El béisbol de la Revolución

Hace un mes, La Federación Cubana de Béisbol (FCB) anunció la suspensión de la Serie Selectiva del Béisbol de ese país, aludiendo al alto costo que llevaría su realización y, fundamentalmente, para darle prioridad a los torneos universitarios, regionales y barriales, que acercarían a mucha más gente a este deporte. La historia de un deporte que en un principio era solo para los más ricos de la isla y que desde mediados del siglo XX generó un impacto muy profundo en los habitantes y que sirve como ayuda y motor de inclusión social.

El béisbol es para los cubanos, lo que el fútbol representa para los argentinos, sin lugar a duda. Una pasión, una religión enfermiza, un sentimiento inigualable, un amor verdadero, algo inexplicable. Ha calado tan hondo en el corazón de los habitantes de la isla caribeña, que hoy en día representa parte de la idiosincrasia de todo un pueblo, que llora o festeja las victorias o derrotas de su mayor orgullo: la selección nacional de Cuba. Pero este romance no fue siempre tan lineal, no fue tan verdadero, tuvo sus largos momentos oscuros.

El primer juego oficial que se conoce en la historia beisbolera del país data del 27 de diciembre de 1874, en el legendario estadio matancero Palmar de Junco. Pocos años antes, estudiantes cubanos llegados de Estados Unidos y marinos de ese país trajeron el deporte a la isla, casi por casualidad o de manera azarosa, mientras visitaban al puerto de esa Ciudad. Entre ellos, se encontraba un estudiante cubano, Nemesio Guilló, quien decidió introducir en Cuba los mayores aspectos técnicos del mismo para tratar de hacerlo formar parte de los deportes que ya se practicaban allí. Para tratar, porque tuvo sus problemas. Durante esa época, la isla estaba bajo el coloniaje español y muchos comenzaron a utilizar el béisbol como medio de conspiración contra el gobierno. A tal punto llegaba esta influencia, que entre 1868 y 1869, emitieron la orden de la prohibición de su práctica en todo el territorio del país, por miedo a que se genere una revuelta a partir del deporte. En propias palabras del Capitán General de la Isla, Francisco de Lersundi el béisbol era: “un juego antiespañol y de tendencia insurreccional, contrario al idioma y que propicia el desamor a España”. Pero era muy tarde para decir eso. El béisbol, o pelota como luego lo llamarían, ya había pegado duro en el corazón y la cultura de los cubanos, que lo llamaban “el rey de los deportes”.

A partir de la realización del mencionado primer juego oficial, que lo disputaron los Clubs Habana y Matanzas, el deporte comenzó a tomar un verdadero auge dentro de Cuba. Fue el primer paso, la primera semilla que se plantó para lo que posteriormente sería uno de los países con mayor historia y tradición beisbolera del mundo hasta el día de hoy.

En diciembre de 1878 crean la primera Liga Profesional Cubana de Béisbol, que dura poco tiempo, porque a partir de ese año, este deporte queda abolido de ser practicado de forma profesional en la isla. Esta prohibición no fue pasajera, duró unos largos 84 años, hasta la temporada 1960-1961, donde luego de la Revolución Cubana, se reestablece la competencia.

Este deporte estuvo ligado desde sus inicios a luchas políticas y sociales muy profundas. Desde la década del 20 hasta la del 50 del siglo pasado, muchos acontecimientos de corte político ligados en específico a los gobiernos de la época, hicieron del béisbol uno de los pocos medios en que la población se podía expresar de manera libre con la sola asistencia a los estadios. La situación se tornaría diferente y tomaría un vuelo especial con la entrada en escena de un joven: Fidel Castro, que cambiaría el panorama político y social del país para siempre y dentro del cual, el deporte, y en especial el béisbol, no sería la excepción. Con la llegada de Fidel, con la ayuda de Ernesto Che Guevara se da la famosa Revolución Cubana en la isla, en enero de 1959. “Venimos decididos a impulsar el deporte a toda costa, el mejor estímulo que puede crearse para el atleta es asegurarle su retiro y saber premiar a los que llegan a campeones. El deporte individualmente suaviza. Consigue que no se extravíe la mentalidad del joven”, exclamaría en un discurso a un mes de la revolución el propio Castro.

