pocos años, entre diez y doce, que requiere de un nivel de compromiso muy alto en la forma de cuidarse y de vivir. Están sometidos a grandes presiones, quizás, que se reflejan más en las Copa Davis, cuando son más vistos o juzgados por el periodismo o por la gente misma. Igualmente, la persona “normal”, también está sujeta a grandes presiones, pero que no quedan tan expuestas como la del tenista, porque no son tan visibles. Todos hacemos cosas bien y cosas mal durante el día, pero no tenemos alguien que nos juzgue siempre.

  ¿Qué valor cumple en la cabeza de un tenista el exitismo?

 – Para un tenista y para un deportista en general cumple un valor importante porque tenemos una cultura de éxito, donde se premia al ganador nada más. Ser victorioso es un privilegio, pero que es solamente para muy pocos. Nosotros creemos que esto se da para muchos, pero no es así, ganar es muy difícil, la mayoría de nosotros perdemos muchas veces y la que está equivocada con el tema del exitismo es la cultura, el jugador se ve influenciado por eso. Está mal visto desde la cultura, desde la educación. Quedó como un valor que se impuso mal. Permanecieron frases como que “el segundo es el primero de los perdedores”; “solo importa salir campeón”; bueno ser segundo también es un éxito. Hay una cultura que se comió a todo esto.

 –  Más teniendo en cuenta que el tenis es más un juego de errores que de aciertos

 – Claro. El tenis es un deporte de errores y el que menos comete es el que va a ganar, junto con el que tenga más coraje para acertar algunos golpes claves.

 –    Con todo esto, usted en su experiencia y trato con sus pacientes tenistas profesionales, ¿cómo lo asimilan al entrar en la cancha, sabiendo todo lo que tienen detrás?

 – Una vez que entran a la cancha, justamente, lo que les remarco es que piensen en dos o tres cosas fuertes y esas cosas son las que te guían constantemente a la hora de realizar una acción. Si uno deja entrar a su mundo interno a la cancha de tenis, esas cosas de la vida terminan comiéndote o por lo menos desconcentrándote en la acción real.

 – Y todo lo que venga del exterior, sean insultos, agravios o manifestaciones a favor, ¿cómo lo toman?

 – El tenista tiene todo un sistema de rutina estandarizado, automatizado. Con lo cual en cada rutina, el jugador está haciendo una acción diferente cada cuatro o cinco segundos. En un momento está analizando el punto, en otro relajándose, en otro programando el punto que viene, están pensando todo el tiempo. Una de las cosas que yo les trato de impulsar como fundamental es la concentración. Se les habla y entrenan el tema de no salir de foco pase lo que pase al costado. Aunque sea un descontrol total las tribunas, si el punto se sigue jugando, tiene que seguir concentrado. Que nada de lo externo influya en su foco de concentración. Esto se da como común en todos los tenistas y con mayor frecuencia generalmente en los torneos más grandes o en la Copa Davis.

 – Cuando lo contratan para ser el psicólogo de un profesional, ¿lo hacen por una causa específica o es más una cuestión general mental?

 – Es un doble plano: por un lado para mejorar su lado de persona y por el otro para mejorar su rendimiento y ganar, que se da en el plano del trabajo constante

 – ¿Cómo es ese trabajo estando ellos viajando todo el tiempo?

 – La tecnología ayuda mucho. Utilizo el blackberry constantemente o por teléfono o vía mail. Te llaman generalmente cuando es algo más personal. Yo trabajo como si fuese un proceso permanente, por eso es vital que la comunicación siga no solo en el consultorio. Instalo el ida y vuelta todo el tiempo porque sino se pierde, si le contesto las cosas después de un mes no tiene sentido. También tengo que estar informado de los resultados deportivos hablando con el coach, con el manager.

 – ¿Cuál sería la personalidad ideal de un tenistas para obtener el mejor rendimiento?

