“No me sentiría mal si no hubiésemos sido campeones”

Borghi es el centro de todas las miradas y de todos los micrófonos: es el último técnico campeón del fútbol argentino, es el nuevo técnico de un Boca que pone mucho en él y es un especialista en el arte de reflexionar. El campeonato con Argentinos, el próximo Mundial, Chile, Bielsa, Argentina, los conflictos sociales y el periodismo argentino se vuelven protagonistas en esta charla exclusiva del Bichi y NOS. “Si no ganás sos tonto”, afirma.

El mediodía se acercaba y el almuerzo se hacía esperar, sin embargo, un cigarrillo y mucha reflexión fue todo lo que necesitó Claudio Borghi para responder todas las preguntas que se le hicieron en una entrevista exclusiva para Nos digital. Dejando de lado a colegas de diario de renombre para darle prioridad a nuestro tipo de preguntas con trasfondos sociales y éticos, el Bichi, expuso su visión del fútbol y contó como manejó al plantel campeón en las últimas y apasionantes fechas del Clausura 2010. Sin dar muchas vueltas, con sus colaboradores escuchando mientras lo esperaban, Claudio explicó como es la relación entre los intereses económicos y el juego en si.

– Si el fútbol es un juego ¿Cómo se hace para abstraerse de los intereses económicos que el mismo juego conlleva?

-Yo tengo intereses económicos, yo vivo del fútbol. El tema es que no confunda mi trabajo con temas de plata. No puedo ver a un jugador y ver a un dólar corriendo, tengo que ver a un jugador de fútbol, hacer mi trabajo conforme a lo que me han pedido. Abstraerse es difícil sobre todo con semejante intereses que rodean al fútbol, pero mi abuela me enseñó que nunca haga cosas que me hagan bajar la cabeza, entonces, yo me mantengo firme en mis ideales y principios la mayor parte del tiempo ¿Por qué no siempre? Porque sino no podría vivir en este país.

-¿Por qué se plantea que lo más importante es ganar?

– El resultado siempre es importante, en todo orden de la vida el resultado siempre es importante. El problema es cómo lo lográs, porque si vos tenés un montón de dinero y lo lograste cagando gente, entonces el objetivo es el bien propio sin importar el medio. Acá hay mucho mensaje de partido vida o muerte, hay que ganar cueste lo que cueste y eso empaña lo que puede hacer un jugador de fútbol. También se dice “perdí, pero puse mucho huevo” o “tuve suerte y gané igual” que puede ocurrir, pero no es lo más aconsejable.

¿Cómo se mantiene ese mensaje en una situación límite con chances de ser campeón?

– Mi equipo fue un equipo muy digno a la hora de jugar, solamente fuimos superados por un equipo en lo que es fair play. Devolvimos la pelota donde corresponde, no hicimos ademanes, no nos quejamos de los árbitros, ni la gente, ni las canchas, y eso no es nada anormal es lo que se debe hacer, es lo justo. Pero llama la atención porque acá no se respeta absolutamente nada.

¿Qué es un éxito o logro deportivo?

– Al éxito, la gente lo toma de diferentes formas. Por ejemplo, en mi barrio un tipo que iba a la universidad era un tipo exitoso. Tener un título era ser exitoso. Hoy no es tanto por eso, sino por la plata que uno tiene, la gente dice “mirá este tipo cuánta plata tiene” y andá a saber de donde lo consiguió, pero tiene plata. Y los valores deportivos pasan por lo mismo, de dónde venís, cómo lo lograste, la forma en que lo lograste y si conseguiste el objetivo final. En la Argentina sólo es vivo el que gana, los demás son todos estúpidos. Cada uno tiene diferentes objetivos: promedio, copas o torneo. Todos logran un éxito de diferentes formas. De las derrotas también se aprende, cuando vos sos jugador de inferiores tenés que aprender a ganar, perder y empatar. Y en la vida es lo mismo: no todo tipo exitoso es lo mejor, hay gente que tiene diferentes objetivos. Y esto no es un problema del fútbol argentino, sino de la sociedad argentina.

¿Se planteó el campeonato cómo un objetivo?
– No, para nada. El objetivo era sumar una gran cantidad de puntos y entrar en la Sudamericana. El objetivo del campeonato nunca estuvo previsto, si bien nunca se desechó y fue extraordinario, no me hubiese sentido mal si no se daba.

¿Los objetivos humanos qué lugar tuvieron?

