Argentina Americana

Si de Latinoamérica hablamos, ¿cómo olvidarnos de aquellos hombres y mujeres que han viajado kilómetros desde su país natal hacia la Argentina en busca de una vida diferente? Los inmigrantes bien se insertan en la sociedad argentina, aunque a algunos les pese.

Bolivianos, brasileros, chilenos, paraguayos, peruanos y uruguayos forman parte de nuestra existencia diaria, ya sean amistades, familiares, conocidos o simples transeúntes que pasan al lado de nosotros sin darnos por enterados. Pero, si tan dentro de nuestra cotidianeidad están, poco parecemos saber de ellos: por qué vinieron, cómo sienten estar lejos de casa y, por sobre todo, cómo los recibimos…

Entre nosotros, son nosotros

Un millón de inmigrantes de países limítrofes –más Perú- residen, según el último censo de hace ya 9 años, en este austral país. Por orden de cantidad, los paraguayos son quienes ocupan el primer puesto con 325 mil personas, luego le siguen los bolivianos con 233 mil, muy cerquita –y aunque no lo crea- 212 mil chilenos han pasado la cordillera para asentarse en Argentina. De lejos le siguen los uruguayos con 117 mil, y la nómina culmina con Perú y Brasil, cuyo contingente de inmigrantes son de 88 mil y 34 mil respectivamente. En su mayoría – casi 50%- se instalaron en la Provincia de Buenos Aires, luego en Capital Federal -20%- y por último en la Patagonia -8,8%-.

¿Sorprendidos? Sí, solo 2 de cada 100 personas son de países limítrofes, lejos de toda exageración –que suele ligársele a la xenofobia- como que “son millones”, y ni hablar de lo que ello trae a lugar con frases como “vienen a robar nuestros trabajos”…

Dentro de los motivos que justificaron la salida de su país natal, la gran mayoría la tuvieron por causas económicas: el 80% de los paraguayos se fueron de casa por el desempleo, cifra apenas menor -60%- para las demás colectividades. Por último y siempre rondando el 10%, la necesidad de reencontrarse con la familia bastó para cruzar la frontera.

Pero, ¿por qué Argentina y no otro lugar? En una nota dada por el Cónsul General del Consulado de Perú, Manuel Souza[i] resaltó que “Las leyes migratorias en Argentina no requieren visa. Por la cercanía se puede acceder por tierra y además a diferencia de EE.UU y Europa no hay problemas con el idioma”. Por otra parte, “Argentina es una alternativa de trabajo y da mucha facilidad en cuanto al tema de seguridad social. Hay gente con enfermedades que vienen aquí porque el sistema de salud le brinda posibilidades que no tiene en Perú. Aquí los papeles son inmediatos, apenas uno llega va con su pasaporte a migraciones presenta los antecedente penales y ya está.”

Pese a todas estas facilidades que parece presentar este país, la capacidad de absorción de los grupos extranjeros deja mucho que desear, o mejor dicho, está a la par de lo que sufre cualquier argentino a la hora de conseguir empleo. Tiene las mismas complicaciones. En cifras, solo la mitad de los brasileños trabaja formalmente, luego entre el 60 y el 70% de los bolivianos, chilenos, paraguayos y uruguayos cobran un sueldo mensual y finalmente, los que han logrado una mejor inserción en el mercado laboral han sido los peruanos, cuya tasa de actividad es del 80%. Esto parece estar ligado a la escolarización que posee cada comunidad, donde los brasileños ocupan la menor cantidad de años en la escuela –el 30% pasó menos de 4 en un establecimiento educativo-, mientras que los peruanos van a la cabeza, con un 75% de inmigrantes que han estado más de 10 años en el sistema educativo.

“No son como nosotros”

Siempre que hablemos de extranjeros tendremos que hacer una pausa obligada, mirar alrededor y darnos cuenta que hay algo que rodea este mundo: la discriminación.

En una encuesta hecha por el INADI  -Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo- demostró que casi el 30% de los argentinos se rehúsa a aceptar la inmigración[ii].

En la vida diaria es algo que se puede notar fácilmente escuchando palabras como “perucas” o “bolitas”, quejas sobre cómo hablan, que son “todos chorros” o “que vienen y nos sacan los trabajos”.

Una nota de Pablo Sigal para Revista Veintitrés, cuenta como esto se reproduce en las escuelas, ya sea por parte de los estudiantes, como de las autoridades: “Es habitual hablar de discriminación por “portación de rostro”: tez morocha, rasgos aborígenes y ojos rasgados parecen ser las principales razones para ser discriminado. Pero aunque ese sea el primer factor para sufrir la burla o la indiferencia de los compañeros, también resulta importante el habla, o la forma del habla, que históricamente ha sido un pretexto de diferenciación social. En nuestro país parece que ese español diferente al rioplatense provoca irritación.”. Y profundizando sobre la escuela, cuenta la historia de una docente que hablando con una rectora, ésta última se quejó de que “que estaba un poco cansada de todos los chicos que venían de Perú y de Bolivia, que hablaban diferente, que no se les entendía, que en realidad hablan otro idioma y además son muchísimos más lentos, tanto en el habla como en lo cognitivo, por lo que hay que tener muchísima paciencia para trabajar con ellos. En la escuela se discrimina, no hay duda. Una sociedad que mantiene prejuicios contra grupos sociales de características diferentes, como gays, travestis, discapacitados o inmigrantes, inevitablemente los reproduce en el ámbito escolar.”

Pero si hay una segregación cultural, también la hay económica. Por un lado ya vimos como padecen del desempleo, pero a esto se le debe sumar a que, según palabras del mismo gobierno nacional, “la brecha de ingresos entre nativos y migrantes son elevadas”[iii] frente a un mismo empleo. A su vez, su inclusión en obras sociales es bastante baja, donde solo el 18% de los bolivianos tiene cobertura médica, siendo los que más sufren esta carencia, y llegando a un 60% de brasileños, situados en la baja cúspide.

Finalmente, no debe olvidarse de la segregación espacial, donde una cantidad para nada desdeñable debe asentarse en barrios marginales -12% de éstos, en Capital Federal, único que aporta datos al respecto.

Por más que asuste y desagrade a muchos que les encantaría pensar que este país está más cerca de Paris que de Cuzco, la realidad muestra cómo hay un vaivén continuo de hombres y mujeres, de cultura y de historias entre Argentina y los demás países de Latinoamérica. A las construcciones de “ellos” y “nosotros” persiste un pasado y un presente que nos unifica y que es más parecido que el banal hecho de la altura, algún rasgo facial o el modo de hablar. Viendo las cosas más allá de estas nimiedades, podremos entender un poquito más, situarnos un poquito por encima y observar con más lucidez el mundo que nos penetra a cada instante.


[i] http://24con.elargentino.com/conurbano/nota/19450-Inca-Cola-y-el-alma-peruana-en-Argentina/ CONSULTADO 22/06/10

[ii] http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-115649-2008-11-26.html CONSULTADO 22/6

[iii]http://www.mininterior.gov.ar/poblacion/pdf/Diagnostico_de_las_poblaciones_de_inmigrantes_en_Argentina.pdf

– Para los datos sobre los inmigrantes en argentina: http://www.indec.gov.ar/principal.asp?id_tema=164

Colaboración de artística visual por parte de Morena Mauriño.  Además de  ser estudiante de Artes Combinadas en la UBA y de Artes Visuales con orientación escenografía en el IUNA, con sus 19 años retrasó tareas de menor conciencia para emprender esta realización exclusiva para NosDigital.

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