 –  Un tipo frío, muy estratégico, que pueda pensar con su cabeza y jugar con su corazón. Que tenga mucho compromiso con su trabajo como tenista, tiene que tener humildad para enfrentar la lucha de cada partido y nunca subestimar a ningún rival. Educación para estar adelante y no creerse más que los demás, que sepa que porque le pegue mejor a una pelota de tenis no es mejor persona que el otro y que ponga siempre los pies sobre la tierra y que tenga coraje para tomar decisiones importantes en los momentos que el partido lo reclama, donde hay que jugársela.

 – ¿Cuándo se da esto siente que tus objetivos y los de él se cumplen? ¿Cuáles son los que tiene usted personalmente con sus pacientes?

 – Yo creo que sí. Mi objetivo es que sea una mejor persona para lo humano y para lo deportivo que pueda conseguir mayores logros de los que tiene y que los factores externos de la vida cotidiana no influyan en su rendimiento profesional.

 – ¿Se tratan también temas de la intimidad?

 –  Sí, por supuesto. Es una terapia convencional, pero en verdad lo deportivo y lo personal están absolutamente ligados, es imposible separarlos. Si te peleás con tu novia y vas a jugar un partido de tenis, no vas a tener energías. Eso se da porque tenés la cabeza en otro lado. Después ganás un torneo de tenis mañana y estás bien con todo el mundo y te preguntás ¿cómo puede cambiar todo por un resultado? Y, cambia, porque está todo relacionado.

 – ¿Influye en lo físico también?

 –  Totalmente. Todo lo que pasa en la mente repercute en el cuerpo y todo lo que pasa en el cuerpo repercute en la mente directamente. Hay gente que trató de separar lo que le pasa en la cabeza con lo del cuerpo, pero es imposible porque está todo entrelazado. Por ejemplo, cuando un jugador se contractura, y todavía no hizo un desgaste físico importante, obviamente, se lesiona por el nivel de pensamientos que lo está desgastando por dentro, generando mucha presión interna, que se traslada a los músculos.

 –  Toda esa tensión, ¿cómo se la mantiene con lo desgastante que es un partido a cinco sets?

 – No es tan sencillo de explicar. El tenista no juega sólo a cinco sets la cantidad de horas que le requiera. Lo que juega de pleno, son más o menos diez o doce minutos de una hora en tiempo real. Ese desgaste es muy anaeróbico y fuerte desde lo físico y lo mental. El resto del tiempo no es que el jugador está descansando en una sombrilla y tomando sol, porque está pensando que hacer en cada punto, es una cuestión de rutina. Ahí es donde el jugador no toca la pelota, pero está también trabajando, con ejercicios de relajación, de oxigenación de los músculos, donde respiran de una forma de la cual aprender para aprovechar mejor el aire, controlar mejor las emociones, para bajar los niveles de estrés, de pulsaciones y lograr una estabilidad todo el tiempo. Tienen un aprendizaje sobre eso también, para estar siempre estables. Lo van haciendo a través de un esfuerzo muy grande, pero enseguida tanto desde lo físico y lo rutinario vuelven a jugar y vuelven. Vuelven a jugar, vuelven. Es un esquema al estilo de un cardiograma. Después van, descansan un minuto y medio y vuelven.

 – El hecho de empezar a tan temprana edad a jugar al tenis y relegar acontecimientos importantes de la infancia y adolescencia, ¿influye en lo mental del juego?

 – Influye porque no cumplen bien las etapas. Es una relación total de costo- beneficio que se da tanto para el deporte y para la vida. Los tenistas no cumplen las etapas, pero porque llegan a ser deportistas, y saben que no pueden estar bailando un sábado a la noche y jugando un domingo a la mañana. Ese costo-beneficio se da en todo igual, tienen que entenderlo para no quejarse por quejarse. Es una cuestión de entendimiento, saben que son privilegiados por estar ahí y que a ellos no los obligaron- aunque hay casos que si- a ser tenistas. Ellos lo eligieron y saben lo que pueden y no hacer. Tampoco es lógico que ganen tanto dinero por un partido de tenis y no se quejan.

