Camisetas latinoamericanas

El Mundial de Sudáfrica despierta una novedad importante: son 34 los jugadores que se ponen una camiseta distinta a la de su lugar de nacimiento y, de esos, seis son latinoamericanos. ¿Cómo reciben los hinchas paraguayos la incorporación de Lucas Barrios a su selección?, ¿cómo ve la prensa la llegada de Néstor Ortigoza y de Jonathan Santana a Paraguay?

Las uniones entre los pueblos latinoamericanos no se reducen sólo a aspectos económicos, políticos o culturales, sino que también los motivos deportivos se hacen ver y escuchar constantemente. Año tras año, los casos de futbolistas nacionalizados son más reiterados y las causas más diversas. El Mundial de Sudáfrica muestra una nueva escena, que se vuelve escusa para el análisis: 34 futbolistas se ponen camisetas diferentes a las de su país de origen.

Son seis lo que nacieron en un país latinoamericano y representan a otro a país hermano. Ellos son: Jonathan Santana, Néstor Ortigoza y Lucas Barrios nacidos en Argentina y representando a Paraguay; Guillermo Franco nacido también en Argentina y jugando para México; y, por último, en Chile, se encuentran Matías Fernández, argentino de nacimiento, y Jorge Valdivia nacido en la República de Venezuela. La FIFA, en su reglamento oficial, dictamina que para que un jugador tenga “relación manifiesta” con una nación y pueda jugar para esos colores el deportista debe: haber nacido en el territorio de ese país, que hayan nacido los padres del futbolista en dicha nación,  que haya nacido alguno de los abuelos del jugador o que haya vivido por lo menos dos años allí. Siempre y cuando el jugador no haya jugado para otra selección anteriormente, cumpliendo cualesquiera de esas cuatro condiciones puede jugar. Bajo esta reglamentación Paraguay presenta tres futbolistas nacionalizados: Lucas Barrios (madre paraguaya), Néstor Ortigoza (padre paraguayo) y Jonathan Santana (madre paraguaya). A estos tres hay que sumarle a Gerardo Martino, nacido en Rosarino y director técnico del equipo.

Sin dudas, la relación entre Paraguay y Argentina excede de manera evidente los temas futbolísticos, pero estos son los que en el actual mundial se escuchan con más fuerza.  Un periodista paraguayo, Miguel Ángel Cáceres, le contó a NOS cómo trata el pueblo y la prensa a estos tres futbolistas: “Lógicamente la opción de nacionalidad asumida  pasa a generar antes que comentarios, incertidumbre.  Santana ya tenía lo suyo jugando en las eliminatorias y por eso pasó a ser un referente más entre los seleccionados del  Martino, luego vino lo de Ortigoza, que en su primer partido, directo en eliminatorias, dejó una muy buena imagen y fue ganando cariño con su nivel en Argentinos Juniors y aun más con el campeonato ganado. Ahora, lo de Lucas Barrios, lo primero en asumirse fue que venía en lugar de Salvador Cabañas- ídolo paraguayo que no puede disputar la copa mundial por el balazo que recibió en su cabeza a fin del año pasado-  y lo que generó fue incertidumbre y comentarios varios, pero luego de su gran actuación en los amistosos previos al mundial los comentarios fueron todos positivos. A partir de esto,  la predilección sobre los nacionalizados es: Lucas, Jonathan y Néstor, en ese orden. Con respecto a los medios las situaciones son diferentes, pues uno como parte de esta actividad tiene conocimiento cómo anda tal o cual jugador. Pero no se puede negar que se ha generado todo tipo de comentarios sobre estos. Pero las respuestas las dieron jugando los afectados Pero hay que verlos en el mundial, ahí va a estar la última palabra”. La situación en Paraguay no es diferente a la de Argentina, culturas y pueblos hermanos que tienden al resultado para efectuar la última palabra. Sin embargo, los futbolistas se sienten felices de defender la camiseta guaraní en un mundial. Lucas Barrios, sin querer vender humo, declaró reiteradas veces “Me siento orgulloso de vestir esta camiseta, yo me siento paraguayo. Yo no puedo prometer goles, pero si mucho sacrificio por la bandera” Es una sola bandera que flamea en lo alto de Sudáfrica, es la bandera latinoamericana que representan 7 equipos: Argentina, Brasil, Chile, Honduras, México, Paraguay y Uruguay. Por su parte, Néstor Ortigoza, afirmó: “Estoy orgulloso de defender la camiseta de Paraguay, no me canso de decirlo, y voy a dar lo mejor de mí en la selección. Estoy muy contento de poder estar en un mundial.” Lenguas maliciosas podrán decir que juegan para Paraguay porque no tienen chances en Argentina, podrán decir también que la opción de nacionalizarse es un plan B para jugar un mundial pero lo cierto es que la camiseta la tienen bien puesta y sin especulación alguna dijeron: “Si, quiero jugar en Paraguay, defender a estos colores y a esta bandera”. Santana  resume el sentimiento: “no me arrepiente en absoluto de la decisión de representar a Paraguay pues siempre la afición me ha hecho sentir un paraguayo más”. Ser un paraguayo más, ser un argentino más, es lo mismo que ser un latinoamericano más.

Otro de los casos que grafica la unión  de Latinoamérica es Marcelo Bielsa, director técnico de Chile, quien lejos de alimentar  la estúpida y supuesta rivalidad que hay entre argentinos y chilenos apoyó al país vecino no sólo en lo deportivo, sino elogiando su estructura de país: “Si bien no tengo una vida social amplia, acá me siento reconocido. Doy la gratitud a la gente en general y al pueblo en particular. Yo creí que el fútbol chileno estaba por debajo de lo que encontré en mi estada acá. El fútbol responde al crecimiento de todas las instituciones, pues todas tienen proyectos de desarrollo serio, realizable. Respeto mucho el país que ustedes han construido”. Detrás del elogio está el respeto, pilar fundamental de una unión tan existente como necesitada de un crecimiento aún más profundo y significativo.

Está claro que en el deporte puede haber diferencias en un resultado, en una copa, en un gol, pero las diferencias que diferencian no existen, porque somos un único pueblo hermanado por la gente, por Latinoamérica unida.

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