Dos años después, ya se notaban las diferencias en el trato de este deporte: se eliminaron todas las prácticas profesionales de todos los deportes. Esto generó que el béisbol dejara de ser un privilegio de unos pocos y pasara a ser un derecho de todos los cubanos, bajo el mando de una nueva institución deportiva: el INDER- El Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación. También se creó la hoy conocida como Series Nacionales cubanas, principal atracción y torneo del país, donde se divide a la isla en tres regiones, Occidente, Centro y Oriente, y se le da la chance a todos de competir.

El hecho de los torneos Nacionales, marcaba un hito y una diferencia con lo que se venía realizando antes. Ya no había grandes figuras, mega estrellas profesionales, pero ahora comenzaban a familiarizarse con los nuevos hombres, con la esperanza de ser ellos uno de los que esté allí para robarse el corazón de todo su país. El mismo Fidel Castro hizo referencia a los peloteros participantes en la I Serie Nacional: “Son gente del pueblo, muchos muchachos humildes que han tenido la oportunidad de jugar pelota. El inicio de estas Series es un triunfo de la pelota libre sobre la pelota esclava”, haciendo referencia a la eliminación de los antiguos torneos y del antiguo régimen.

Rápidamente surgieron nuevos conjuntos y con las Series Nacionales la práctica masiva del béisbol en Cuba fue notoria, donde jugadores nuevos tuvieron su lugar para explotar a lo largo y ancho del país. De los cuatro equipos iniciales, se aumentó a seis para culminar finalmente con 16, que representaban a cada rincón de la isla. La idea de llevar adelante el deporte a todo el país, siempre diciendo que debe ser un derecho de cada habitante de la isla, se cumplió: a partir de allí hasta el más pequeño e insignificante lugar del país se podía ver representado a través del deporte, llevando adelante como bandera la integración. “Muchos se preguntan cuál es la razón de que Cuba sea tan conocida en la arena internacional, no solamente por su deporte nacional, sino por otra interminable cantidad de modalidades y atletas. La respuesta es bien clara: la puesta a disposición de todos – con el mismo derecho – de la práctica masiva de los deportes así como obras sociales como la gratuidad en cada escuela del país, han hecho que también las escuelas deportivas sean uno de los logros de los que el sistema social cubano se enorgullece de mostrar al mundo”, comenta Ray Otero, periodista cubano, columnista en Español y director del sitio web www.baseballdecuba.com.

Otero agrega, para no dejar dudas: “Si Cuba ha tenido campeones mundiales en deportes tan variados como la Esgrima, el Voleibol, Atletismo, Boxeo, Judo, Natación, Lucha, Béisbol, entre muchos otros, se debe principalmente a los recursos que el mismo gobierno a puesto en el pueblo en aras de demostrar que, pese a Cuba ser un país pobre y bloqueado, el deporte posee prioridad en todas las esferas sociales sobre todo porque, en primer lugar, constituye un factor esencial en el bienestar del pueblo y un derecho del mismo”. Hasta el día de hoy, la idea de llevar adelante un deporte en todo el país se mantiene vigente.

El 19 de mayo del presente año suspendieron la Serie Selectiva de la pelota cubana, luego de que anunciasen su reapertura luego de quince años. Las causas fueron: por el alto costo que representaría para la economía nacional, por el Mundial de Fútbol y una prevista baja convocatoria y fundamentalmente para que el estadio del Cerro capitalino esté totalmente habilitado para la próxima Serie Nacional de Béisbol. La suspensión del torneo Selectivo no generó grandes discusiones en el país porque se entendieron las causas y los motivos del mismo. Porque se entendió que se está defendiendo un modelo, una forma de abordar el deporte que avala inclusión por sobre todas las cosas, que apoya que todos puedan divertirse, jugar y aprender.

Quizás, sea la frase de Otero la que represente el pensamiento mayoritario de su país, el de saber que el practicar un deporte es un factor esencial en el bienestar del pueblo y que, principalmente, es un derecho de todos, y no de unos pocos.