 –  Muchas veces se ven críticas hacia tenistas porque se quejan durante los partidos, ¿por qué se dan?

 – En el fondo ellos saben que las cosas no son así, pero se quejan igual. ¿Por qué se da eso? Por el momento de la tensión y del estrés de la competencia salta eso y la emoción aflora. Si lo sentás en estado de reflexión,  te puede explicar detalladamente y tranquilo lo que sucede, diciendo las cosas como deben ser. Sin embargo, en el momento de emoción violenta cuando aparece el miedo a perder, afloran esas cosas.

 – ¿Es común que se note un miedo a perder?

 – Todos lo tienen. El miedo a perder con algunos rivales que no tienen que perder es lo más común. Si les toca jugar con Roger Federer ya no se quejan tanto porque es algo que se relativiza como común. Se da que se establecen parámetros como “a este le tengo que ganar, no puedo perder”, y si la cosa viene igualada es cuando afloran los miedos, las emociones fuertes, todo junto. Que tengan que estar constantemente defendiendo puntos para no bajar en el ranking también genera tensión. Ya se levantan y ven en qué posición están y tienen que analizar qué hacer para no bajar o subir tantos escalones.

 – ¿Los ayudan los gritos, romper raquetas y todas esas manifestaciones?

 – Si, hay veces que se tienen que poner un poco agresivos. Hay momentos que el jugador baja un poco el nivel de pelea y tiene que meterse un poquito más de adrenalina adentro para poder levantar el nivel o intentar hacerlo.

 – ¿En qué etapa está empezando ahora el tratamiento psicológico de los tenistas? ¿A qué edad comienzan con el proceso?

 –  Hay de todo. Tengo chicos de doce, de catorce, pero generalmente empiezan a venir después de los quince años. Lo más común es cuando toman la decisión de ser tenistas. Lo necesitan en parte porque realmente les pasan cosas. Si fuese por los padres me los traerían de más jóvenes, pero yo no quiero, porque me parece que tienen que venir cuando ya tienen una cierta libertad de pensamiento. 

 –  ¿Qué rol juegan en esto los padres de esos chicos?

 –  Generalmente en el tenis se da una mayor educación que en el fútbol, pero eso no quita que haya padres que insulten a los árbitros como sucede en muchas escuelitas de fútbol. A algunos padres les cuesta controlar porque proyectan mucho en sus hijos, porque pueden sentir que su economía puede estar salvada si le va bien. Hay que educar a los padres también, nosotros damos cursos para los padres porque cuando hablan están molestando al rival también. Es un tema de educación y cultura, no tiene que ver con los chicos.

 – ¿Cuál piensa que fue su mayor logro como profesional?

 – El mayor logro por ahora sigue siendo que Gastón (Gaudio) haya ganado Roland Garros (en 2004 a Guillermo Coria por 0-6 3-6 6-4 6-1 8-6). Hubo otros, pero ese es el que fue para mí el más importante.

 – ¿Cómo fue ese trabajo durante esas dos semanas?

 – Largo. Yo había empezado con él siete meses antes, en diciembre de 2003, con un trabajo full time donde hablaba todos los días. En ese momento que yo empecé a tratar con él estaba en un pozo muy grande porque había sido luego de la eliminación de la Copa Davis con España (en Madrid, Gaudio había perdido sus partidos ante Juan Carlos Ferrero y Carlos Moya), y yo me propuse que él saliera de esa situación porque hasta había pensado en dejar el tenis. De ahí a lo que finalmente logró en el poco tiempo es un gran logro.

 –  Mismo en la final se reflejó el cambio de actitud

 – Ya venía desde antes igual, con la final de Barcelona, venía levantando de a poquito. En esa final lo que hay que pensar fue la duración de un partido de casi cinco horas: es normal los cambios de actitudes y los dos que están en una final es porque están jugando bien. En el deporte la diferencia es muy chiquita.