No me quieras porque gané

Marcelo Bielsa es un paradigma para aquellos que, todavía, aplauden con placer el fútbol ofensivo. Ojos Rojos, un documental chileno, analiza su aparición en Chile y cómo es que el técnico se supo ganar el cariño de toda una población, que hoy pone todas las fichas en él.

Marcelo Bielsa sostiene en su mano derecha una estaca. La tiene que clavar en el lugar predeterminado de la cancha, en pleno entrenamiento de la selección chilena. Empieza a caminar. Marca los pasos, hunde sus zapatillas en el césped, traza el recorrido. La coloca y la extrae, una y otra vez, ofuscado por no hallar el sitio indicado. La escena, de casi un minuto, hasta que incrusta la vara, es una de las imperdibles de Ojos rojos, documental reciente sobre el recorrido de Chile en las Eliminatorias para Alemania 2006 y Sudáfrica 2010. Denota detallismo, búsqueda de la perfección y la linda locura futbolera de Bielsa.
Los directores Juan Ignacio Sabatini, Juan Pablo Sallato e Ismael Larraín captaron esa secuencia en la exclusiva práctica a la que el Loco les permitió ingresar. Instantes de intimidad y puro fútbol, como la única vez que entró una cámara al vestuario, en los festejos de la clasificación a Sudáfrica, en Medellín ante Colombia, no sin la mirada rocosa pero tierna del DT. Ojos rojos, estrenado el 6 de mayo pasado, es un boom del otro lado de la cordillera. En cuatro días se convirtió en el documental más visto en la historia del país, por encima de Salvador Allende, de Patricio Guzmán. Se trata de un film que cuenta mediante la pelota la relación triunfo-derrota de la sociedad chilena, no exenta de nacionalismos y volteretas emocionales.

El registro de los ejercicios en la práctica con las palabras en off del rosarino extraídas de las conferencias de prensa es un acierto de la película. “No me quieras porque gané; necesito que me quieras para ganar”. El trío director se presentó ante Bielsa cuando tomó la selección para comentarle la idea del trabajo, iniciado en 2003. De sus bocas salió la palabra “intimidad”, y el Loco los sacó carpiendo. Pero, a fuerza de sensibilidad, lograron su empatía. Bielsa valoró el proyecto y piensa utilizar la cinta para motivar a sus jugadores en la Copa del Mundo, a lo Pep Guardiola en el Barcelona.

“Buscamos, a través de los matices que nos da el fútbol, como la observación de la reacción frente a la derrota y a la victoria, una pequeña reflexión de parte del espectador, de cómo nos comportamos, para que cada uno saque sus conclusiones”, coinciden Sabatini, Sallato y Larraín, quienes frente al tropiezo de la Roja para Alemania 2006 decidieron darle un giro a la aventura y filmar hasta una clasificación, que fue la siguiente. Así, entrevistaron a personalidades, como al escritor Eduardo Galeano, a Evo Morales -quien confiesa que llegó a ser presidente de Bolivia gracias al fútbol- y a taxistas de América Latina (el argentino, divertidísimo, disecciona los estilos de juego de Basile y Bielsa). También incluyeron la historia de Sergio Riquelme, un humilde reportero radial que hace lo imposible para contarle a su pueblo del Sur el andar de la selección. Un personaje de un cuento de Fontanarrosa, que tras la caída de local ante Brasil fue el único que en la conferencia destaca que, a pesar del 0-3, el planteo fue sólido, ante los colegas de los medios poderosos. “Vive al margen del circo mediático que cubre al fútbol”, suma Sabatini.

La película se estrenó también en México, principal refugio de exiliados durante la dictadura de Pinochet. Lo recaudado sirvió de ayuda para los damnificados del terremoto que jaqueó a Chile. Existe la posibilidad de que arribe a la Argentina. La prensa trasandina recordó que Bielsa es un documental en sí mismo. En parte, lo tiene. El periodista Christian Rémoli, con su productora Koala, rastreó testimonios de las adyacencias del DT en Bielsa, el hombre de la máscara de hierro. No es entrevistado él, igual que en Ojos rojos. Pero es un buen retrato, que se ve puede ver en YouTube.

Chile vive ahora sumido en un clima de gran esperanza. Y triunfalismo. Aumentó la oferta de plasmas, las encuestas lo dan como ganador de su grupo -España, Suiza y Honduras- por amplio margen, proponen nacionalizar y santificar a Bielsa, Diputados liberó a los trabajadores en los horarios de los partidos, y más. Se asemeja a la Colombia previa a Estados Unidos ´94, que luego asesinó al defensor Andrés Escobar, autor del gol en contra de la eliminación.

“¿Y qué pasará si se pierde? De acuerdo a la experiencia, pedir la cabeza del entrenador, del Santo Bielsa, puede ser poco”, escribió un hincha en el diario ciudadano El Morrocotudo. “Un día Bielsa va a ser el mejor entrenador que hemos tenido; después lo vamos a crucificar”, adelanta otro, en los primeros tramos de la película y de Marcelo técnico. ¿Cómo reaccionará entonces Chile si se topa con una frustración en un fútbol dominado por el exitismo? “Ojos rojos sabe mejor que nadie que la historia es cíclica, que ahora se está arriba y se volverá a estar abajo. Que habrá que saber caer, y volver a aceptarse tal cual somos, jugando como nunca y perdiendo como siempre”, aporta Sebastián Kohan, uno de sus productores. “Deberíamos aclararle a la mayoría que el éxito -dice Bielsa como apertura del film- es una excepción, y que los seres humanos sólo de vez en cuando triunfan”.