– Fueron los más importantes. Realizar jugadores, traer pibes a préstamo y que rindan, que hayan progresado y se vayan es muy importante. Y hay otros por cumplir: que algunos chicos terminen de estudiar y alguno que se encamine un poquito mejor.

– ¿Como manejaste la ansiedad del jugador en estas últimas instancias tan decisivas?

– El tema de la ansiedad es bastante particular, cada uno reacciona de diferentes formas. Ante una discusión uno quiere cagarse a piñas y el otro quiere arreglar las cosas por la palabra. Cada uno maneja el miedo de diferente forma y es muy difícil controlarlo. Lo importante está en poder transmitir un mensaje, poder llevarlo a cabo y poder convencer de que por esa vía también se puede conseguir cosas. Quizás un hincha de Argentinos, si no hubiésemos salido campeones, me diría: “Hubiéramos hecho trampa”. Y yo digo: “Bueno, a lo mejor conseguís el objetivo, pero no de la forma que lo querés hacer”. Yo prefiero dormir tranquilo y que la copa no esté en casa, a hacer algo así y que la copa esté en casa.

Claudio hace un balance de su valioso paso por Argentinos Juniors. Muestra el mérito de cómo se cumplieron los objetivos antes que el campeonato. Las cosas están claras: la copa está en casa y el Bichi puede dormir más que tranquilo.

La sociedad

Claudio no elude a los problemas e inequidades de nuestra sociedad y las analiza. Detalla las obligaciones sociales que siente como líder de un grupo humano y resalta la importancia del costumbrismo en las malas actitudes que se muestran a diario.

– ¿Dónde encontrás las causas de las falencias de nuestra sociedad?

– En el costumbrismo. Nosotros somos animales de costumbres. Si uno adopta a un nene y lo educa de la misma manera que a su hijo biológico, el nene va a tener las mismas costumbres que nosotros. Si vos escuchas en tu casa todos los días que no hay que pagar los impuestos, no lo vas a pagar. Los argentinos somos animales de costumbres, acá no respetamos nada. Cuando nos vamos afuera decimos “que bien, allá se respeta todo” y allá respetamos todo, ahora porque no venís y haces lo mismo en tu país.

¿Y la solución?

– Ahí mismo, en la educaciones fuera y dentro del hogar.

¿Un técnico es un educador?

– No necesariamente. Hay técnicos que los contratan para sacar resultados inmediatos, y hay otros que son formadores. Dirigir puede dirigir cualquiera, entrenar muy pocos. Hay gente que se ocupan de la parte humana y hay otros que no les importa absolutamente nada. Nosotros laburamos con seres humanos y tenemos que entender sus diferentes problemas. Hay que entender los diferentes momentos del jugador, porque es una persona.

¿Qué responsabilidades sociales tenés como líder?

– Todo. Ellos me representan y yo a ellos, en todo lo que hago. Pero yo no les puedo exigir que hagan cosas que yo no hago. Si llega uno borracho y yo pregunto: “¿Cómo se te ocurre llegar así?;  y yo llegué borracho dos días antes, qué valor tiene mi palabra. Yo a mi hijo le puedo decir muchísimas cosas: no mates, no robes, no te emborraches. Pero jamás le voy a poder decir que no fume, porque yo soy fumador, primero hay que dar el ejemplo. Mis hijos me representan y yo a ellos, al igual que los jugadores ante la sociedad. No puedo decir cada vez que un jugador mete un gol “eso te lo enseñé yo”, y cada vez que se equivoca decir “eso no te lo enseñé yo “. Tenés que agarrar el paquete humano, querer todo o no querer nada.

¿Cuáles fueron tus educadores?

A mi me educó mi abuela. Después tuve muchos entrenadores que me dieron muchos ejemplos. Pero uno aprende inconscientemente, uno va copiando de los buenos y de los malos ejemplos, hay que aprender de todas las experiencias. Como jugador me enseñaron mucho Tardivo (Alberto, jugador de Argentino e Independiente y entrenador de Inferiores),  Santana (Telé, entrenador brasilero) y Menotti. Pero no se agarra uno y dice este va a ser mi modelo, uno va incorporando cosas de todos, de cada uno.

– ¿Cómo debe ser la relación entre cuerpo técnico y jugadores para que se cumplan los objetivos?

Nosotros trabajamos con gente, hay que tener un respeto por el ser humano. No todo el mundo es amigo, pero tampoco hace falta faltar el respeto al ser humano para conseguir una victoria, se puede conseguir por otro camino.

– ¿La diferencia generacional entrenador-entrenado es importante?

– No creo que sea tan importante. El entrenador no tiene que ser de la misma edad. Pero sí tiene que ser conciente de la época en que se está viviendo, yo no puedo ser tonto y pedirle a los jugadores que no se metan a Internet, por poner un ejemplo. O que no vean más partidos. Yo creo que ellos tienen obligaciones y derechos. Las obligaciones son que vengan a entrenar. Después, si quieren ver fútbol mucho mejor, pero yo no puedo andar preguntando si vieron tal o cual partido.

El fútbol argentino y el chileno

Claudio Borgui trabajó en la Republica Chilena durante 6 años, dirigiendo al Audax Italaliano y al Colo Colo, ganando, en este último equipo, cuatro veces seguidas el título nacional chileno. De su paso por el país vecino y por Argentina, Claudio Borghi evalúa y compara sendas etapas.

¿Cuáles son las diferencias entre el fútbol argentino y el chileno?

– El argentino es más potente, además hay una condición básica que es que la argentina tiene más población, más jugadores, una mayor cantidad de habitantes. Después, culturalmente en Argentina el fútbol es mucho más importante, quizás lo más.

¿Te costó adaptarte cuando llegaste a Independiente?

– Y si, nuestro trabajo es muy complicado porque si no ganas sos tonto, entonces todos quieren ganar siempre. Cuesta acostumbrarse porque al ser un juego te puede tocar perder, ganar y empatar, y no siempre ganar. Por eso uno se mal acostumbra a ganar cueste lo que cueste.

¿Cómo ves a ambas selecciones de cara el Mundial?

– La desventaja argentina es que todavía no está formada. En Chile, al tener menos jugadores y al tener un técnico desde hace cuatro años, se hace más fácil, están más formados. De todos modos, a Argentina, con la cantidad y calidad de jugadores envidiables que tiene, no le va a ser muy difícil formarse.

¿Qué provocó Bielsa en Chile?

– Bueno Bielsa causó todo lo que causa algo cuando viene de afuera. Acá hay una rubia argentina y otra alemana y todos miramos a la alemana, porque es diferente. Porque lo que viene de afuera siempre es mejor. Bielsa, con el curriculum que tenía y al venir de afuera, le dio una seguridad a los jugadores que ha hecho de Chile un gran equipo. Todo el mundo sabe que Bielsa está en Chile.

El periodismo deportivo

– ¿Que opinás sobre el periodismo argentino?

– Si vos periodista deportivo, cuando vos te recibís tenés que ir a cubrir entrenamientos de forma gratuita. Cuando sos más importante dejás de ir a los entrenamientos, tenés que ir a los partidos solamente, entonces ya va cambiando la idea de los sistemas de trabajo. Pero cuando ya sos más importante ni siquiera vas a la cancha, te quedás en el estudio, y ahí es cuando empiezan a opinar de las formas de trabajo que tiene un entrenador, pero no vienen a la cancha. Ellos opinan si esta bien o si esta mal, y ¿qué saben ellos si el entrenamiento que se impuso fue el correcto y, a pesar de eso, se perdió?

– Entonces, ¿cuál ves que es el principal problema que tiene?

– Yo creo que el gran problema del periodismo es que a medida que van progresando se van olvidando de sus inicios, como en todo orden de vida. Hay periodistas que saben y otros que no, pero no es un pecado porque hay jugadores que juegan veinte años y no entienden el juego, sólo lo juegan. Acá dicen “Boca juega mal“, pero no digas sólo eso, decí por qué juega mal. Es como que yo diga “está mal esta prueba”, bueno decime porque así la próxima apruebo. Es como en el sexo, opinamos todos y pensamos que todos lo hacemos bien. Vas a ver que cuando tengas cuarenta años todos cogen bien, te vas a juntar con tus compañeros y no va haber nadie que diga: “Yo cojo mal”, todos van a coger bien. Y en el fútbol pasa lo mismo todos van a jugar bien. Es lógico, y para mí no es una condición para opinar de fútbol saber jugar, todos podemos hablar. Pero me pasó con un periodista en Chile, el tipo hacía comentarios tan finos y sofisticados sobre el fútbol que parecía que jugaba muy bien a la pelota, y yo tuve la suerte de verlo jugar y no era nada bueno, entonces hablar es mucho más fácil. A veces opinan con tanto fundamento que parecen que saben jugar muy bien.

¿Ves muchos intereses en el periodismo al igual que en el fútbol?

Hay líderes de opinión y muchos periodistas que se pelean para saber quién sabe más. El problema es cuando eso invade a terceros, cuando esa lucha interfiere en los demás.